El minimalismo en nuestro armario.

A escasos días de acabar este 2018, y al igual que cada año, no podemos evitar reflexionar sobre los 365 días que dejamos atrás y los otros tantos que nos vienen por delante. Pensamos en todo aquello acontecido, aquellas personas que se han cruzado en nuestro camino, esas otras que ya no están y los objetivos alcanzados que nos marcamos el año anterior. Uno trata de valorar si hoy es mejor que ayer, mejor como persona, profesional, o comprobar simplemente si ha evolucionado en algo. Porque lo importante en esta vida es evolucionar, aprender e ir avanzando sobre nuestros objetivos.

Esto es un Blog sobre moda masculina y por lo tanto tendremos que centrarnos en ello. Pensemos: ¿Ha cambiado nuestra forma de vestir en el último año?

Una vez más me apetece compartir mis reflexiones sobre este tema porque me parece tan importante y útil pararnos a pensar en las cosas sobre todo por ser conscientes del punto en el que nos encontramos.

Este último año para mí ha sido muy revelador, como sabéis una serie de acontecimientos en casi todos los planos de mi vida (salud, dinero y amor) me han hecho replantearme seriamente cuáles eran mis valores y hacia dónde iba mi vida. El vestir no es más que un reflejo de nuestro estado de ánimo, de nuestra forma de ser y de cómo pretendemos proyectarnos hacia los demás. Por ello parece lógico pensar que nuestra forma de vestir pueda verse alterada si algunos de los aspectos más importantes de nuestras vidas se ven distorsionados en algún momento.

Llevo tiempo siendo consciente y advirtiendo que la forma en la que se consume hoy día cada vez representa menos mis intereses, la forma en la que se hace moda no cubre, en la mayoría de los casos, mis necesidades. Mi desapego por la industria textil es creciente cada año, trato de analizar todo para sacar así mis propias conclusiones.

Vivimos en un mundo de reacciones en el que toda acción tiene una respuesta tarde o temprano. El consumismo descontrolado de la última década está poco a poco viéndose contrarrestado por cierto público que demanda mesura y consciencia social.

Hace algunos meses descubrí el proyecto The Minimalists de Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, a través de un interesante documental, en el que explicaban la esencia de esta corriente, inicialmente artística, nacida en EEUU a principio de los 60, que puede ser aplicada como modo de vida siguiendo sus preceptos principales. Y es que el minimalismo, en contra de lo que muchos piensan y otros quieren inculcarnos, nada tiene que ver con llevar una vida austera privada de todo aquello que nos satisface. En absoluto.

El minimalismo como estilo de vida nos ayuda a fijarnos en lo importante y verdaderamente útil y sin depender de las condiciones externas para ser feliz y avanzar en tus objetivos. Hay quien dice que cuando tienes más cosas de las que puedes usar y deseas más de las que puedes pagar, entras en un ciclo vicioso en el que ya tus cosas no trabajan para ti, sino tú para ellas, por tanto llegas a perder la libertad de la que creías gozar.

El ser humano busca la comodidad porque así cree que podrá dedicar tiempo a otras cosas, o necesita hacerlo. Siempre ha resultado más fácil que otros piensen por ti, que te lo den hecho. En moda, parece más sencillo rendirse al estilo de una marca determinada que desarrollar tu propia forma de vestir. -ya hablamos sobre La Pereza en este artículo-, y el minimalismo va en contra directa de todo esto, pues nos invita a tomar las riendas de nuestra vida haciéndonos conscientes de todas y cada una de las cosas que forman parte de ella.

Quizás comenzaremos a ver mejor la utilidad de esta corriente en moda, cuando descubramos que, en su ámbito más general, el minimalismo se refiere a cualquier cosa que haya sido reducida a lo esencial, despojada de elementos prescindibles. ¿Ya empieza a tomar forma verdad? La conocida Ley de Pareto, también llamada «80/20», y muy usada en análisis empresariales nos hace preguntarnos para qué necesitamos el 100% de nuestro armario a rebosar si matemáticamente es probable que con el 20% de las prendas podamos hacer frente al 80% de las situaciones que se nos presenten, muy en la línea, por cierto, de lo que hablamos en su día en este otro artículo sobre Las 5 claves para vestir mejor. Inmediatamente uno llega a la clara conclusión de que realmente no necesita tanta ropa como pensaba, y lo que es mejor, el no tener toda esa ropa excedente nos hará concentrarnos de manera más eficiente en aquella que si forme parte racional de nuestro armario.

Es más, reducir el número de prendas y ser plenamente consciente de ellas nos llevará irremediablemente a esa conclusión que hemos oído tantas veces pero que no solemos poner en práctica: «Es mejor tener menos y de más calidad, que más y de menor calidad».

Sin embargo, vivimos en una sociedad que nos enseña las bondades del acumulo, que nos invita a gastar sin razonamiento, que nos hace ver que necesitamos mucho más de lo que realmente nos hace falta, porque hasta ahora ha sido la única forma de alimentar el motor de la industria de consumo. De todas formas, si he sido consciente de que quiero ser cada vez más minimalista no es sólo por no formar parte de la rueda consumista, ni siquiera por aportar mi grano de arena a prácticas ecológicamente más eficientes, ni porque resulte reaccionario hacerlo, sino principalmente por mí mismo, porque resulta más fácil gestionar un armario bien escogido y organizado, porque realmente se le da uso a todo lo que se tiene, o porque todo lo que entra en él lo hace bajo un criterio más objetivo y racional.

Dicen la herencia del minimalismo deviene en una reducción de la actividad del artista y en un aumento de la actividad del espectador, al que pretenden provocar un estímulo intelectual, y es que otra de las características de esta tendencia es la importancia de los aspectos teóricos, resaltados a fin de convertir el arte en herramienta de conocimiento.

En este 2019 me he marcado como objetivo poner en práctica en mi vida en general, y en mi armario en particular, grandes dosis de minimalismo. Además, los nuevos proyectos que se están gestando llevan intrínsecos la semilla de este estilo de vida, de esta forma de ver las cosas y actuar, por eso estoy tan ilusionado y tengo tantas ganas de ponerlo en práctica.

 

 

 


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