Guía de Estilo con Tomblack. #El Chaqué /Cap. 4/

Llega un nuevo Lunes y tenemos nueva entrega de esta Guía de Estilo con Tomblack, en esta ocasión para tratar la segunda parte del encargo del Chaqué, en la que explicaremos la primera prueba del mismo. Es importante saber, si no lo he dicho ya, que en Tomblack realizan un patrón personalizado e informatizado para cada cliente y no una adaptación de prendas o patrones. Esto explica el porqué las prendas de esta sastrería industrial sientan tan bien.

El esmoquin me hacía especial ilusión y a pesar de no ser una prenda habitual para mí, me sentí mucho más cómodo de lo que pensaba con él. Sin embargo, reconozco que a la hora del probar el chaqué la situación impone un poco al principio. Puede parecer una tontería pero subido a ese pedestal que tienen en Tomblack para probar y puesto frente al espejo con aquel chaqué parece que uno va a pasar por el altar la semana siguiente, y aunque en este caso no sea así, la situación no deja de ser imponente. Por suerte, el chaqué que diseñamos a pesar de ser poco habitual es discreto y sencillo por lo que esto termina relajando mucho la situación y a los 5 min de llevarlo puesto parece que andas con un sencillo traje de tres piezas, -contando con lo ceremonioso que ya es de por sí un traje de tres piezas, sobre todo en España que no estamos muy acostumbrados-

Está claro que este chaqué donde destaca es en la elección de su paño, puesto que en el resto de elementos el diseño es bastante conservador y clásico. Y es que tengamos claro que en esto de la ceremonia es mejor no innovar demasiado -a menos que se busque un resultado totalmente transgresor y diferente-. El diseño del chaqué tiene una serie de pautas que debemos cumplir a rajatabla.

Algunos piensan que el protagonista de un chaqué es la levita, y yo diría que en la práctica quien toma la mayor relevancia visual, al menos en el frontal, es el chaleco. En la mayoría de ocasiones la levita queda abierta por comodidad y es el chaleco el que queda presente en todo momento, por ello es importante cuidad al milímetro su medidas y configuración.

El chaleco roba protagonismo sin pretenderlo

Para que éste quede donde debe quedar su bajo debe tapar la cintura del pantalón, ocultandola por completo y no dejado ver ni cinturón ni tirantes en ningún momento. Pero no debemos pasarnos de largo porque de lo contrario conseguiremos un efecto bastante contraproducente, que se vea el chaleco en exceso cuando abrochamos por completo la levita, además de alargar el tronco y acortar las piernas.

Recordemos por otro lado que un pantalón de traje debe estar diseñado para vestir en la cintura y no en la cadera, por lo que no sería tampoco recomendable alargar el chaleco para que tape la cintura ya baja de nuestro pantalón. Este es un error que se comete con demasiada frecuencia y arruina por completo la esbeltez que nos da un chaqué bien diseñado.

Como podéis observar en el chaleco elegido para esta ocasión, modelo cruzado de altura media de 6 botones con solapa postiza curva, su bajo termina justo donde lo hace la cinturilla del pantalón, permitiendo incluso mostrar el bolsillo monedero de éste. Esta sería la forma correcta de llevarlo.

Nota: La solapa postiza es aquella que no se realiza como en las chaquetas, formando parte del patrón del delantero, sino que se añade de manera posterior a este. Se realiza así, tanto en sastrería artesanal como industrial, cuando queremos que la solapa no tenga volumen y se pegue a nuestro cuerpo.

Decir que si nuestro chaleco cuenta con una terminación en pico y no recta, podremos bajar algunos centímetros más las puntas de los picos, pero una vez más sin pasarnos. Deberíamos imaginarnos una línea horizontal inmediatamente superior a las puntas y esta coincidir con el final de la cinturilla del pantalón.

Como podemos ver en la imagen de arriba tanto chaleco, camisa como pantalón me quedan francamente bien. Únicamente hizo falta recoger un poco en la pinza del delantero del chaleco para que este no volara en exceso, por lo demás todo estupendo.

No es la primera vez que opto por este tipo de chalecos pero lo cierto es que en este caso me gustó especialmente. Al cruzar las solapas en curva a la altura justo por debajo del pecho, cuando llevamos la levita y corbata puestas se genera un efecto de profundidad muy interesante, fruto de las sombras que la levita arroja sobre el chaleco y que las solapas proyectan sobre el mismo, esto sumado a una corbata colocada con cierto volumen, nos da como resultado un punto con mucha tridimensionalidad, y con ese algo especial que nadie sabrá pero que todo el mundo apreciará.

Y es que ya lo he dicho en varias ocasiones. Como ocurre en la pintura, la diferencia entre conseguir lo correcto y espectacular, sin recurrir a burdos recursos llamativos,  radica en saber gestionar las luces y sombras de nuestra combinación, bien sea mediante texturas, hechuras o incorporación de detalles.

En cuanto a la levita tampoco hubo que marcar demasiados retoques. Estrecharla de costados para que estuviera algo más ceñida, porque recordemos que es una prenda que se abrochará poco en la práctica. Aunque indudablemente deberá abrochar. Y como ocurrió en el esmoquin, la amplitud de hombros también se corrigió porque sobraban algunos centímetros. Y por lo demás poca cosa más hubo que hacer.

Según veréis a continuación, la espalda quedó muy bien aplomada y limpia, a falta únicamente del ceñido del costado como decíamos antes y cierto recogido en la cola para que no cayera con arruga.

No lo he dicho pero las solapas en punta de lanza y ligeramente curvas me gustaron mucho. Tenían las proporciones perfectas, y el cruce estaba justo donde debía de estar.

En estas imágenes no se aprecia pero el pantalón hubo que corregirlo exactamente igual que en el caso del esmoquin. Es lo que tiene la medida industrial, que las prendas salen unas exactamente igual a otras en cuanto a medidas y si no hacemos modificaciones, tanto para bien como para mal. Pero en este caso no era nada que no se pudiera solventar con un par de retoques y ajustes.

En cuanto a la combinación que véis en la prueba tengo que deciros que dicha corbata rosa probablemente no formaría parte de mi elección para ceremonia. Pero era la que había por allí que mejor quedase. Mi opción tiraría más hacia algo en azul marino liso o celeste oscuro jugando con la raya fina del cuadro ventana del paño escogido. Sin embargo, esta nos ayudó a ver el conjunto mejor, y lo cierto es que tampoco queda nada mal si, por ejemplo, decidiésemos usar este chaqué para asistir como invitado.

Por último, la camisa que también me hicieron en Tomblack según mis especificaciones, tenía un fit correcto, pero habría que dar algo más de medida al puño para que esta pudiera bajar con más facilidad por mi muñeca y permitirnos ver con facilidad al menos uno o dos centímetros de camisa.

En este capítulo de hoy por el momento no mostraré el PDF resumen y descargable. ¿Por qué? Porque este próximo Jueves 30 de Marzo de 2017 a las 20:00 tendrá lugar en las instalaciones de Tomblack en Madrid (C/Segre, 25) una interesante charla en la que os explicaré todos los detalles tanto de este chaqué como del esmoquin, y os contaré trucos y aspectos que no quiero adelantar.

Si queréis apuntaros sólo tenéis que pinchar sobre el siguiente banner y rellenar el formulario. Es imprescindible hacerlo para asistir. ¡Lo pasaremos bien!

Una vez que haya pasado el evento colgaré el PDF descargable con todos los detalles.

¡A por la semana!


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