Familias olfativas: guía de supervivencia

A ver qué le parece este perfume, creo que le gustará, pertenece a la familia olfativa aromática fougère…

¿Cuántos de nosotros, al leer o escuchar a alguien describir un perfume en términos de «familias olfativas», directamente hemos desistido siquiera de tratar de entender de qué estaban hablando? Porque, si se me permite una concesión a la sinceridad, lo que (me, nos) importa cuando olemos un perfume se reduce, básicamente, a si nos va a gustar el olor o no. No nos preocupamos por las etiquetas conceptuales que se le atribuyen a Bleu de Chanel, de si Acqua di Gio pertenece a la familia aromática acuática o de cuál es la pirámide olfativa de La Nuit de l’Homme, a lo sumo y para referirnos a determinado perfume decimos de este que es «fresquito», «dulce» o, afinando mucho, «amaderado». Ir más allá de esa terminología se suele considerar inútil en el mejor de los casos, ya que se entiende que nadie va a comprendernos, y, en el peor, un ejercicio de pedantería imperdonable.

Así pues, ¿por qué dedicar una entrada en SinAbrochar a las familias olfativas? Lejos de ser una concesión al snobismo, el motivo es simple: saber de qué estamos hablando. En última instancia desde estas entradas no trato sino de despertar interés por probar más perfumes, de hacer ver de qué manera nuestras elecciones en términos de fragancias moldean la imagen que proyectamos, de expandir nuestros gustos olfativos, de estar familiarizados con un abanico mucho más grande de opciones de entre las cuales poder escoger el perfume que nos guste más y, por el camino, apreciar el arte que supone componer una fragancia. Y todo esto pasa inevitablemente por un cierto anclaje teórico, en este caso descubriendo por qué se agrupan los perfumes en grupos o familias olfativas.

Las clasificaciones no son complicadas, y a modo de ejemplo a cada familia le acompañará un perfume que la represente. Así pues y como se diría en latín: sapare aude (atrévete a saber). Y ahora que ya he colado una locución latina, siento que podemos empezar con el artículo en sí.

¿Qué son (y para qué sirven) las familias olfativas?

Se denominan familias olfativas a los grupos de fragancias en los que hay una nota predominante. No basta, por ejemplo, con que un perfume tenga una nota cítrica -aunque esta sea prominente- para incluirla en la familia de los cítricos, como es el caso, por ejemplo, de l’Instant de Guerlain Pour Homme Eau Extreme (que reseñaré en un futuro). La composición del perfume debe pivotar alrededor de esa nota.

¿Cuántas familias olfativas hay?

Depende.

Si preguntamos a la Société Française des Parfumeurs, el espectro olfativo se reparte entre 7 familiasSi consultamos al experto Michael Edwards, en cambio, habría un continuum olfativo dividido entre 14 familias, clasificándose un perfume según la gradación de la predominancia de una o varias notas. He de reconocer que me gusta más la clasificación de Edwards de su rueda perfumística (traducción libre que hago de su «Fragrance Wheel»), que data del 1983, que la clasificación de la Société Française des Parfumeurs, que se estableció en el año 1900.

No detallaré aquí una explicación exhaustiva de las diferencias entre ambas categorías, sino que haré un breviario a partir del cual entender qué es cada cosa y no andar perdidos. Podría detenerme más en cada descripción, pero eso requeriría sacrificar el componente práctico de este artículo.

Los modelos antes citados me servirán como referencia para componer la lista, pero dado que no hay ningún «texto canónico» al que seguir forzosamente, me permitiré ciertas licencias (como añadir la familia de los gourmand)

Así pues, ¿qué tenemos?

Familia de los cítricos (también llamados hespérides): Empezamos con la más fácilmente identificable. Quien más quien menos, todos tenemos en la memoria el típico perfume que huele a limón, naranja, bergamota… esta familia de perfumes se asocian con los «perfumes de verano» y están compuestos por aceites esenciales de distintos cítricos. De esta categoría me gusta especialmente (y espero reseñar en breve) Orange Sanguine, de Atelier Cologne.

Familia de los acuáticos: También llamados «aromático acuáticos», son los que, como el nombre bien señala, huelen o evocan a notas acuáticas (notas marinas, lluvia,…). Me viene a la cabeza Aqua pour Homme, de Bulgari, o dentro de los perfumes nicho Sel Marin, de James Heeley. Como con los cítricos, se suelen usar casi siempre en épocas de calor (aunque mezclas como los acuáticos amaderados pueden usarse todo el año sin problema).

Familia de los florales: Rosa, narciso, iris… No hemos de pensar que todos los florales son exclusivamente femeninos. Me viene a la cabeza Oud Ispahan, de la linea de La Collection Privée de Christian Dior, que es una composición exquisita, Lyric Man, de Amouage (en el límite de lo unisex), Carnal Flower, de Frederic Malle (exquisito olor a azucena) o, yendo a una composición muy buena pero menos arriesgada, dentro de los perfumes de diseñador, Declaration d’un Soir, de Cartier. Las notas florales suelen usarse tanto en perfumes más ligeros (como Lyric Man, que aunque tiene una proyección y longevidad enormes, el olor no se hace pesado y se puede llevar cuando hace calor) como en composiciones muy densas para épocas de frío (como por ejemplo Noir de noir, de la Private Blend de Tom Ford, aunque esta composición también se pueda considerar como chypre).

Familia de los orientales: También llamados «ambarados» por su uso del ámbar gris, una nota especialmente interesante (recomiendo al respecto leer esta estupenda entrada del blog de Olibanum sobre esta nota). Es de mis familias favoritas y en las que, bajo mi gusto, hay más margen para la creatividad artística. Tienen como protagonista olores que se asocian con, valga la redundancia, oriente, destacando el uso de especias (diferentes tipos de pimienta y jengibre), vainilla, ámbar, cacao, almizcle… para mí uno de los mejores orientales es el mítico y ya descontinuado M7, de Yves Saint Laurent, reconvertido hoy en Oud Absolu, de la misma casa).

Familia de los amaderados: Olor a madera, las protagonistas son notas «terrenales», de madera, pachuli e incluso vetiver. Olor «a hombre», como se diría (para entendernos). Diría que Gucci pour Homme es un muy válido exponente de esta categoría (todo y que ésta también se considera en la categoría chypre, hay que recordar que los perfumes pueden pertenecer a más de una familia o incluso que no haya un consenso sobre a qué grupo pertenecen). Dos de mis preferidos en esta categoría son Wonderwood, de Comme des Garçons, y Oud Wood, de Tom Ford (la versión prereformulada y la reformulada).

Familia del cuero: Tuscan Leather, de Tom Ford. No hace falta que diga que a qué huele, ni que señale que los perfumes de esta familia suelen ser el epítome de la masculinidad (aunque el cuero sea una nota presente en muchos perfumes femeninos), ni que son perfumes que solo se aconseja llevar cuando hace frío. No es necesario destacar todo eso, simplemente indicar que hay que probar Tuscan Leather. Es de los pocos perfumes a los que se les ha compuesto una canción. Y ya está.

Familia fougére: La segunda menos intuitiva de todas las familias, los fougére están compuestos por notas que evocan humedad, bosque, musgo,… olor muy masculino. Suelen ser composiciones complejas orquestadas por varias notas, siendo no una única nota la que organiza la composición, sino un conjunto de ellas (maderas, musgo, lavanda, bergamota). Un clásico representante de esta categoría seria Rive Gauche, de Yves Saint Laurent.

Familia del chypre: La menos intuitiva de entre todas estas categorías, su origen se remonta a un perfume llamado como la familia, Chypre, compuesto por François Coty en 1917. Son, como los fougére, perfumes con mucha personalidad. Si vais a regalar un perfume a alguien sin saber sus gustos, no es una buena idea que éste sea un fougére o un chypre. Se trata de una combinación de bergamota, musgo, notas florales, de madera, de almizcle y ámbar. Suelen ser perfumes femeninos (como ejemplo está el clásico Mitsouko, de Guerlain) aunque también hay obras maestras en la categoría masculina (Chanel Pour Monsieur).

Familia gourmand: Cuando un perfume es muy dulce, casi comestible, y el dulce es la parte central, hablamos de un gourmand. Rochas Man, New Haarlem de Bond nº 9, Pure Malt… hay cantidad de ejemplos de esta familia no reconocida de perfumes (tal vez porque nació hará un par de décadas), y es posiblemente mi categoría favorita. Lo único que quiero destacar es que, por favor, no uséis un gourmand en verano.

Y con esto ya terminaríamos esta somera introducción. Más adelante me centraré en familias y subfamilias olfativas, comentando qué componentes se suelen usar, qué composiciones estrella tienen y qué particularidades tienen más allá de las aquí comentadas.

La semana que viene toca reseñar otro perfume, del que por ahora os puedo adelantar que se le incluye en la familia de amaderadas – florales – almizcle (recordad que los perfumes pueden estar en varias categorías o familias), e incluso hay quien la incluye en la categoría de gourmand por el olor de su secado. Este perfume se encuentra entre mis tres perfumes favoritos de todos los tiempos, y está relacionado con otro perfume que ya hemos tocado. Más pistas no puedo dar,…

¡Hasta la semana que viene!


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