Conociendo a Ramón Cuberta (Barcelona)

A veces admiramos y soñamos con el trabajo de artesanos de renombrado prestigio más allá de nuestras fronteras y no nos damos cuenta de que mucho más cerca de lo que pensamos tenemos grandes profesionales con mucho que decir al respecto. Y este es el caso de Ramón Cuberta, catalán nacido en 1971 que en los años 90 tenía claro que quería ser Arquitecto Técnico y que años más tarde, concretamente en 2009, a través de un viaje a Londres, decidió dar un giro a su vida e introducirse en el mundo del calzado artesanal.

Si algo he aprendido durante estos 7 años al frente del Blog, visitando a muchos y grandes profesionales artesanos de todo tipo, es que la artesanía no es un oficio fácil. Pues ni siquiera es sencillo encontrar una vía de formación y preparación a la altura de nuestras pretensiones, y exige un nivel de autoaprendizaje, autocrítica, y paciencia para los que no todo ser humano está preparado. Además, hoy día un artesano debe no sólo saber hacer su trabajo, sino también ser un empresario, dominar las Redes Sociales y las Relaciones Públicas. Pocas profesiones exigen un perfil tan versátil y polivalente como en este caso, por ello quizás son pocos los que llegan a ser valorados como se merecen.

En el mismo momento en el que conoces a Ramón, te das cuenta de que él está hecho para esto. Cuando descubres la pasión, ganas y alegría con la que te explica cada detalle de sus zapatos, las variaciones de sus próximas hormas o los nuevos contenidos de su página web, sabes que estás ante uno de esos profesionales que llegará lejos, que ya ha llegado muy lejos.

Cuberta es un artesano perfeccionista y exigente consigo mismo, de los que ya casi no quedan. En constante búsqueda de la mejora y el detalle. Ejemplo de ello es que tras varios años diseñando y ajustando sus hormas, me contaban en mi visita que está realizando nuevas variaciones para conseguir una horma que siga contando con su sello personal pero que resulte aún más confortable y ajustada al pie.

El zapato que sale de las manos de Ramón me gusta personalmente porque, aun siendo vanguardista y en tendencia, es conservador en muchos aspectos. Sobrio y elegante. Tiene la mesura perfecta para gustar a todos, sin ser especialmente radical. Por ejemplo, en mi caso soy más tendente a hormas más redondeadas y clásicas. Sin embargo, con ciertas hormas de Ramón me siento cómodo y coherente con mi estilo.

Me gusta de él que tiene claro lo que quiere conseguir y ofrecer a su clientela, se esmera por adaptarse ya no sólo a los gustos sino posibilidades y exigencias de cada uno. Por ello encontramos en él 5 tipos de servicios diferentes: Ready Made, Handgrade Ready Made, Made To Order, Made To Measure, y Bespoke.

En el caso del Ready Made nos encontraríamos con una pequeña colección de zapatos confeccionados en fábrica pero siguiendo sus diseños, hormas y acabados (Con precios entre los 550 euros hasta los 690 euros). El Handgrade Ready Made sería similar al anterior pero con cosido a mano (Entre 650 y 790 euros). En el Made To Order, nos encontramos con mayores posibilidades de personalización y la opción de poder realizarse a mano. (Entre 790 y 950 euros). El caso del Made To Measure ya contaríamos con un zapato intermedio de prueba y realización a máquina o a mano (Entre 1.950 y 2.350 euros), y finalmente culminamos con el Bespoke, que sería un zapato totalmente personalizado al detalle, con zapato intermedio de prueba y totalmente hecho a mano. (Entre 2.550 y 2.950 euros).

Como os decía, las opciones con Ramón son infinitas y muy adaptables. Y eso me gusta mucho. Puedes ir con una idea y un presupuesto determinado y salir contento de su Atelier sabiendo que te va a hacer justo lo que buscabas.

Otra de las cosas que me llaman la atención de su forma de trabajo, aunque por otro lado no me extraña conociendo su formación y forma de ser, es que no tiene reparos de poner al servicio de la artesanía nuevas tecnologías y técnicas en pro de un mejor resultado y acabado en sus zapatos. Es por ello que podemos ver, por ejemplo, marcados de costuras realizadas a láser, que él después rebaja y perfila a mano.

Ramón, como buen catalán, es un hombre sin complejos y de vanguardia, que no duda hacer uso de su formación en dibujo, geometría y cálculo a la hora de realizar sus zapatos.

Su Atelier en pleno Barrio del Born barcelonés tiene todo lo necesario para ser acogedor, diáfano y polivalente. Tanto podemos sentarnos en su chester a elegir pieles y detalles para nuestro próximo encargo, mientras probamos zapatos en su agradable alfombra, que podemos pasar al taller y ser testigos de cómo trabaja con mimo y tesón en cada zapato que pasa por sus manos. Un espacio tan tradicional y moderno como sus zapatos, como su forma de trabajar, como él mismo.

Ramón es de esos artesanos que dibuja, esboza y te muestra lo necesario para que entiendas qué es lo que hace, cómo lo hace y cuándo lo hará. Se esfuerza porque, como hace él, disfrutes con el proceso, con la experiencia y el momento de encargar y llevar tus zapatos.

No tiene el más mínimo reparo en explicarte cada detalle, su origen y funcionalidad, su importancia o diseño. Sabe que está ahí para eso, y es lo que le gusta hacer. No está obsesionado con hacer grandes cantidades de zapatos sino disfrutar con cada uno de ellos, con la historia y persona que hay detrás y la razón de su encargo.

Si visitáis Barcelona yo no dejaría pasar la oportunidad de conocerle a él y su trabajo, porque os garantizo que no habrá sido un tiempo en balde.

Gracias Ramón.

Más información en:

www.ramoncuberta.com