Mi primer Pijama a medida.

Ya os conté hace un par de meses cómo comenzó este nuevo encargo (ver más aquí). Cada vez que visitaba Haberdashers veía por allí algún pijama de muestra y siempre acababa quedándome con las ganas de encargarme uno. Pero nunca terminaba de hacerlo porque quería reflexionar antes cuál sería mi pijama de invierno perfecto.

Me di cuenta que buscaba algo que fuera sobrio en color, pero con cierta textura, y sobre todo agradable al tacto. Por ello, en cuanto vi este tejido de algodón afranelado para camisa, lo tuve claro. Se trata de una espiga con un color entre denim y azulón. Era perfecto, porque otras de las premisas concluidas era que realmente no pareciese exactamente un pijama al uso, que diese la sensación de vestir algo más.

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Otro requisito, que vemos arriba, era que el cuello debía ser blando y amoldable para que resultase lo más cómodo posible. Por lo que prescindimos totalmente de entretela. Sí, no iba a tener el cuerpo y estabilidad ideales pero de esta forma nos garatizaríamos que el confort fuera su mayor característica en este aspecto.

También tenía muy claro que la parte superior del pijama no podría ser ni totalmente cerrada, tipo camiseta, ni abotonada hasta abajo como suele ser habitual en los pijamas clásicos de hombre. ¿Por qué? Pues porque la primera opción tiende a agobiarme y ya no cumpliría con la anterior premisa de no parecer del todo un pijama. Y la segunda alternativa me resulta incómoda para estar en casa porque terminan por cederse y abrirse los botones, sobre todo cuando estás durmiendo y te mueves tanto como yo.

Llegué a la conclusión de que la mejor configuración sería tipo Polera. Con un jaretón corto de tan sólo dos botones.

El botón superior del pie de cuello decidí pedir expresamente que no fuera incluido porque carece de sentido ya que nunca iba a ser abrochado y sería un nuevo plus de comodidad al no clavarse en el cuello si dormimos bocabajo.

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Pero ahí no quedan los detalles de la parte superior de este pijama. Decidí también incluir ese bolsillo que ya habréis visto  en alguna de mis últimas camisas de sport. Un bolsillo curvo que diseñamos un día allí mismo, creando un patrón propio para ello.

Por darle un toque diferente, y teniendo en cuenta que es una prenda de casa, decidí poner las iniciales bordadas a mano en el centro de dicho bolsillo.

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A pesar de la sobriedad que buscaba, quise incluir un par de puntos de contraste, y uno de ellos lo encontramos en el triángulo de unión entre espalda y delantero, hecho con tejido exactamente igual en cuanto a composición y textura pero con una tonalidad azul marino.

Como si de una camisa de sport se tratase, se incorpora la sardineta abotonada. Pero una vez más los puños prescinden totalmente de entretela, volviendo a anteponer el confort.

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El pantalón, a priori, resulta más sencillo en cuanto a detalles que la parte superior. Pero también goza de ciertos requerimientos siguiendo mis manías y gustos personales. ¿De eso se trata no?

En primer lugar, pedí que la cintura del mismo fuese totalmente elástica, con un fruncido bien apretado. Y por incluir algo diferente, fue realizado en el mismo tejido azul marino que los detalles de la polera superior. Y reconozco que su ajuste resulta francamente cómodo y con el apriete perfecto para que no se caiga.

Creo que no se aprecia en las fotos, pero el tiro del pantalón también es algo mayor de lo habitual para ser un pijama.

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La bragueta está diseñada con dos botones, uno a la altura de la cintura y otro a media distancia del recorrido total de la misma. Ambos de tamaño mediano, resultando fácil y cómodo su abroche y desabroche.

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En el bajo del pantalón opté por una de las soluciones que me resultan más cómodas para este tipo de prendas de estar por casa. Una vez más recurrimos al elástico fruncido. Elástico con firmeza y retroceso rápido, justo como solicité y me gusta.

Con esta solución evitamos que se nos suba constantemente el pantalón si, por ejemplo, nos tiramos sobre el chaise longue del sofá a relajarnos.

No os lo he comentado, porque no se realizaron fotos, pero antes de la entrega final, como suele ser habitual, hubo una prueba intermedia en la que se tuvo que ajustar el pantalón a las medidas difinitiva según mis gustos. La polera no dió problemas porque en Haberdashers ya tienen mi patrón de las camisas.

Una vez más, la sastrería a medida no sólo nos facilita el ajuste de las prendas a nuestra fisionomía, sino que también nos da la oportunidad de configurar las prendas a nuestro gusto.

¡Qué gran invento!


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8 comentarios en “Mi primer Pijama a medida.”

  1. En fin, después de esto ya puedo decir que lo he visto todo…

    O nos pasamos o no llegamos.

    Pero bueno, a disfrutarlo se ha dicho.

    Saludos.

    1. Hola Santiago.

      Antes que nada, gracias por comentar.

      Para mí, la ropa medida es MUCHO más que una prenda que se adapta a tu fisionomía. Para mi el concepto de «medida» es poder personalizar las cosas a mi gusto, es la posibilidad de prescindir de aquello que no necesito e incluir aquellas que me parecen imprescindibles.

      La industria no me da un pijama como el que yo quería, y simplemente decidí acudir a la sastrería para resolver mi demanda. ¿Tan difícil es de entender?

      Uno no viste a medida (o al menos yo) porque las cosas le queden mejor, por considerarse de un estatus superior, o por conseguir prendas relativamente únicas. Yo visto a medida porque es la única forma de conseguir las prendas tal y como yo las quiero. Con los detalles que me gustan, los acabados que me interesan y las necesidades que les exijo.

      Por ello, veo totalmente razonable que alguien como yo decida encargar un pijama a medida y a su gusto, igual que se hace con una camisa, un traje, un pantalón o unos zapatos.

      Me gustaría que me explicases, por favor, porqué ves absurda esta opción. Y qué diferencia hay con el resto de prendas.

      Saludos
      Salva

  2. Estimado Salvador,
    No pretendo ofender ya que cada uno tiene sus aficiones y se gasta el dinero en lo que le gusta, pero es que me extraña que en su blog de moda nos comente que anda por casa en pijama (aunque sea a medida). Tengo que reconocer que soy bastante reticente a vestir pijama (incluso para dormir) por lo que se trata de una prenda en la que no suelo invertir ni tiempo ni dinero, ya que encuentro poco adecuado vestir pijama para ir por casa y lo encuentro incómodo para dormir, existiendo otras alternativas más cómodas, elegantes …y atractivas.
    Por otro lado, decir que la industria no le ofrece un pijama como el que usted quiere y que necesita acudir a una sastrería para conseguir un pijama de franela azul con cintura y bajos elásticos me parece una boutade realmente absurda, lo siento.

    1. Tranquilo Santiago, no afenden tus comentarios.

      Es normal que tengamos distintas opiniones, ya que es algo muy personal. Yo el pijama sólo lo uso para dormir y para las horas previas a ello. Es decir, mientras ceno en casa o descanso un rato en el sofá. Para cualquier otra cosa lo primero que hago en casa es vestirme y lo último ducharme y ponerme el pijama.

      Yo he sido el primero que durante muchos años he usado pantalones de chándal y camisetas viejas para este fin, pero ya estaba harto. Los pijamas que hasta ahora he comprado no han satisfecho mis necesidades, porque en su parte de arriba o bien eran tipo camiseta, o bien tipo camisola y ni una ni otra me convencía ni para estar en casa ni para dormir (La camisola con hileras de botones hasta abajo se me abrían en mitad de la noche). Y los pantalones me quedaban siempre muy anchos y largos en las tallas estándar. Y tenía que andar arreglando para estar cómodo.

      Por esas razones decidí optar por la opción de un pijama a medida (que dicho sea de paso no la he inventado yo, y que lleva ofreciéndose en camiserías de renombre toda la vida). Y si además, de esta forma, podía optar por el diseño y personalización de todos los detalles, pues mucho mejor.

      Respeto tu opinión, faltaría más, pero por estas razones que te cito no me parece para nada absurdo, al menos en mi caso, optar por un pijama a medida.

      Saludos
      Salva

      1. Jajaja conozco ese problema de los pijamas de botones… Al final opté por dormir simplemente con unos shorts y nada arriba, mucho más comodo.
        Desde luego es todo un capricho… Aunque ya puestos yo hubiese arriesgado un poco, como por ejemplo con una pata de gallo, un príncipe de gales o algún estampado difícil de encontrar en un pijama, ya que el resultado, pese a ser a medida, parece un tanto standard (me gusta mucho el cuello y los puños).
        Saludos

        1. Tienes razón en que el resultado estético puede parecer muy «estándar» en algunos sentidos. Sobre todo en el color, aunque en persona no resulta de ese modo. Ya que el tejido en espiga y con tacto afranelado le da un aire bastane atípico, la verdad.

          No obstante, tras la experiencia, sé que no será el único. Es más, este ha sido más de un diseño y formas invernales. Pero tengo pensado uno pronto para verano, con pantalón corto y otro diseño en la parte de arriba. A ver qué conseguimos.

          Saludos y gracias por comentar.

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