El abuso del Slim Fit.

Hace un par de semanas Alex nos hablaba de la obsesión generalizada por adelgazar, y hace cuestión de días colgué en Stories de Instagram la fotografía del look que os dejo a continuación, ya que tanto look como fit me gustaban, pero cuál es mi sorpresa cuando varios usuarios trataron de alertarme sobre la amplitud en pecho y cintura de esta chaqueta para el individuo en cuestión. Fue entonces cuando me hizo pensar  sobre cuál es el criterio que tenemos en general para definir la correcta o no hechura de una prenda sobre quien la porta.

No es la primera vez que me topo ante la errónea idea de que una prenda debe quedar ajustada y perfectamente alisada en todo punto para considerar que está perfectamente a medida. Muchos son los que, bajo este criterio, se aferran al espejo buscando puntos en los que estrechar aún más, pensando que así sus prendas serán modernas y favorecedoras. O aquellos que buscan el fit más slim que se pueda ofrecer en el mercado. Sin embargo, las prendas deben estar pensadas para acompañarnos en el día a día y hacerlo mientras trabajamos, conducimos, comemos, caminamos, nos sentamos… en definitiva, mientras vivimos. Por ello, carece de sentido tomar como referencia el momento espejo para fijar así las medidas correctas de nuestras prendas, por muy delgados que estemos en ese momento.

La experiencia me ha enseñado que la prenda que realmente favorece es aquella que se ajusta donde debe hacerlo y es lo suficientemente holgada donde lo necesitamos, esa que nos permite movilidad y confort sin por ello dejar de ser estilizada. La imagen que suscitó esta reflexión, y que podemos encontrar arriba, aparece Justin, fundador del servicio Made To Measure Principle M, y en ella aparece con una chaqueta de hilera sencilla de tres falsos botones (3Roll2), bolsillos de parche, solapa de muesta y hombros camiseros con lo que parece ser poco entretelado. Si bien el ajuste en hombros es perfecto al igual que el ancho y largo de mangas y el largo total de chaqueta, donde varios usuarios hicieron referencia fue en la parte de pecho y cintura, arguyendo que esta zona parecía excesivamente holgada y sin forma, y que además existían unas sarrugas verticales en la zona próxima a las sisas.

Arriba os incluyo una simulación de las correcciones que proponían estos usuarios. Y lo cierto es que, aplicadas con mesura, serían totalmente válidas e interesantes, pero la pregunta es:

¿Qué le pasa a la chaqueta original ligeramente más amplia?

No sabemos si esta persona buscaba en esta chaqueta confort para conducir, desahogo para trabajar o simplemente sentir más holgada la prenda por gusto personal. Si nos fijamos bien en ambas fotos, el ceñir en cintura y pecho consigue efectivamente acentuar el drop de esta persona haciendo que parezca tener más amplitud de hombro y menor cintura, pero le aleja de esa imagen relajada que transmite en la chaqueta original. Teniendo en cuenta que he querido simplemente matizarlo y no exagerar el cambio. Pero si acentuásemos aún más las formas comenzaría a dar la sensación de una chaqueta cincelada y quizás demasiado pretenciosa en cuanto a físico se refiere.

Coincido en que el objetivo de toda prenda a medida es acentuar nuestras virtudes físicas y ocultar nuestros defectos en la medida de lo posible, pero estaréis de acuerdo conmigo en que el destaque de virtudes podrá hacerse de manera discreta y sopesada, o por el contrario de forma exagerada. Y el tiempo me ha demostrado que toda exageración dista mucho de ir de la mano de la elegancia.

Todo aquel que porte chaquetas, corbatas o trajes a diario valorará sin atisbo de duda el confort por encima de todo. Quizás esa sea la razón por la que muchos caballeros deciden llevar alguna talla de más en sus prendas, pero hoy no nos ocupa ese tema. Si bien, del caso de la holgura confortable a el hecho irrefutable de vestir una talla más hay un abismo relleno de ignorancia y desvergüenza. Y aquí es donde reclamo un espacio para el sentido común y la mesura, puesto que el punto medio suele ser la clave de equilibrio en cualquier material.

Y si no os creéis mis argumentos, trataré de demostraros a continuación con diversos ejemplos de talla internacional:

Por ejemplo, Joe Ha, responsable de The Finery Company, sabe la importancia de este concepto y nos lo demuestra con cada prenda que viste, en la que apreciamos hombros amplios, sisas ajustadas, mangas esbeltas, sumados a pechos y cinturas holgados.

Y sin embargo, en ningún momento se vislumbra ese temido olor a desfasado y anticuado que temen los contrarios a esta tendencia de corte. ¿Por qué? Porque está hecho con mesura y equilibro, sin exageraciones.

Y es que hace ya 5 años expliqué cómo, lejos de lo que piensan muchos, a veces dar más volumen a ciertas zonas es favorable no sólo para el confort sino también para el aspecto global de la prenda. Y lo hice a través de este artículo sobre aquel hombro que hoy replican sastrerías de medio mundo.

Y vamos con otro ejemplo también muy representativo y quizás más conocido. Luca Rubinacci, joven descendiente de uno de los considerados padres de la Sastrería Napolitana, de porte esbelto y afilado, que sin dudarlo viste prendas más amplias y desahogadas de lo que cabría esperar para su fisionomía. Y es que no olvidemos que el éxito de la Sastrería Napolitana fue fruto de la adaptación de esta para hacer prendas más ligeras, cómodas y desenfadadas, y no sólo por la elección de tejidos o la falta de estructura entretelada sino también caracterizada por un corte favorecedor pero amplio y confortable.

Otro ejemplo lo encontramos afincado en Roma, gestor de Sartoría Ripense, Andrea Luparelli, promotor de una sastrería contemporánea, de estilo relajado, y medidas compensadas. Una sastrería para ser usada día a día, cosmopolita y atemporal a la vez que actual y estilizada.

Si volvemos a fijarnos en pechos, hombros y largos, en ningún momento apreciamos tiranteces ni exceso de ajuste, sino todo lo contrario, una vez más realizado con mucho tino.

Lo mismo ocurre si nos fijamos en prendas de Orazio Luciano sobre tipos corpulentos como es el caso del administrador del Blog The Dons Club, donde podremos comprobar, aún más si cabe, las ventajas de este tipo de fit más relajados, ya que de lo contrario nos daría la sensación constante de que las prendas le quedan excesivamente justas, transmitiéndonos incomodidad. Y sin embargo, vemos a un tipo relajado, cómodo y no por ello menos favorecido. Es más, aquí también podemos observar cómo la elección de una solapa de mayor tamaño consigue, sobre todo en la imagen de la derecha, transmitirnos la sensación de ser mucho más estrecho de hombros y por lo tanto esbelto y proporcionado.

Creo que tras estos ejemplos queda demostrado que el slim fit no es la solución infalible ni puede ser la referencia estándar a tomar por y para todos los públicos ni ocasiones.

¿Tú qué opinas?

8 comentarios en “El abuso del Slim Fit.”

  1. Por desgracia los extremos y las tendencias se están imponiendo en la moda masculina. Todo sea en favor de tener que cambiar cada dos o tres temporadas de vestuario porque ese pantalón que tan bien te quedaba y tan a gusto ibas con el, se ha quedado corto, largo, ancho o estrecho o no es el color de moda esta temporada.
    Se me ocurrió hace dos años comprar unos pantalones grises «slim fit». Tengo las piernas delgadas y me dijeron que «realzaban mi figura», pues aun y todo cada vez que me levanto tengo que sacudir un poco el pantalón porque al sentarme se me ha quedado embutido en la pantorrilla. La misma estupidez cometí comprando una chaqueta italiana azul, muy moderna y estilizada, pero igual de incomoda, tan ajustada me queda que no puedo llevar ni la cartera con la tarjeta de crédito porque ya no me da para abrocharla.
    Es cierto que estilizan la figura, pero la incomodidad de ir dentro de esa «armadura del siglo XXI» no compensa el sufrimiento.
    Concluyendo, un horror y un error que no repetiré.

    1. Hola.

      Disculpa el retraso en mi respuesta.

      Efectivamente, a veces puede llegar a ser incómodo. El arte de saber ajustar la prenda lo necesario para estilizar pero lo suficiente para que sea confortable, es algo que hay que ir desarrollando con el tiempo, y sobre todo con el ensayo-error, pero sobre todo analizando bien nuestra fisionomía y nuestras prendas.

      Saludos
      Salva

  2. Excelente fuente de información como siempre. Estoy totalmente de acuerdo con la obsesión de algunos sastres y marcas de ropa de hacer todo tan ajustado que prácticamente las chaquetas se convierten en una prenda inmovilizadora, no tiene sentido y no luce natural tampoco.

  3. Gracias!! gracias mil!!
    Pensé que estaba solo en este mundo de Instagram donde solo se ven hombres ultraceñidos en ropa adherente con forma de pantalón ( parecen calzas) y saquitos diminutos.
    Para los hombres ya con algunos años y cuerpos robustos es una desilusión diaria ver solo este tipo de muchachos de 20 ó 30 años vistiendo y posando con clara femineidad.
    He dejado de seguir muchisimas cuentas de IG con recolección de fotos y me centro solo en sastrerías que «saben lo que hacen».
    Saludos desde Argentina

  4. Totalmente de acuerdo contigo. Cuando le hago un pieza a mi marido siempre le digo es: la comodidad es lo primero. Creo que una prenda debe ajustarse en el lugar justo y hay ciertos looks que incluso muy ajustado resultan ridículos, me quedé horrorizada la primera vez que vi la marca «father and son» si se me permite la opinón

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