Hablemos del Solaro.

El solaro es mucho más que ese tejido de espiga tan en boga últimamente. Se trata de un paño que originalmente se confeccionaba en algodón pero que en los últimos tiempos se fabrica con base de lana.  Sus peculiares características son curiosamente las principales razones que te harán amarlo u ordiarlo prácticamente en la misma proporción. Lo cierto es que no deja indiferente a nadie.
Es un tejido pensado claramente para el entretiempo, pero para una temperatura muy concreta, pues es demasiado pesado para días demasiado calurosos y también demasiado fresco para la época de frío.
Su valor más característico viene provocado por su forma de entretejer fibras de diferente color, obteniendo como resultado un paño iridiscente, es decir, cambiará de tonalidad dependiendo de cómo lo veamos y de la luz que incida sobre él. Realmente curioso, sin duda.
Se dice que la casa británica Smith Woollens -ahora perteneciente al grupo Harrisons– fue la precursora de este tipo de tejidos. El más conocido es aquel que tiene cierto color entre oliva y camel y un fondo rojizo, produciendo reflejos de ambas tonalidades.
Sin embargo, en la actualidad podemos encontrar tejidos con la misma estructura que el Solaro original pero con diferentes combinaciones de colores.

No obstante, parece ser que la más escogida suele ser la combinación original, pues es quizás la más combinable. Dicho esto hay que aclarar que el Solaro, por su aspecto tornasolado, puede ser un paño algo complicado para combinar. Teniendo que recurrir irremediablemente a camisas blancas o muy claras y pañuelos o corbatas sin demasiado protagonismo.
Esto hace que los trajes de solaro no sean para todo el mundo. Y digo trajes porque precisamente por su relativa complicación para combinar suelen ser menos vistas las prendas sueltas, como chaquetas o pantalones, usando este tipo de paño. Y mucho más habituales los trajes completos de dos piezas.
Otro detalle a tener en cuenta es que este tejido por su naturaleza y estructura tiene una caída que podríamos compararla con la de sargas de algodón o tejidos tipo gabardina, generando ciertas arrugas en muchos casos irremediables, sobre todo si nos decantamos por prendas desectructuradas pero hay que entender que esto es parte del encanto de este material.
También es importante saber que este tipo de tejidos generalmente hará destacar mucho cualquier costura, al generar más sombra y arruga en la misma. Personalmente esta característica la entiendo como una gran aliada en favor de la naturaleza informal de este paño. Porque no nos engañemos, el contexto de este tejido debe ser claramente sport. Otro aspecto que lo aleja aún más de la mayoría de los mortales.
Esto no quiere decir que no podamos jugar con diferentes grados de informalidad, en función de los complementos usados…

El Solaro será un material muy agradecido si sabemos jugar estratégicamente con las arrugas, y nuestro sastre arma donde se necesita y deja naturalidad en el tejido donde él lo demanda. De esta forma huiremos de prendas excesivamente acartonadas pero sin caer en un mar de arrugas.

Este traje de B&TailorShop que os muestro a continuación me parece un perfecto ejemplo de un gran uso y diseño de una prenda basada en Solaro.
¿Qué? ¿Te atreves con el Solaro?
A día de hoy, y dado que está tan de moda, es un tipo de tejido que podemos encontrar en la mayoría de casas: Loro Piana, Harrisons, Fratelli Tallia di Delfino, Holland & Sherry. Y ya no sólo en forma de espiga sino también con otro tipo de estructuras.
¡Seguimos con el Miércoles!





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