Detalles de Confección: Las Solapas.

Como ya hiciéramos en el primer articulo de esta nueva serie, Detalles de Confección, -que versaba sobre los ojales de una chaqueta– el objeto sigue siendo mostrar esos aspectos y diferencias que podemos encontrar en la industria hoy día.
Como suele ser habitual en esta industria, y ya hemos apuntado en varias ocasiones, una vez más resulta complicado categorizar o incluso asegurar cuáles de las técnicas, acabados y detalles son mejores o peores en una solapa. Hoy no pretendo explicar las diferencias estructurales de las mismas, ya que para ello tenemos este magnífico artículo de Jose María López-Galiacho en su blog El Aristócrata. Sin embargo, me gustaría mostraros algunas consideraciones que creo importantes a la hora de decantarnos por un tipo u otro de solapa y las dimensiones de la misma.
Desde el punto de vista geométrico la solapa de una chaqueta queda bajo la influencia de:
 – La posición del punto de cruce.
La altura y ángulo del cran -punto de unión de solapa-cuello-.  
Y la forma y ancho del cuello.
Estos son los tres aspectos que determinan estéticamente las proporciones del conjunto Solapa-Cuello-Escote.
Hoy os mostraré los diferentes tipos de Solapa y Cuello con los que me he topado hasta el momento, y de esta forma, en base a mi experiencia, haremos un repaso de los detalles a tener en cuenta y las distintas formas posibles -y más conocidas-.

Hace ya algunos años la chaqueta que vemos arriba era una de mis preferidas, pues pensaba -iluso de mi- que era una de las que mejor me sentaba. La compré en un viaje a Londres y una de las cosas que me atrajo de ella era su solapa y cuello estilizados, con un cran abierto y totalmente diferente a lo que se veía en España.
Sin embargo, durante estos años de aprendizaje he ido dándome cuenta de que efectivamente era diferente a las demás, pero no es el tipo de solapa que mejor le sienta a mi fisionomía.
¿Por qué?
En cuanto comencé a interesarme por el mundo de la sastrería (Industrial y Artesanal) lo primero que quise saber es cuál era -o debía ser- la diferencia real entre una chaqueta a medida y una chaqueta RTW que nos sentase bien con pequeños arreglos. En definitiva cuáles eran esos factores que hacen que de verdad una chaqueta transmita unas sensaciones diferentes.
¡Al poco tiempo me di cuenta! La clave estaba en la personalización. Pero no en esa en la que eliges los botones, el color de los ojales o la forma de las iniciales. Sino en aquellos aspectos que de verdad te permiten hacer de tu prenda un objeto único y, sobre todo, adaptado a tí. Ya se trate mediante Sastrería Industrial como Artesanal.
Pero el concepto «adaptado a tí» va mucho más allá de la perfección en las medidas y contornos de la prenda, sino en conseguir que ella sea favorecedora para nuestra fisionomía. Y una vez que ajustamos sisa, cintura, hombros, largos… ¿Qué nos queda? Efectivamente, el trinomio Solapa-Cuello-Escote.
Tanto para el encargo de prendas a medida como la adquisición de prendas de Ready to Wear es imprescindible que uno conozca su cuerpo y sepa dónde están sus virtudes y sus defectos y tratar de que todos jueguen a su favor
Por ejemplo, en mi caso siempre había sido consciente de tener hombros caídos, a pesar de mi ancha constitución, pero siempre había visto este aspecto como una desventaja. Hasta que a base de ver fotos en Tumblr descubrí que Alan See, conocido por regentar The Amoury, tenía los hombros aún más caídos que yo. Pero mayor sorpresa descubrí al darme cuenta de que las chaquetas que mejor le quedaban eran aquellas en las que la línea de unión entre solapa y hombro era paralela a la caída de su hombro. –ver aquí
Esto me hizo reflexionar y acordarme de una de las primeras chaquetas que comenzaron a despertar sensaciones diferentes al ponérmelas. Mi americana de sport en lino con dibujo Príncipe de Gales confeccionada a través del Made To Measure de Haberdashers. Y justo comprobé que, fruto de la casualidad, esta contenía el mismo efecto de paralelismo entre línea de cran y caída de hombro.
La belleza de la geometría está en las proporciones.
Reconozco que esto es algo fruto de la casualidad y de lo que a priori no había sido consciente. Pero si que es algo de lo que he aprendido y trato de aplicar desde entonces a mis chaquetas. Jugando con la amplitud de las solapas y la forma de los cantos de esta y el cuello.
Con Tomblack decidí probar poco después, pero aportando algo más de redondez en los ángulos de solapa y cuello y el resultado fue el que véis en la foto bajo estas líneas.
Pero ya sabemos que el mundo de la sastrería debe ser concebido como un proceso de constante evolución y aprendizaje. Esta que véis arriba es una de las últimas solapas probadas tras ir afinando poco a poco detalles, con 11 cm de amplitud de solapa y puntas redondeadas. Pero por el camino se han sucedido otras de hasta 13 cm, como la que vemos en la imagen de abajo.
Muchos no parecen entender que debe existir una proporcionalidad entre el ancho de nuestras solapas respecto a la amplitud de nuestra espalda. Esto quiere decir que si somos de espalda amplia debemos llevar solapas más amplias que si somos de constitución más delgada. De lo contrario caemos en el error de generar efectos contraproducentes para nuestra figura.
Una persona corpulenta con una solapa estrecha parecerá aún más ancho de lo que ya es. Mientras que una persona delgada con una solapa excesivamente desproporcionada dará la sensación de ser aún más escuálido.
En la variedad está el gusto, por ello no todas las solapas y cuellos de nuestras chaquetas deben ser iguales. Con las anteriores conviven en mi armario solapas en punta de lanza, más propias de  chaquetas cruzada, pero últimamente también vistas en chaquetas de hilera sencilla.
Desde mi experiencia, este tipo de solapas suele favorecer mucho más si nos decantamos por proporciones más amplias. La que vemos a continuación es una chaqueta RTW de Lardini.
También dispongo de solapas más habituales, como las que vemos a continuación, con cran ligeramente alto y formas angulosas en los bordes de solapa y cuello. Estas en concreto son de López Aragón y Emidio Tucci respectivamente.
Otro punto a tener en cuenta, y del que todavía no hemos hablado sería el pespunteado del perímetro de solapa y cuello. Un detalle que puede incluso hacer decantar a nuestra chaqueta entre más informal o menos
Si hacemos un repaso visual entre las anteriores imágenes y esta que vemos a continuación descubriremos la diferencia. En el caso de la americana verde la distancia entre el borde y el pespunte es de 0,5 cm, mientras que en otros casos anteriores la diferencia es de escasos milímetros.
En este punto también influye la forma de ejecución de dicho pespunte. Puede estar hecho a máquina o a mano. Y podemos encontrárnoslo con una puntada más densa o más separada. Y esto también podrá ser un condicionante, en parte, de la formalidad de la prenda.
Luego ya nos encontramos con variaciones e interpretaciones variadas, como estas dos solapas que encontramos a continuación. La primera (gris) es similar a las curvas de Tomblack y Haberdashers, pero con un cran más alto y ángulo más abierto, así como menor curva en la redondez de sus puntas. Pero lo más destacable es la curvatura que dibuja la extensión de la solapa desde el punto de cruce hasta  su vértice. Es una creación artesanal de Sastrería El 91.

En el caso de este modelo azul tenemos una solapa totalmente desproporcionada de 13 cm que parece aún más desmedida al carecer de redondeado en sus puntas. Este fue un invento que realizamos con Haberdashers y que en estos momentos está siendo retocado por ser demasiada llamativa.
Una vez más descubrimos que los detalles en sastrería pueden ser tan amplios como queramos y que son muchos los factores que pueden entrar en juego. A modo de resumen, a la hora de elegir unas solapas tendría en cuenta lo siguiente:
1) Altura de quiebre o punto de cruce del primer botón abrochable.
2) Tipo de solapa elegida en función del tipo de prenda (Formalidad requerida, tipo de abotonadura -cruzada, hilera sencilla, falso tres botones-, gustos personales…)
3) Amplitud máxima de solapa, en función de nuestra fisionomía.
4) Altura y abertura del cran.
5) Forma de los vértices de cuello y solapa.
6) Distancia y densidad de pespunte perimetral.
Dedicándole la correspondiente atención a estos 6 puntos deberíamos poder aproximarnos a la solapa que queremos sin dejar ningún factor a la interpretación de otros. Como siempre aconsejo, hacer uso de fotos, dibujos, vídeos o cualquier material gráfico que os ayude a explicar lo que realmente buscáis en vuestra nueva prenda. Cuantas menos cosas dejéis al azar mayor será el grado de satisfación de nuestra nueva prenda.
Nota: Los sastres conocen como escote la parte trasera del cuello que quedaría en nuestra zona alta de la espalda, pero en este artículo he usado el concepto de escote como apertura entre las dos solapas desde el punto de cruce del primer boton hacia arriba.

¡Seguimos con el Jueves!






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