Las Redes Sociales y la vida.

Aprovechando que hace unos días ha aparecido en Europa la nueva red social de Meta llamada Threads, quiero compartir con vosotros una reflexión quizás demasiado amplia, profunda y trascendental que puede que penséis que poco tiene que ver con los temas que aquí solemos tratar. O quizás todo lo contrario, quizás tengan mucho más en común con el mundo de la moda, estilo y, en definitiva, filosofía de vida de lo que inicialmente pensamos.

Y es que la moda, como las redes sociales, pueden considerarse tan superficiales, banales y absurdas como profundas, filosóficas y viscerales. Todo depende de cómo lo analicemos.

En las redes sociales -como también ocurre en la moda- hay en general dos tipos de personas: Los creadores ó activos y los observadores ó pasivos. Los primeros toman un rol didáctico, mediático, difusor e inspirador para el resto. Mientras que los segundos se sienten cómodos en -valga la redundancia- un segundo plano observando, aprendiendo, criticando (no necesariamente de forma peyorativa) o directamente obviando a los primeros. Esto no sólo pasa en estos dos campos sino que ocurre en prácticamente cualquier faceta de nuestras vidas.

Es importante ser conscientes de que ningún grupo es mejor que otro, pues nada sería el uno sin el otro. Y es precisamente este binomio en el que se ha basado el crecimiento exponencial de las redes sociales en las últimas décadas, proveyendo de la plataforma para que unos creen y otros consuman, en el más amplio sentido de la palabra. Al menos esta era la teoría…

Cabe aclarar que, en lo que a redes sociales se refiere, los del primer rol no corresponden necesariamente a esa imagen preconcebida de influencers o creadores de contenido -profesionales o amateurs- lógicamente tu vecino el que publica sus recetas los domingos o tu compañero que comparte los looks de running frente al espejo también forman parte de este primer grupo en ocasiones… Y es que no son exclusivos. La gran mayoría somos a veces uno y otras veces otro, con más o menor empeño y conciencia.

Que las redes sociales en las últimas décadas han supuesto grandes avances en la conexión, comunicación e interacción de personas, así como en el desarrollo de nuevos modelos de negocio, ingresos e iniciativas profesionales es más que evidente. Pero que con ello también se han desarrollado nuevas patologías, fraudes, problemas e inconvenientes, desgraciadamente también lo es. No pretendo ahondar hoy en esta parte que se me antoja compleja y sinceramente muy difícil de analizar.

En mi caso personal lógicamente he sido parte activa de ese primer grupo desde el primer momento en que comencé a disfrutar escribiendo artículos en un Blog, publicando reviews, tutoriales, fotografías, creando podcast o editando libros y revistas… Pero también disfruto mucho de ese segundo rol en redes sociales, buscando inspiración, tratando de aprender de quien considero un referente, y recopilando información de todas esas fuentes interesantes que nos dan estas redes. Sin embargo, reconozco que de un tiempo a esta parte me he sentido abrumado. No sólo por la gran variedad de formatos posibles que en la actualidad disponemos para comunicar, sino también por toda la información que es posible manejar para casi cualquier tema. Como ya parecía vaticinar en este artículo hace 3 años, con tantísima información al alcance de cualquiera, hoy día resulta muy complicado ya no sólo destacar y tomar protagonismo sobre otros, sino simplemente hacer llegar tu mensaje al público que pudiera interesarle. Es tal la cantidad de información que manejamos todos y estamos tan saturados de ella que el mensaje queda perdido en un bosque de contenido, incluso aún cuando nos parece interesante e importante para nosotros, pues nuestra atención se pierde con suma facilidad, al haber tantas distracciones.

¿Cuánto contenido tienes guardados en Instagram que luego no revisas? ¿Cuántas capturas de cosas interesantes tienes en la galería de tu smartphone? ¿Cuántos documentos sobre cursos online has recopilado que no has usado? ¿Cuántas fotos has hecho en tu último viaje? ¿Cuántas canciones tienen tus listas de Spotify? ¿Cuántos podcast empezaste y no has continuado?

Pero voy más allá. En mi caso, como creador de contenidos (aunque esté muy manida esta palabra en los últimos tiempos) a veces me siento sobrepasado porque no sé ni si quiera qué formato elegir, qué herramienta escoger, con qué cámara grabar, qué contenido incluir o por qué estilo decantarme,… Al final acabo cayendo irremediablemente en la parálisis por el análisis constante.

Incluso los asesores del propio Instagram -con los que contacté recientemente- recomiendan hacer hoy día un contenido ágil, fácil y poco elaborado, -eso que llaman ahora lo-fi content-pues para cumplir con las exigencias del algoritmo y garantizarte visibilidad hay que crear tanto contenido que si no es imposible hacerlo rentable en cuanto a la inversión de tiempo se refiere. Y claro, le dices eso a un puro esteta que se enamoró de lo visual, sensorial y dinámico que podía ser Instagram antaño que ahora no entiende absolutamente nada.

¿Ya no importa la calidad de tu contenido? A menos que seas fotógrafo profesional y puedas reciclar el contenido que haces para otros clientes en las redes sociales o te dediques en exclusiva a ello y dispongas de muchas horas para grabar y editar contenido no renta hacer contenido de calidad con una frecuencia moderada porque su alcance será ridículo. Instagram te dice entonces que te dediques mejor a hacer contenido rápido y menos elaborado para poder llevar el ritmo de publicación que ellos recomiendan. ¿WTF?!!

El mensaje parece ser: «Nah, no te preocupes mucho por el contenido. Haz algo rápido y entretenido que capte constantemente la atención de la gente»

Y yo no tengo nada en contra de aquellos que buscan entretener, hacer reír o mofarse de los demás. Me parece perfectamente loable y son muy necesarios, pero no entiendo por qué me tienen que invitar a mí a hacer lo mismo. Pero oye, al fin y al cabo la plataforma es una empresa privada y ellos mandan. Y a veces esto se nos olvida. Por muchas horas que hayamos dedicado y mucho contenido que hayamos ofrecido sin cobrar ni un euro por parte de la plataforma, en última instancia cierto es que es suya y nosotros al formar parte de ella aceptamos en su día que esto era así. Por otro lado a muchos, en su momento, nos ofrecieron un canal de difusión con el que poder llegar a mucha gente tanto en un sentido como en otro.

A veces añoro el formato Blog, como algo más pausado, dedicado y desarrollado. Donde al escribir un artículo estás creando una pequeña obra repleta de palabras, temas e imágenes que se propagan dándote un sinfin de posibilidades de encuentro con nuevos lectores de por vida en la red. Pero no ocurre así en redes sociales como Instagram y Tik Tok, tan fugaces y excesivamente dinámicas que tu contenido es fagocitado por cientos de miles de diferentes formatos diarios generados por millones de personas diferentes luchando por entender un algoritmo desconocido que te haga llegar a quien le puedas interesar.

Y ahora llega Threads, la reciente apuesta de Meta basada en el fediverso -sí, un concepto del que quizás aún no hayas oído hablar-, para descolocarnos aún más a todos. No sabemos si con la intención de hacer frente a un Twitter -Ahora X- despistado y errante, o para ser una verdadera innovación en pro de un contenido más pausado, interesante, organizado y útil. Pues me da la sensación que Instagram y Tik Tok (al que no termino de soportar. Supongo que me estaré haciendo mayor…) se han descontrolado tanto que su única función ahora parece ser que es el entretenimiento instantáneo y fugaz. Nada más.

Mientras tanto yo seguiré con mi dicotomía constante entre formatos tratando de averiguar con cuál me hace sentir más cómodo y representa mejor mi filosofía y mensaje, pero lógicamente buscando cómo hacerlo rentable. Y no hablo sólo de rentabilidad económica, sino de alcance y tiempo. Pues al final, y que no se nos olvide, el objetivo primigenio de todo creador es hacer llegar su mensaje al mayor número de personas. El resto es secundario.

No descarto volver a centrarme en el Blog como fuente principal de mi contenido, dejando en un segundo plano otras herramientas o plataformas que veo cada vez más complejas e incomprensibles, al menos para mí. Reconozco que ya no disfruto como antes ponerme delante de la cámara, mostrarme, ser protagonista…

Gracias por leer hasta aquí. Me interesa mucho tu opinión al respecto, y puede dejarla en comentarios un poco más abajo.


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8 comentarios en “Las Redes Sociales y la vida.”

  1. No sabes cuánto me identifico con lo que has escrito, has hablado por todos los dicotómicos en la sala…

    Lo-fi content
    Lo-fi music
    Lo-fi art
    Lo-fi reading

    Creo que no es más que un reflejo, no de la sociedad de la que venimos, sino del distópico futuro cargado de “soma” que nos espera…

    1. Hola Alex. Me alegro que te hayas sentido identificado. Estamos quizás ante un momento de transición, tras un período de explosión por parte de las redes sociales, actualmente las encuentro un tanto «agotadas» y en general a mucha gente perdida en ellas. Sin embargo, otra mucha gente parece encontrarse en su salsa. Y creo que la diferencia está entre aquellos que buscamos algo más de ellas: Una fuente de conocimiento, de relación entre profesionales, un lugar de crecimiento… Y otros simplemente parecen buscar un escaparate, entretenimiento y evasión.

      Un saludo
      Salva

  2. Salvador López

    Estoy totalmente de acuerdo contigo en la defensa de un contenido didáctico y que aporte un valor real y suponga una fuente inspiradora de conocimiento.
    Entiendo que por el bien de la sociedad el objetivo principal de estas redes sociales debe ser el de aportar ideas que mejoren al mundo y no solamente contenido lúdico y sin ningún otro propósito. Te animo a seguir regalándonos tu punto de vista y las novedades de la moda masculina clásica que tanto amamos.
    Un abrazo a todos los seguidores.

    Salva.

    1. Yo no sé si seré demasiado romántico para esto pero mi idea de todo lo que tiene que hacer una persona, empresa o sociedad en general es aportar cosas que mejoren el mundo de alguna forma. Para estropearlo ya hay gente dispuesta a ello.

      Un saludo.
      Salva

  3. No puedo estar más de acuerdo con todo lo que dices.
    Muchas veces echo en falta contenido y presentaciones de calidad.
    Actualmente, se prima lo rápido y mediocre por encima de lo pausado y de calidad.
    Tal vez sea que me hago viejo, pero me gusta dedicar tiempo a lo que leo, ya sea un libro, un artículo o un post y no es por hacerte la pelota, pero da gusto dejar correr el tiempo hojeando tus revistas y publicaciones. Se nota el gusto por el trabajo bien hecho.
    Gracias por dedicar tu tiempo a generar contenido de calidad.

    1. Hola Luis.

      Gracia por tus palabras. Yo también lo echo en falta por ello he decidido rescatar ciertos formatos que he usado años atrás para volver a lo que era un blog de verdad. Y por ejemplo tengo pensadas varias reviews, retomar el tema del podcast y los artículos de reflexión.

      Creo que tras unos años de desenfreno de contenido en redes ahora poco a poco volverá la tendencia de un contenido más pausado, reflexivo y menos fugaz. Yo al menos por ello voy a apostar de nuevo.

      Un saludo
      Salva

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