Historia de la Sastrería Napolitana.

Sin embargoHablamos con frecuencia de Nápoles como uno de los orígenes y representantes de la mejor Sastrería a nivel mundial, junto con Londres y su conocida calle Savile Row. Y a veces ni siquiera sabemos el porqué de esta tan arraigada creencia, conocida incluso por quien ni siquiera es aficionado a estas lides. Hoy voy a tratar de descubriros un poco de historia y con ella contar el origen de algunas de las más prestigiosas casas sartoriales italianas.

 Las raíces de la Sastrería Napolitana se remontan 700 años atrás, cuando en el siglo XIV se funda la Confraternita dell’arte dei Giubbonai e Cositori (la Hermandad de los Fabricantes de Chaquetas y de los Sastres), ya por aquel entonces los profesionales adscritos a ella fueron los primeros en fabricar prendas que enviaban a la realeza y nobleza de toda Europa. A finales del siglo XIX la región sufrió una gran depresión económica llevando la pobreza a gran parte de la población. Aquel que podía permitirse encargar sus prendas en una sastrería lo hacía en casa de Giacchino Trifari, y posteriormente con su discípulo Filippo De Nicola.

Hasta entonces el estilo de sastres italianos tan ilustres dentro del gremio como Angelo Blasi, era muy similar a sus coetáneos británicos de Savile Row. Sin embargo, llegó un día en el que Vicenzo Attolini, aprendiz de Salvatore Morziello cuando trabajaba en la sastrería de Gennaro ‘Bebè’ Rubinacci, cambió el curso de lo que había sido hasta ahora la sastrería italiana.  Este último se convirtió más en un asesor de estilo que un sastre en toda regla. Seguidor del trabajo que por aquel entonces realizaban sastres londinenses, y en especial de lo que conocemos como corte drapeado, inventado poco antes por Frederick Scholte y Anderson & Sheppard, Rubinacci encargó a su cortador Attolini en la década de 1930 que, basado en este concepto consiguiese una chaqueta mucho más desectructurada, ligera y sin forro. Algo que el cliente napolitano agradecería debido a la incomodidad que sufrían con tanto calor y humedad durante gran parte del año.

Attolini creó, guiado por Rubinacci gran parte del concepto de chaqueta napolitana.

Nota: El corte drapeado consiste en dejar un exceso de tejido controlado en la zona alta del delantero a la altura del hombro y en la espalda, que otorga a la chaqueta movilidad. Para algunos estéticamente no es agradable pues generalmente produce una arruga vertical a lo largo de esta zona.

La chaqueta napolitana de hoy día no difiere demasiado de la creada por Attolini, y se caracteriza por un cruce más bajo de lo habitual -tendencia arraigada por Peppino Miniello-, solapa generosa y cran alto, el mínimo forro posible -en ocasiones simplemente ribeteadas las costuras-, bolsillo barchetta (curvo) en el pecho, bolsillos de parche pignata, curvos y redondeados en la base, doble pespunte en solapa y bolsillos, hechos a mano, y por último es habitual encontrarlas en configuración 3Roll2, es decir, de tres botones con quiebre en el segundo, lo que en italiano se conoce como tre buttoni su due.

A diferencia de la construcción de hombros de la corriente sartorial británica, en la que bajo hombreras y entretelas se esconden las irregularidades anatómicas del cliente, en la construcción ligera de la chaqueta napolitana su ejecución es más exigente si se pretende conseguir el mejor resultado. Las sisas son altas con el fin de facilitar el movimiento, y para dar mayor confort la manga nace fruncida de la costura del hombro produciendo así mayor volumen, generando realmente el efecto de pequeños micro-fuelles que en el momento necesario ofrecen un exceso de tejido y con la relajación del brazo recuperan su forma. Para algunos puristas este detalle siempre fue considerado un error de ejecución. Sin embargo, para muchos aficionados además de ser una seña inigualable de identidad es una forma de dar informalidad a determinadas chaquetas.

Ahora bien, el hombro puede ser montado de tres formas diferentes: Mediante la conocida Spalla Camicia, con la que si veremos el fruncido del tejido en su máxima expresión, consiguiendo un hombro muy natural y caído. Como opción radicalmente opuesta tendríamos lo que conocemos como Spalla con Rollino, lo que en España conocemos como chorizo, que consigue levantar el hombro dándole mayor protagonismo y forma y reduciendo al dar más volumen la presencia de fruncido. Y por último la Spalla Cadente Morbida, también conocida como Concava, que más que diferenciarse en exceso de las dos anteriores por su construcción es por su forma, al dibujar una línea curva cóncava como hablamos en su día en el artículo El hombro que nunca quisimos.

Por otro lado, la costura que va desde el cuello hasta la punta del hombro dibuja una curva hacia la parte trasera de este último, en el caso de la chaqueta napolitana, al parecer porque ayuda a abrazar y encajar mejor el cuello sobre nuestro cuerpo.

En la década de 1960, Cesare Attolini, fundador de la marca que lleva su nombre, creó el “Sistema Napolitano“, que olvida la idea de que un único sastre realice por completo una sola prenda, y se basa en una línea de producción en la que cada artesano tiene atribuida una parte del proceso, consiguiendo así mayor especialización, eficiencia y velocidad.

Antes de fundar su propia firma, Cesare Attolini trabajó para Enrico Isaia y estableció en esta firma su sistema de trabajo, hoy día trabajan más de 130 sastres en su taller de Casalnuovo de Napoli. En Kiton, fundado en 1968 por Ciro Paone, trabajan 350 sastres siguiendo este sistema.

Attolini en la actualidad produce 11.000 trajes al año, con una media de 30 horas trabajadas en cada traje. Kiton en cambio confecciona 20.000 chaquetas cada año.

La actualidad

Antonio Panico, que comenzó a trabajar con 12 años, y pasó 22 años en el taller de Rubinacci antes de abrir su propia sastrería, hoy día con una docena de sastres en su taller dirigidos por su herederos Luigi y Paola.

Por otro lado Pino Luciano, junto a su padre Orazio Luciano, ex-alumno de Kiton e Isaia, que se estableció por su cuenta en 1992, y hoy día tienen a un equipo de 25 personas trabajando para ellos.

En 1966 Luigi “Gigi” Dalcuore crea su Sartoria Dalcuore, hoy día impulsado por su hija Cristina y yerno Damiano Annunziato, a través del mercado asiático y las Redes Sociales.

Pero esto no es más que un ejemplo, ya que tratar de citarlo todo puede ser tan complicado como poner orden al tráfico en Nápoles. Una ciudad caótica aunque con un estilo y orden propios, que cuando visitas descubres como sus prendas son un fiel reflejo de su estilo de vida. Desenfadado y alocado pero sin perder ese resquicio elegante y peculiar.

Personalmente, en mi visita a Nápoles quedé fascinado por la profunda tradición sartorial existente y la cantidad de profesionales que encontrabas en cada esquina casi sin pretenderlo. Por eso, Quino y yo tuvimos claro que parte de la nueva evolución de Tadino Sastrería tenía que estar ligada irremediablemente a esta ciudad italiana.

Ciao!

Fuente: Gran parte de la información de este artículo ha sido extraída de este artículo de The Rake.