La ecología está de moda

Ahora la industria textil, tras el parón inevitable del consumo, se replantea si iban hacia el camino correcto. ¡Ahora! Cuando expertos, científicos y ecologistas llevan años advirtiendo de los riesgos que podría suponer -y que ya estaban suponiendo- la forma de producir por parte de la industrial y de consumir por parte de la población.

Ya en 2017 hablé en mi artículo Ecología y Moda, sobre los peligros del enfoque de la gran mayoría de marcas a la hora de vender. Pero es ahora cuando la mayoría de esas marcas se suman a un movimiento ecológico, con el único fin de parecer más responsables, o lo que es peor, de no ser los únicos no responsables hoy día.

Pero es curioso como para contarte que son ecológicos necesitan de 4 etiquetas de papel -reciclado, eso sí- y extensa papelería en su packaging, para que te quede claro que miran por el medio ambiente. Pero… ¿Les has visto pedirte que consumas responsablemente? ¿Que lo hagas con criterio? ¿O ahora nos están vendiendo camisetas de algodón orgánico porque son molonas y dentro de 6 meses nos venderán las de poliéster porque son más coloridas?

Si no tengo mal entendido, las empresas con cierta entidad y tamaño, tienen lo que se llama Responsabilidad Social Corporativa, que no es más que la obligación -ética- de ser conscientes del impacto que tienen en la sociedad sus acciones, y de alguna manera devolver ese beneficio de alguna forma.

Siempre que viene a mi cabeza el tema de la ecología me acuerdo de esa frase que dice:

«No es más limpio quien más limpia sino quien menos ensucia»

Y por ende siempre termino llegando a la conclusión de que no es más ecológico quien más prendas ecológicas compra sino quien consume con sentido común y de manera responsable. La industria textil históricamente no ha sido precisamente una industria que haya generado contaminación. Si nos paramos a pensar en todo el proceso de producción de una camisa o traje, comprobaremos que el algodón o lana se obtienen de plantas o animales, a los que no se maltrata para su obtención, y en el proceso de corte, diseño, montado, costura y acabado no existían fases en las que se contaminase más allá de los posibles residuos y desechos, que siempre han sido en su mayoría reciclados para la confección de nuevos tejidos con algodones y lanas regenerados.

Por lo tanto, en general, el verdadero abuso de la industria textil ha estado en los volúmenes desorbitados que ha manejado. En los campos arrasados para recolectar algodón, las cantidades impresionantes de agua que ha hecho falta para ello, los tintes artificiales (no naturales) que se producen de manera más rápida y reducen los tiempos de producción, la fabricación del poliéster artificial y un largo etcétera de despropósitos en pro de conseguir producciones más grandes y rápidas, y por lo tanto más eficientes únicamente para el bolsillo de quien las creaba.

Pero ahora esas mismas marcas son ecológicas, con carteles grandes y de colores muy naturales, con fondos de árboles en blanco y negro y modelos mirando al horizonte como si les importase algo el cambio climático.

Quizás esta pandemia nos ayude a ver de primera mano los excesos de un ritmo frenético, y la resaca del consumismo nos haga ver qué equivocados estábamos con nuestro estilo de vida. Ese mismo estilo de vida irreal que nos venden bloggers que jamás repiten prenda en su feed, que nos muestra que la vida puede ser un estreno constante, una cadena de emociones producida por la llegada incansable de paquetes a casa, un resurgir insaciable de nuevos estilos, tendencias y personalidades a cada golpe de mirada.

Yo prefiero pensar que la verdadera ecología está en el equilibrio entre la Cantidad y Calidad de nuestras prendas y nuestro armario, que el verdadero consumo responsables está en la compra meditada, en esas prendas útiles y con posibilidades. Últimamente nos venden el minimalismo como corriente estética pero el minimalismo en nuestro armario es mucho más que un concepto de diseño, es mucho más que colores neutros y líneas simples. Es una forma de pensar, de actuar, es llevar al extremo los conceptos de practicidad y usabilidad.

Piensa en ello.

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