Blasi. Pasado, presente y futuro de la sastrería en Barcelona.

Mi última visita a Barcelona fue provechosa tanto en el ocio como en lo profesional, ya que tuve oportunidad de conocer en profundidad a Sastrería Blasi, un establecimiento del que había oído mucho -y bien- pero que no tenía el gusto de conocer por mí mismo. Y he de adelantar que fue un verdadero placer.

La historia de José Mª Blasi comienza en 1967, cuando con 16 años empieza como aprendiz de sastre en una de las más prestigiosas sastrerías de Barcelona, y con tan sólo 25 años ya comenzaba a despuntar como sastre, pero no fue hasta el año 2000 cuando por fin abrió su propia sastrería, JM Blasi, en Balmes, 206, hoy día toda una referencia de estilo de la capital mediterránea.

Nada más conocer a José Mª descubres a un tipo simpático, cercano y afable, de esos que disfrutan charlando y que hacen las cosas fáciles para el cliente. Junto a él encontramos a Josep Rovira, quien le va a la zaga en empatía y facilidad de trato, y no tiene reparos en reconocer que cada día aprende cosas nuevas al frente de la Sastrería. Y lo tiene fácil pues Blasi es de esas personas con las que se aprende cada vez que un par de palabras salen de su boca. Ambos forman un tándem perfecto, y un equilibrio entre tradición y modernidad pocas veces visto en este sector.

Un establecimiento sencillo y acogedor es lo que encontramos en el doscientos seis de la céntrica calle Balmes. En sus estanterías vemos un estilo clásico pero muy actual, con detalles inesperados pero muy interesantes. Todo en torno a la tienda está estudiado y cuidado al milímetro, sin olvidar cierto desorden que toda tienda con vida y trasiego de clientes debe tener.

Cuentan con un servicio de sastrería 100% artesanal, además de ofrecer una opción industrial a todo aquel que lo desee, con el ánimo de adaptarse a las exigencias, y bolsillo, de sus clientes. Josep Rovira demuestra dominar la camisería con una facilidad impresionante. Fruto quizás de su dilatada experiencia en una conocida tienda barcelonesa.

Josep me explica detalladamente las peculiaridades de los cuellos de sus camisas, su proceso de fabricación, la oferta actual de tejidos y todo lo concerniente a esta vertiente que ofrecen en JM Blasi. Como os decía, demostrando gran experiencia y soltura con ello.

Da gusto tratar con profesionales que dominan su materia, y con los que aprendes tantas cosas con sólo conversar con ellos unos minutos. Esto nos da una idea de lo fructífera que debe ser vivir la experiencia de encargarse una prenda en esta sastrería. Sinceramente, en mi caso ganas no me faltan de aprovechar mi próxima visita a Barcelona para vivir esa experiencia.

En el taller de la trastienda se entremezclan expertas manos de costura con otras más jóvenes e ilusionantes, en un frenético ritmo de trabajo que en estos tiempos poco da para el descanso. Cortes, mangas, hilvanes, agujas e hilos danzan de aquí para allá dando forma a las prendas que sus clientes demandan. Sin prisa, pero sin pausa. Todo organizado en una cadena de trabajo que funciona como un reloj suizo de cuerda, al antigua usanza, pero marcando las horas como un reloj digital.

No sólo trabajan con los mejores profesionales, sino también con la mejor selección de tejidos que podemos encontrar. Un amplio catálogo de firmas como Holland & Sherry, Loro Piana, Scabal, Dormeuil reposan en sus estanterías esperando que algún interesado cliente decida darles vida y trabajo que mostrar.

Sin duda, la experiencia Blasi merece la pena ser probada, porque tras ese escaparate de renombre hay personas con un encanto especial, dispuestas a materializar nuestros deseos en forma de prendas únicas, diferentes y, sobre todo, realizadas con mimo, profesionalidad y esfuerzo.

www.sastreriablasi.es

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