5 Consejos para decorar un apartamento con estilo.

Sois varios los que, a través de redes sociales, os habéis interesado por mi gusto en la decoración de mi hogar. Y no, de momento no voy a mostraros mi apartamento puesto que todavía quedan cosas por terminar. Pero si compartiré con vosotros los conceptos y reflexiones que estoy poniendo en práctica a la hora de configurar su diseño de interior. Comentaros que vivo desde hace algunos meses en un pequeño y reformado apartamento de alquiler en el que tuve la extraña oportunidad de poder decidir ciertos aspectos no sólo en la decoración sino también en la obra de reforma, lo que hizo que pudiera adecuarlo mucho mejor a mi gusto y necesidades, aunque aún quedan aspectos pendientes que me gustarían rematar, pero por suerte son pocos.

No me considero en absoluto un experto en la materia, pero lo cierto es que durante el estudio de mi carrera -Arquitectura Técnica- trabajé durante varios años en una empresa de diseño de interior y reformas integrales. Además recuerdo desde pequeño como en casa se acumulaban las revistas de decoración de mi madre, y los muebles diseñados y fabricados por mi padre en sus ratos libres. Supongo que algo de todo esto ha debido quedarme. También hay que añadir que hace cosa de un año -como os expliqué en este artículo– descubrí que el decorar un espacio, sobre todo tan personal como un hogar, no difiere demasiado del concepto del vestir.

Desde hace algunos años soy gran seguidor de la funcionalidad de los estilos nórdicos, y la simpleza de líneas y mezcla de materiales de lo que se conoce como Japandi. Además últimamente cada vez veo más interesantes los pequeños detalles de estilos industriales. Esas quizás podrían ser las bases de inspiración que suelo utilizar. Dando especial importancia a la configuración de espacios prácticos, limpios y neutros, jugando con las texturas y materiales como punto de originalidad y con pequeños toques de color muy concretos y matizados. ¿Os suena? Sí, efectivamente, como os decía son exactamente los mismos preceptos que desde hace un par de años trato de aplicar a la hora de vestir.

Comencemos…

1. Tonos.

Como ocurre en el vestir, las tonalidades y colores es lo primero que percibimos cuando observamos cualquier cosa. La mezcla de estos nos transmitirá sensaciones muy distintas dependiendo de las combinaciones que decidamos elegir para nuestro hogar. Para hacerlo de manera más gráfica, he preparado un cuadro con los 5 tonos básicos en los que he basado la decoración de mi casa. Escogidos porque evocan a lo técnico, sencillo, funcional y natural, según cada caso.

La escala de grises desde el negro al blanco, pasando por los tonos medios y oscuros de gris es una paleta más que interesante como base para la elección de los elementos principales de una estancia como son paredes, suelos y grandes muebles -sofá, camas, encimeras, alfombras-. También para pequeños detalles cotidianos que queramos que pasen desapercibidos como menaje, mantas, sábanas, etc. Sobre todo si los metros cuadrados no nos sobran, el decantarnos por este tipo de tonalidades en sus vertientes más claras nos hará conseguir un espacio neutro, atemporal y práctico, al que poco a poco podremos darle pequeños toques que lo personalicen y los hagan más nuestros. Pero no nos equivoquemos, esto último no consiste en poner aquel jarrón de porcelana de la abuela verde pistacho, junto con el marco de fotos mostaza que nos regalaron la pasada Navidad. Es importante que en cuento a colores sigamos unas pautas en base a nuestra paleta y seamos estrictamente fieles a ella, de lo contrario es probable que caigamos con facilidad en el error de recargar la estancia.

Menos es más, ¿Siempre?

A continuación podemos ver un ejemplo de estantería de hoy día, más decorativa que práctica pero que al estar configurada bajo unos mismos tonos neutros no resulta densa, a pesar de estar bastante recargada de elementos.

2. Texturas y Materiales

Antaño la gente pensaba que decorar una casa consistía en adornar con todo tipo de artilugios todo el espacio posible. Quién no recuerda la casa de sus abuelos con estanterías repletas de jarrones, relojes de mesa, libros, fotos enmarcadas, y demás cachivaches inservibles acumulados sin el menor sentido. O esas mesas de comedor con paños, centros de mesa, candelabros y todo tipo de adornos florales barrocos. O esas cocinas con muebles abarrotados de ollas, sartenes y varios tipos de vajillas con grabados propios de la Casa Real.

Muchos de estos rincones han tenido su encanto y contexto en su momento, pero hoy día con el precio del metro cuadrado disparándose y la construcción de viviendas cada vez más pequeñas, así como un estilo de vida  cada vez más fugaz y acelerado, considero que carece de sentido apostar por este tipo de decoraciones excesivamente edulcoradas, y es mejor hacerlo por espacios 100% funcionales.

Si bien antes las paredes y suelos servían únicamente para soportar todos esos recargados elementos acompañados de cuadros, pequeños muebles repletos de más objetos, etc. Sin embargo, actualmente son los propios paramentos y solerías los que toman protagonismo, y para ello las texturas se convierten en nuestro mejor aliado.

La combinación de paredes de hormigón con suelos de madera, puertas metálicas, los azulejos blancos con juntas marcadas de una cocina, una encimera de pizarra, una manta de terciopelo… Existen mil formas de mezclar texturas dentro de un hogar, pero lo importante es que ello no nos lleve a dejar de ser fieles a nuestra paleta de color, recordad.

Jugar con las texturas y tonalidades, y hacerlo con mesura y conciencia es la forma más elegante de decorar un hogar. Lo fácil siempre ha sido tirar de colorido y hacerlo a las bravas, por miedo a esa sensación de impersonalidad y sosería. Pero, como siempre, la diferencia estará en los pequeños detalles que harán de tu hogar un lugar único e inimitable.

3. Cuadros y Ventanas.

Tengo más que comprobado que una casa no se termina de encontrar vestida hasta que los paramentos verticales están decorados y comienzan a tener vida. Aunque es cierto que, al menos los cuadros, es recomendable colocarlos en último lugar cuando el resto de muebles están en su configuración definitiva. Sin embargo, hoy día es muy común ver descansar grandes cuadros en el suelo generando un efecto de desaliño controlado que en ocasiones termina resultando muy interesante -como podéis ver en la imagen que encabeza este artículo-.

Huelga decir que una vez más es preferible que el minimalismo se apodere de los marcos y sigamos jugando con las tonalidades neutras, y donde demos algo más de alegría sea en la lámina interior, pero sin pasarnos. Trataremos de evitar esos marcos laureados de gran grosor, que si bien pueden llegar a encontrar su espacio en nuestro hogar, es mejor que dejemos para un siguiente nivel.

Otro elemento vertical que ayuda a dar vida a nuestro hogar son las ventanas, y aunque a muchos nos encantaría contar con grandes y desnudos ventanales de madera dejando pasar la luz, lo cierto es que debemos pensar en nuestra intimidad y poder controlar la visibilidad desde el exterior. Para ello cortinas y estores serán los indicados, y desde mi punto de vista estos últimos suelen ser los más indicados para espacios con diseños de este tipo. Incluso los paneles japoneses, quizás algo más incómodos en el manejo diario, pero igualmente minimalistas y recomendables.

Eso sí, recordar continuar en la paleta más neutra de nuestras tonalidades, moviéndonos preferiblemente entre los blancos y grises.

4. Plantas

Este año descubrí la forma de dar vida, color y un toque natural a mi apartamento a través de las plantas, y comencé a incorporarlas en muchos de los rincones de mi casa. Me encanta el toque de color comedido que aportan a las estancias. Y aquellas frondosas y de gran tamaño serán las perfectas notas discordantes dentro de espacios neutros y minimalistas.

Además existen plantas de interior que no necesitan demasiado cuidado por nuestra parte, más que algo de luz y agua cada poco tiempo. Combinar plantas de pequeño tamaño en zonas altas como ventanas, estanterías o mesas, y grandes arbustos puestos desde el suelo es una combinación muy interesante, como podemos ver a continuación.

5. Orden y vida

Como contaba al comienzo, para mí no tiene sentido diseñar un hogar que no esté preparado para vivir. Creo en una estética ante todo funcional y cómoda. Y deberíamos configurar espacios que nos permitan descansar en un cómodo sofá viendo series un domingo, poder leer un libro en la cama escuchando música de fondo, o cocinar tranquilamente un arroz con bogavante.

Un lugar donde una manta esté al alcance de la mano, una botella de vino no cueste encontrarla, y los pies puedan ponerse sobre la mesa tras un largo día fuera de casa. Huyamos de hogares de exposición en los que nada puede moverse, en los que hay que pedir permiso, o esos en los que todo es tan perfecto que no parece que viva nadie.

Busquemos rincones de estudio, zonas de almacenaje, estanterías con libros de consulta, mesas con bloc de notas, y un largo etcétera de cosas cotidianas que necesitamos resolver con facilidad cada día sin que ello suponga todo un drama. Aunque cierto es que a todos nos gusta disfrutar de un espacio acogedor, propio, pero sobre todo ordenado y limpio. Y para ello debemos acostumbrarnos, primero, a no acumular objetos sin sentido que no sabremos dónde ni cómo guardar. Y segundo, a tener claro lo que necesitamos en nuestro día a día, para ponerlo a nuestro alcance de la manera más estética y funcional posible.

Estos son sólo cinco aspectos generales que podemos tener en cuenta, y siempre bajo mi punto de vista personal. Pero lógicamente son muchos más los detalles a tener en cuenta a la hora de configurar una vivienda. Sin embargo, creo que con estos consejos ya se puede esbozar el estilo de nuestro hogar.

Espero que os haya resultado útil, recordad que cualquier duda, sugerencia o idea será bienvenida en el cajón de comentarios, que podéis encontrar más abajo.

 

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