TriBeCa en estado puro. -Andrew Franz-

TriBeCa, barrio neoyorquino antaño de origen industrial situado en Manhattan junto al río Hudson, se ha convertido desde hace algunos años, eclipsando al famoso Soho, en sinónimo de estilo y snobismo.
Con una arquitectura inicialmente concebida como solución industrial, en los últimos años gran parte de sus edificios han recibido una conversión, dando como resultado una fabulosa mezcolanza entre lo vintage y moderno o lo industrial y hogareño.
Hoy, siguiendo con la tendencia aperturista en cuanto a temática se refiere, me gustaría hablaros sobre un tremendo apartamento dúplex situado en el conocido barrio del que os hablaba al comienzo y diseñado e ideado por el arquitecto Andrew Franz, con el que me topé en la red hace unos días y que estoy seguro os encantará.

Qué ocurre si mezclamos el aire industrial de finales de siglo XIX, mobiliario propio de los años 60, todo ello envuelto con verdadera natualeza. El resultado es un fascinante hogar diáfano, espacioso pero acogedor, moderno pero tradiconal y digno de admirar.
Este loft en tres alturas -contando las terrazas- está creado sobre un antiguo almacen de caviar de 1884, en el que acertadamente se ha mantenido su esencia a través de sus altas paredes de ladrillo, junto con sus vigas y largas columnas de madera.
En el inmenso salón-comedor-cocina se ha creado una entreplanta sobre la zona de comedor, totalmente acristalada a podo de pecera repleta de plantas que simplemente da acceso a una pequeña sala y da paso mediante una escalera a la terraza superior. Sin embargo, mediante un sistema acristalado deslizante, esta entreplanta también puede ser usada como terraza, más discreta a la vista de curiosos.

La entrada se encuentra situada justo bajo la escalera, en donde nos encontramos con un gran armario de color rojo y diseño minimalista, flanqueado por un banco con un cojín muy étnico.

Justo en frente, conforme entramos a la casa, descubrimos el comedor, presidido por una mesa ovalada que una vez más, junto con sus sillas, nos recuerdan a los años 50 y 60. El suelo en este caso parece haber sido tapado por una gran alfombra de color verde agua.
De forma independiente y como enjaulados de nuevo en una pecera, nos encontramos los dos dormitorios en formato suites, espaciosos, sencillos y en la línea del resto.

La mezcla retro-moderna la vemos perfectamente reflejada en los detalles, muebles y cualquier elemento.

Estaréis conmigo en que se trata de un rincón con mucho encanto y personalidad, rebosando estilo y funcionalidad. Sin duda, el verdadero lujo hecho hogar.
¡Seguimos con el Jueves!






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