Primera Prueba de encargo en La Fábrica de Camisas.

Llega el buen tiempo y para los que somos previsores también los primeros encargos de Privamera/Verano, y aunque ya sabéis que tengo algunos otros entre manos, este fue el primero que empezamos a preparar allá por Enero.

Como y sabéis del anterior capítulo, basamos este traje en una de las referencias de catálogo Royale Mile 1976 Plains de Holland & Sherry, con un Super 140´s Lana Merino de 280 gr aunque muy ligero y gustoso, la verdad. Y no ha defraudado, puesto es una verdadera gozada, aunque cierto es que estos tejidos con tanto nervio y finura pueden exigir un mayor esfuerzo en el ajuste de las prendas ya que muestran cualquier defecto o error con suma facilidad.

El conjunto es precioso y muy poco visto, aunque no por ello extravagante. Habrá quien le guste este tono chocolate con leche, y quien lógicamente no sea capaz ni de verlo. Sin embargo, ya sabéis que a mí me gusta innovar un poco y más si es desde la gama de lisos y lo cierto es que después acaban sorprendiéndose hasta los más escépticos.

Como podéis ver en estas imágenes todavía fueron necesarios muchos ajustes, y en parte es algo normal, pero hay ciertos aspectos que reconozco que no me gusta ver en una primera prueba, y más siendo MTM, como es un mal encaje del escote -zona trasera del cuello- o un extraño ajuste de la sisa, o unos delanteros poco redondeados. Sobre todo porque son detalles en los que hago hincapié desde un inicio y ver que no parecen tenidos en cuenta en la prenda reconozco que te deja un tanto frío y cauteloso. Y esas no son buenas sensaciones para una primera prueba. Puesto que no son arreglos fáciles de solventar y no todo taller es capaz de resolverlos debidamente. No obstante tengo fe en Giancarlo y su buen hacer y cierto es que hay que ver la segunda prueba para ver el resultado y valorar.

Ajustes que si son habituales en esta prueba son el largo de mangas, el ancho y largo de los pantalones, etc, que en mi caso también había que sumar al resto, pero que como digo son muy frecuentes y poco preocupantes.

Me gustaría aprovechar para hacer una pequeña reflexión respecto a este fenómeno y que sirva como crítica constructiva e introspección general del sector. Esto que comentaba hace unas líneas es más habitual de lo que parece. Y muchos clientes me comentan que se sorprenden mucho cuando van a una primera prueba y descubren que, a pesar de haber encargado un «traje a medida», se prueban un traje excesivamente holgado y desajustado. Esto ocurre porque desde los talleres y sastrerías industriales se tiene la (falsa) creencia de que es mejor dejar holgura y después ajustar en prueba. Y sí, en parte se tiene razón, pero esto sólo se puede aplicar a determinadas partes de la prenda.

Recordemos que una de las características -entre muchas otras- que diferencia la sastrería industrial de la artesanal es que en esta última la prueba suele venir terminada y por tanto cualquier ajuste o variación se realiza sobre la prenda ya acabada. Esto conlleva una serie de inconvenientes y a veces imposibilidades. Por ejemplo, si ya se tienen los ojales hechos del martillo para acortar la manga por el bajo se tendrá que reducir la distancia del canto al primer ojal, y a veces no es esto lo que quiere el cliente. O por ejemplo, si no se ajustan las sisas de inicio a la medida correcta después sería muy complicado acortar la profundidad de sisa, pues exigiría, por ejemplo, levantar toda la chaqueta por delanteros acortándolos desde la costura de hombros. Algo que en ciertos talleres no saben ni lo que es. Un cuello desbocado produce un mal encaje y aplomo de la prenda, al igual que las sisas una falta de movilidad y desencaje constante, por ello son aspectos lo suficientemente importantes como para que sean tenidos en cuenta inicialmente y procuremos que estén bien acotados desde un inicio. Nunca ha sido bueno tener que retocar tanto una prenda, sobre todo cuando, como ocurre en sastrería industrial, la persona que lo hace no es la persona que lo ha visto sobre el cliente.

¿Qué quiero decir con todo esto?

A mi parecer los profesionales de Sastrería Industrial deben confiar más en su criterio, ser más analíticos con el cliente y arriesgar en sus decisiones iniciales, y no esperar que en primera prueba se pueda arreglar todo porque a veces no será así. Hay ciertas decisiones que se deben tomar desde un inicio y no por ser conservador en este caso va ayudar a la prenda a obtener el mejor resultado. No tengamos miedo a diseñar sisas ajustadas porque son mucho más cómodas y favorecedoras, no tengamos reparo en dar una medida exacta de hombro, en solicitar un redondeo de delanteros, en dar una medida exacta de mangas, etc..

Dejando a un lado las reflexiones sobre el fit de la prenda, he de decir que el traje en detalles de acabados, solapas, interiores y confección general me ha parecido excelente. Como veréis a continuación, la elección del forro en combinación con la sobriedad del paño exterior ha sido todo un acierto.

Que nadie malinterprete mis palabras, si he decidido hacer esta crítica es porque tengo confianza con Giancarlo y me parecía necesaria hacerla en voz alta ya que en base a mi experiencia es algo que sucede con demasiada frecuencia. Reconozco que soy un cliente más complicado de lo que parece y muy exigente, pero también me he dado cuenta con los años que se aprende más de una crítica que de un halago, y por ello con los que ya considero amigos prefiero ser plenamente sincero y ayudar así en la medida de lo posible.

Como veis no puedo esconder mi cara de felicidad ante el futuro resultado de este traje porque lo cierto es que creo que tendrá muchas posibilidades tanto en combinación como en uso separado.

¿Tú qué opinas?


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