Quien no arriesga no gana…

Cuando un hombre decide que debe dar una vuelta de tuerca a su imagen y que debe empezar a cuidar su aspecto, la primera intención es la de buscar unas reglas básicas para combinar sus prendas y así no errar en su intento.
¡Pero esto no es tan fácil!
El arte de vestir bien no es algo que uno pueda aprender en un cursillo acelerado a distancia. Requiere de tiempo, experiencia y paciencia. Es más, suele suponer toda una vida
Algunos deciden optar por una forma más clásica en su vestir atraídos por esas combinaciones coloridas y atrevidas que ven en blogs o revistas -fruto de las modas y la influencia de personalidades-, y rápidamente se lanza al intento de conseguir esos mismos resultados a la primera.
Si los looks de revistas y catálogos son estudiados al más mínimo detalle, los que vestimos algunos blogueros no es que lleven menor tiempo configurarlos. Y es que la conclusión que debemos extraer de esto es que: Vestir bien y saber combinar requiere tiempo.
Esos looks que tanto llaman la atención en la mayoría de las veces son el fruto de una mente pensante detrás, que madura, prueba y sopesa cada elemento incluido. Por ello resulta francamente complicado que alguien pueda enseñar a conseguir estos mismos resultados de forma rápida y sin esfuerzo.
Además, para más inri esos looks suelen ir un escalón por encima y en ocasiones presentan complicaciones tales como combinar varios tipos de estampado o colores, consiguiendo un resultado no solo airoso sino brillante en algunos casos.

¿Cuál es el truco para no destrozar un look? En realidad, como ya avanzábamos no hay un truco infalible para ello. Y el secreto radica única y exclusivamente en probar, probar y volver a probar.
Es evidente que si tratamos de educar previamente a nuestro ojo empapándonos de catálogos, blogs, Tumblrs, con más y más fotografías de diversos looks, cada vez nos resultará más fácil combinar porque aprenderemos de los errores y las soluciones acometidas por otros, y fácilmente veremos lo que nos gusta o no.
Mi consejo es que comencemos a experimentar primero, y durante un tiempo, con prendas con tejidos más o menos lisos. Ya con esto tendríamos un abanico amplísimo de posibilidades para conseguir looks totalmente brillantes.
El siguiente paso sería ir incorporando prendas con algún estampado. Pero de momento una sola prenda o accesorio. Es decir, optar por una camisa de rayas o una corbata de amebas, pero sólo un estampado en todo el look
Poco a poco, conforme vayamos tomando confianza y observando a otros, complicaríamos algo más las combinaciones, pero siempre teniendo claro qué prenda o accesorio queremos que sea el protagonista. Y este deberá serlo en todo momento. Si notamos que otra prenda o elemento cobra cierto protagonismo quizás estemos cayendo en el error de recargar demasiado el look.
Recordemos: La línea entre el éxito y el ridículo es demasiado delgada.

 

Ejemplo de esa extrema cercanía entre el éxito y el ridículo son estos dos looks de arriba. Ambos cuentan con cuatro prendas vistas, dos de ellas lisas y dos de ellas con estampado. En el primer caso el resultado es mucho más armónico y natural. En el segundo caso, aunque podría ser aceptable, se nota algo forzada la combinación de la camisa y la corbata.

¿Por qué?

En la primera situación está claro que el protagonismo del conjunto lo tiene la chaqueta, seguida del pañuelo, -elemento menos preocupante por su menor tamaño- y todo lo demás pasa de forma discreta aportando un conjunto muy equilibrado.
En el segundo caso la protagonista clara es la corbata, por su color y estampado, pero le sigue demasiado cerca la camisa, llegando incluso a eclipsar a la anterior y generando en una zona demasiado próxima demasiado contraste. Este sería un look bastante arriesgado porque cualquier otro elemento mal escogido terminaría por arruinar todo.
Como vemos, esto no es tan sencillo como parece, pero trataré de deciros lo que hago yo cada día para combinar:
Paso 1
Elijo quien quiero que sea mi protagonista del día. Unos días es una corbata, otros días es una corbata, o unos pantalones.
Cojo la prenda que sea y pongo encima de la cama o una silla, y paso a por el siguiente paso.
Paso 2
Dependiendo de la prenda que haya escogido trato de seleccionar la siguiente, en función de la proximidad de cada una en el look final.
Es decir, trato de seguir más o menos esta regla:
Si la protagonista es la corbata: Lo siguiente que elijo es la camisa, después la chaqueta / traje, pantalón y finalmente los zapatos y complementos.
Si la protagonista es la camisa: Lo siguiente que elijo es la corbata, después la chaqueta / traje, pantalón y finalmente zapatos y complementos.
Si la protagonista es la chaqueta / traje: Lo siguiente que elijo es la corbata, después la camisa, pantalón, y finalmente los zapatos y complementos.
Si el protagonista es el pantalón: Lo siguiente que elijo es la chaqueta, luego la corbata y después la camisa, finalmente los zapatos y complementos.
Paso 3
Una vez escogido todo hago una primera prueba. Siempre frente al espejo. Y me pongo la camisa, pantalones y chaqueta. Y por encima pongo la corbata. Si veo que puede encajar, la anudo y listo.
Si el conjunto Camisa-Chaqueta-Corbata queda equilibrado, podemos pasar a por los demás elementos, pero ese trinomio debe quedar resuelto antes que nada.
Para resolverlo nos ayudarán las técnicas sobre el protagonismo que os comentaba antes.
Paso 4
Una vez que hemos resuelto el conjunto nos quedan los detalles. Para mi lo último son los zapatos y el pañuelo. Los primeros porque suelen ser los que menos problemas dan y porque solemos tener recursos suficientes para poder alternar a última hora. Los calcetines los suelo seleccionar a la vez que estos y si quiero dar un toque diferente, en función de alguno del resto de elementos.
El pañuelo lo dejo para el final porque, generalmente, debe ser un elemento que nos aporte contraste pero no protagonismo en el look, por ello es más fácil si lo seleccionamos al final y en base a las demás prendas. Ante la duda mejor escoger un pañuelo discreto y sencillo antes que uno atrevido.
¡Y con esto ya tendríamos nuestro look configurado!
A continuación podemos ver un look con una combinación complicada pero muy bien resuelta…
Recuerda que la mejor forma de aprender es observar a los demás.
 
¡Seguimos con el Lunes!




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