Gucci Pour Homme II. Té negro y canela

Salvador Pániker, siempre afiladamente lúcido, reflexionaba en su Diario del anciano averiado: «Los olores. Cuánta inteligencia en un buen perfume, y cuán pocos perfumes son buenos».

Sirva esta fugaz referencia a Pániker para enhebrar la aguja de la reseña de hoy. La razón por la que he escogido Gucci Pour Homme II no podía ser más simple: es un perfume exquisitamente compuesto. Y de eso se trata en este blog, de cubrir perfumes que valgan la pena. El aroma de Gucci Pour Homme II me recuerda por qué la perfumería es considerada un arte, y lo hace dentro de la perfumería denominada «de diseñador».

Si se me permite una breve digresión, me gustaría comentar que Mandy Aftel (perfumista y escritora) comparaba la creación de una fragancia con la de una composición musical, y no es un mal símil. En ambos desarrollos artísticos hay una serie de notas que se despliegan con un determinado orden e intensidad, buscando crear una armonía única. Yendo más allá, en cualquier ámbito artístico o artesanal se puede apreciar la exquisitez de una obra por la forma en que se conjugan sus elementos, por la maestría y dominio con la que se alcanza la forma final, ya sea contemplando el virtuosismo de un violinista como Vengerov interpretando a Beethoven, un artesano como Antonio García Enrile trabajando el cuero o un cocinero como Sukiyabashi Jiro preparando sushi. Cuando estamos delante de una obra que captura nuestros sentidos, merece la pena recrearse en ella más allá y describirla más allá de un «me gusta».

Veamos qué hace especial a este perfume.

Breve ficha técnica

Gucci Pour Homme II es el único superviviente de los tres clásicos perfumes masculinos de Gucci (los otros, los tristemente dejados de producir Gucci pour Homme Gucci Envy), y fue lanzado en el 2007. La perfumista es Karine Dubreuil.

Se presenta en concentración de Eau de Toilette y, para mí, pertenece a la familia de amaderados especiados, flirteando con los acuáticos pero a la vez manteniendo distancias. Es un perfume escurridizo para situarlo en una u otra familia olfativa.

El aroma es a té negro y canela, pudiéndose distinguir en un segundo plano a la violeta, y las notas de salida son absolutamente deliciosas. En lo personal, me transmite una característica sensación de calma y serenidad… no es de sorprenderse que al hacer una búsqueda en Google con las cadenas de texto «Gucci Pour Homme II» y «relaxing», se obtengan más de 13.000 resultados.

Es un perfume que transmite quietud, no es nada agresivo, y como digo el aroma es absolutamente espectacular, adictivo. Durante el rato que dura en piel (*spoiler*) es uno de los perfumes más elegantes que hay.

¿Cómo y cuándo llevar este perfume?

A cualquier hora, en cualquier momento. Esto es lo que se viene llamando un perfume Vivaldi, apto para las cuatro estaciones. Yo prefiero usarlo en primavera u otoño, en verano también se puede llevar si el día no es extremadamente caluroso, y en invierno el único problema es que puede resultar un perfume demasiado ligero, pero no me parece demasiado inconveniente.

El olor de Gucci Pour Homme II transmite calma, serenidad, y es lo suficientemente inofensivo como para usarse en el trabajo, tiene la suficiente clase como para llevarlo de noche en un evento, y de algún extraño modo también va perfecto como perfume casual. Donde no lo llevaría sería en entornos donde queramos que el perfume proyecte (como salir de fiesta por la noche), y es por una razón muy simple: la proyección y la duración en piel son pésimas.

Este es, en términos de longevidad, de los peores perfumes que he probado. Durante las dos primeras horas proyecta de forma moderada, y a las cinco horas apenas puedes distinguir el aroma por mucho que acerques la nariz. Es decepcionante en este aspecto.

¿Qué clase de hombre se pondría Gucci Pour Homme II?

Definitivamente, este es un perfume para hombre. Difícil pensar que este perfume vaya a llevarlo nadie por debajo de 25 años, y no porque huela «a antiguo» (ni mucho menos), pero aun así la sofisticación que exude le queda grande a la mayoría de hombres por debajo de 35 años.

Por norma general, si perteneces a la generación que ya tenía teléfono móvil en su adolescencia, probalemente Gucci pour Homme II no te guste demasiado. En ese caso, guarda este artículo en favoritos y vuelve a leerlo de aquí a unos años.

Perfumes parecidos

Tea for Two, de L’Artisan Parfumeur, pertenece a la misma familia, aunque no es tan refinado como Gucci Pour Homme II.

HiM, de Hanae Mori. Una versión algo más burda, más agresiva, de Gucci Pour Homme II. A cambio, eso sí, aguanta más en piel y proyecta mejor.

Mi valoración

Olor: 5/5. Soberbia composición.

Longevidad: 1.5/5

Proyección y sillage: 1.5/5

Reacciones de los demás: 4/5. Gusta y mucho, aunque normalmente tiene mejores reacciones en público por encima de los 30 años.

Valoración personal: 4/5. Refinadísimo aroma, pésimo rendimiento. Aun así, únicamente por el olor merece el calificativo de «clásico».

Altamente recomendado.

(Enlace para comprar Gucci pour Homme II)


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4 comentarios en “Gucci Pour Homme II. Té negro y canela”

  1. Buenos Días, Pierre.
    Me preguntaba cuando un hombre se viste de traje, ¿Dónde hay que ponerse el perfume para que sea detectado tanto por uno mismo como por los demás?

    Por otro lado agradecerle sus enseñanzas sobre las fragancias. Siempre he usado cuatro perfumes y desde que le leo he sumado otro más: Dior Intense, Es sencillamente magnífico y nada que ver con lo que a mí me gustaba.
    Saludos Cordiales.

    1. Buenos días! Y muchas gracias por el comentario. Celebro que disfrute de Dior Homme Intense, ciertamente es una joya.

      Se recomienda aplicar el perfume en aquellas zonas del cuerpo donde se pueda sentir el pulso, si se va vestido de traje yo recomendaría o bien en ambos lados del cuello, o detrás de las orejas, así como en las muñecas. Si se aplica una fragancia muy ligera, pongamos un EDC, pues se puede ser más liberal en cuanto a sprays, si es un EDT que rinde decentemente se podría aplicar un spray a cada lado del cuello, o detrás de cada oreja, y uno en la muñeca (o ambas, según lo densa que sea la composición). Por último y si fuera un EDP o un extracto de perfume, con un spray en el cuello (y como máximo otro en la muñeca), nos aseguramos de que el perfume dure todo el día.

      También puede ser, por cierto, que el resto de gente note el perfume pero uno ya no lo huela… eso es debido a la fatiga olfativa, y engañosamente uno puede creer que el olor ya se ha disipado, cuando sigue muy presente. Algo a tener en cuenta.

      Saludos!
      Aitor (Pierre).

  2. He escuchado que un perfume se debe poner en la piel pero no se debe extender con la mano.
    ¿Es cierto?
    Muchas gracias por adelantado.
    Saludos Cordiales.

    1. El «problema» con frotarnos la fragancia una vez nos la hemos aplicado, ya sea frotándonos las muñecas o extendiéndolo con la mano, es que las notas de salida se difuminan con más rapidez. No es verdad que, como algunos dicen, se «destruyan las moléculas» cuando nos frotamos el perfume, pero sí que las moléculas con mayor volatilidad, como las que constituyen las notas de salida, se irán antes.

      O sea, que no es un drama que nos extendamos o frotemos el perfume, pero si queremos disfrutar del desarrollo de la fragancia (notas de salida, corazón y de base), mejor no hacerlo.

      Saludos,
      Aitor.

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