El afeitado clásico


Desde hace casi un año estoy abonado al afeitado clásico y puedo decir que es lo mejor que he probado en mucho tiempo y ahora entenderéis por qué.


Siempre recuerdo, de niño, ver a mi abuelo después de afeitarse y portar un pequeño bol metálico y una brocha llena de espuma junto con una pequeña maquinilla de afeitar.


Con los años y cuando empecé a necesitar el uso del afeitado, como todos, recurrí a la última generación de maquinillas que en ese momento había en el mercado y poco a poco trataba de mantenerme actualizado.


Hace apenas un año que dejé de usar las maquinillas convencionales y ultramodernas.


¿Por qué?


Había descubierto, trasteando por foros de distinta temática, que la gente de hoy día se afeitaba con las maquinillas antiguas de una sola hoja.


Reconozco que, con mucho de incredulidad y algo de curiosidad, decidí probar a ver con qué me encontraba.


Lo primero que pensé es que la irritación iba a ser mayor y que el riesgo de corte se vería aumentado exponencialmente. Pues nada más lejos de la realidad!


Después de buscar en varios sitios en Barcelona y Madrid, decidí hacer una inversión pequeña por si acaso el experimento no salía del todo bien. Compré una maquinilla Gillette con cuerpo de plástico, una caja de cuchillas de recambio y una brocha de las más baratas que encontré.


Llegó el día de probar todo aquello. Soy de los que se toman el afeitado como todo un rito de masculinidad, tomándome mi tiempo, preparando todos los enseres y sobre todo sin prisas.


Me dispuse a afeitarme con todo aquello que había comprado, no sin antes haberme documentado con algunos videos en Youtube y algún que otro artículo de algún blog o web sobre el tema. Pero, en resumen, descubrir que en esencia el ritual de afeitado no difiere en demasía con lo que hasta ahora venía realizando.

  • Humedecer la cara o barba con agua caliente.

  • Retirar el exceso de agua con una toalla y aplicar la crema de afeitar con la brocha hasta crear espuma para luego esparcirla por toda la barba o zona a afeitar.

  • Coger la maquinilla con firmeza y sin apretar demasiado contra la cara deslizar en sentido del crecimiento del vello.

  • Una vez realizada la primera pasada en toda la cara, si se quiere, repetir una vez más en sentido contrario al crecimiento del vello o finalizar el afeitado.

  • Enjuagar la cara con abundante agua fría para retirar los restos de espuma.

  • Para finalizar secarnos y aplicar algún After Shave o Piedra de Alumbre Natural.

Este proceso llevaba usándolo durante años, pero lo que me imponía algo más de respeto es que aquella única cuchilla parecía cortar mucho más que las cinco cuchillas de mi última maquinilla ultramoderna.

Pero me envalentoné y decidí comenzar con el afeitado. Primero me eché una crema de afeitado con la ayuda de la brocha. La verdad es que noté mayor calidad en el jabón y en su aplicación así como una leve exfoliación con la punta de los pelos de la brocha. Una vez finalizada la aplicación procedí con temor a pasar mi nueva y poco ergonómica máquina de afeitar.


Cobré la seguridad que me falta al comprobar al instante que el apurado era magnífico. Casi sin hacer esfuerzo había retirado más vello de una pasada que con varias de mi última maquinilla contemporánea.


Quedé impresionado por la calidad del afeitado y proseguí  en el resto de la cara. No sin tener algún pequeño percance en las zonas complicadas: Barbilla, cuello o bajo nariz.


Una vez terminado de afeitar me enjuagué y tengo que admitir que pude comprobar que aquel no había sido mi mejor afeitado ya que, quizás por temor, había dejado más pelos de la cuenta en determinadas zonas y tenía algún que otro micro-corte. Pero lo importante es que había descubierto el gran potencial que tenía ante mí en esta pequeña y arcaica máquina de afeitar.


Durante aproximadamente un año he estado usando esta ridícula y simple maquinilla, perfeccionando mi técnica y consiguiendo grandes resultados.


Según mi experiencia los mejores resultados que se consiguen con este tipo de afeitado son:

  • Apurado real increíble con una sola pasada. Da igual la cantidad de vello que tengas con apenas una pasada conseguirás una piel suave.

  • La duración de las cuchillas son algo mayores, pudiendo durar entre 3 y 4 afeitados, aunque debido a su bajísimo coste yo suelo cambiarlas cada 2 aproximadamente.

  • Sin duda la mejor de las razones de este sistema es que es el más económico de todos. La maquinilla Gillette me costó unos 5EUR con 10 recargas de cuchillas, la brocha otro 5EUR y la crema de afeitar unos 3EUR. Además las cuchillas se pueden conseguir por unos 3-4EUR el recambio de 10, frente a los 20-25EUR de los 5 recambios de hoy en día.


En definitiva, es un método sencillo, cómodo, barato y con muy buenos resultados.


¿Qué más se puede pedir?


Es obvio que conforme vayamos teniendo experiencia le exigiremos más a nuestra maquinilla pero hay una amplia gama de modelos de diferentes marcas (Merkur, Mulhe, Gilette…) en la franja de los 30-90EUR con muy buenos resultados.


En el tema de brochas podemos encontrar de muy buena calidad entorno a los 35-40EUR y respecto a los jabones o cremas de afeitado por 3-5 EUR tenemos un amplísimo catálogo de productos y marcas.


Os recomiendo encarecidamente que probéis este sistema. Una vez que se prueba no se vuelve atrás.



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