Americana MTM de tejido camisero de Haberdashers.

Lo realmente valioso de la sastrería, ya sea artesanal o industrial, es la capacidad de personalización que nos ofrece, cada vertiente de una forma distinta. Si sabemos aprovechar esta oportunidad, somos un poco atrevidos y nos topamos con profesionales dispuestos a disfrutar con nosotros con encargos un poco inusuales, ya tenemos la fórmula perfecta para conseguir que este proceso sea especialmente interesante.
Ya sabéis que me gusta innovar siempre que puedo, ya sea a través del color, las formas o los detalles, me gusta dar un toque personal a mis prendas. Y la confianza que tengo con los chicos de Haberdashers da pie a ello.
En esta ocasión si vemos la fotografía de arriba quizás no reparemos en demasiados detalles novedosos, pero los hay. 
¿Dónde está la novedad?
Esta americana tiene dos detalles especialmente relevantes. El primero es que está confeccionado con tejido 100% algodón inicialmente pensado para camisería. Y el segundo aspecto es que su construcción es totalmente desectructurada y sin forrar.
Con la conjugación de estos dos aspectos conseguimos una americana increíblemente liviana, tanto que incluso puede suponernos un problema si somos especialmente delicados con las arrugas e imperfecciones. Se trata de una prenda que va de la mano de ciertas imperfecciones por su propia naturaleza. 
La caída del algodón sin a penas entretelar y sin el cuerpo del forro es totalmente natural, sintiéndose a veces casi como una sobrecamisa, lo que produce ciertas arrugas en hombros, pecho o espalda. Si queremos disfrutar de este tipo de chaquetas debemos aprender a convivir con ello, como convivimos con el lino y sus arrugas.
El tejido, como veremos más adelante hace el típico dibujo conocido como Pata de Gallo de pequeñas dimensiones, en tonos beige y marrón, que da como resultado a cierta distancia un falso liso en tonos camel.
En la imagen superior puede parecer que la caída del paño se realiza con buen resultado, pero a poco que realizamos movimientos se descubre la ausencia de estructura, provocando arrugas en los hombros, pecho y espalda, y no recuperando con la soltura que nos gustaría. A pesar de ello, estoy plenamente satisfecho con todo el resto de ventajas que ofrece un tejido tan ligero.

En las imágenes de arriba podéis ver cómo el interior de esta chaqueta se resume a lo mínimo requerido, es decir, costuras forradas con vivos, unas pocas entretelas termoselladas en el interior de los delanteros, y forrado de mangas.
La solución para los hombros es un sencillo plastron de escasos milímetros compuesto por el propio tejido y solidario a él, en su interior, una capa de forro. Entiendo que sólo incluido para evitar el roce incensante que podría producir desgaste. Pero en ningún momento para aplicar el más mínimo volumen a esta zona.
¿Resultado?
Un hombro con una caída muy natural, prácticamente al estilo de una camisa. Sensación de libertad fascinante y muy poco habitual para una chaqueta aparentemente normal. Pero con los inconvenientes que comentábamos antes, es decir, las arrugas.
No obstante, prueba a ponerte la camisa a medida que mejor te quede, siéntate una vez, levántate y vete a un espejo. Las arrugas de movimiento florecerán por todos sitios.
Más allá de este efecto, la chaqueta resulta ser prácticamente una chaqueta normal solo que sentiremos una ligereza inusual al llevarla puesta y bastante más al cogerla entre las manos.
En este caso, como viene siendo habitual en mis chaquetas Made to Measure de Haberdashers, las solapas son de 11 cm, con el cran a media altura.
Nos encontramos con un ojal hecho a máquina que de lejos podría parecer un milanés, pero evidentemente no lo es.
Bajo el cuello nos encontramos un felpi color marrón chocolate a juego con uno de los tonos del tejido.
La ejecución, como viene siendo habitual en Haberdashers, es de una gran calidad de acabado, pero sólo tenéis que verlo en las siguientes imágenes. Y de las medidas no hay queja alguna, aunque no me extraña porque son ya algunas prendas las que me he hecho con ellos. Aunque si es cierto, que de encargar otra chaqueta similar quizás compensaría la caída de los hombros con un poco menos de medida en esta zona, para que fuese más pegado al cuerpo.

Los bolsillos en este caso son de parche con cierta redondez en la base, tanto en el de pecho como en los inferiores. Ahora que los veo quizás hubiera quedado bien un picado grueso y ligeramente separado para dar cierto detalle desenfadado, pero no reparé en su día sobre ello y el resultado es que ahora pasan ligeramente desapercibidos, algo que tampoco está nada mal.

Los botones, al igual que el de la solapa, están confeccionados a máquina, pero ya conocemos que la calidad de los ojales de Haberdashers es de las mejores que hay en el mercado a máquina, sólo tenemos que echar un ojo a esta comparativa que publiqué en su día.
Veamos los de esta chaqueta.

En la manga, para darle un toque diferente, decidí incluir sólo dos botones en cada puño. Con el fin de alejar un poco esta prenda de las chaquetas convencionales, y por la imposibilidad en este MTM de elegir un puño camisero.
Aquí vemos detalle del bolsillo interior en el que también encontramos la etiqueta de la casa…
A continación os muestro un look algo menos desenfadado de lo que estaba previsto para esta chaqueta, pero que demuestra la polivalencia de la misma.

Tejidos camiseros que se adecúen a la confección de chaquetas, por tipología y colorido, no hay demasiados pero he podido ver ya varios resultados de prendas con algodón camisero en chalecos y amricanas y el resultado ha sido magnífico. Por algo en Haberdashers son especialistas en camisas desde hace más de 15 años.
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