Tu estilo está evolucionando

Pasará, serás consciente o no, pero tu estilo irá evolucionando inevitablemente con los años.

La manera de vestir es un claro reflejo de nuestra personalidad y forma de vida. Y esta, queramos o no, irá cambiando con el tiempo.

Durante la aún efervescente post-adolescencia nuestro estilo comienza a sufrir las primeras modificaciones notables, coincidiendo con importantes cambios en nuestra vida. El inicio de la vida universitaria o directamente el paso al mundo profesional supone alterar, en la mayoría de los casos, gran parte de nuestro entorno. Personas, relaciones, ciudades, hábitos… todo cambia, y nuestra vestimenta no será menos en este caso.

El paso de la veintena a la treintena suele suponer un salto en la independencia, estabilidad y encaminado de los proyectos vitales, independientemente de si nuestro rumbo va hacia formar una familia y trabajar para una gran consultora internacional, o teniendo una vida sencilla haciendo surf en Australia. Lo que sí está claro es que en ambos casos estoy seguro que nos imaginaremos a dos tipos con un estilo muy definido -y diferenciados- en nuestra mente ¿Correcto?

Parece asumido que hay claros aspectos que afectarán directamente a nuestra forma de vestir, y desde mi experiencia los más importantes son:

+ Entorno Profesional

+ Entorno Personal

+ Estilo de vida

+ Personalidad y Carácter

+ Estatus Socio-económico

Básicamente nuestra forma de vestir irá transformándose afectada en mayor o menor medida por alguno o varios de estos aspectos. Para entenderlos mejor hablaremos con más detalle de cada uno de ellos:

Entorno Profesional:

Pasamos, en el mejor de los casos, un tercio de las horas de nuestra vida activa en el trabajo. Si eso no os parece suficiente razón para que afecte directamente en nuestra forma de vestir, sumémosle que, como vimos antes, la naturaleza de nuestra profesión será un claro condicionante. Y es que no es lo mismo que seamos un profesional liberal dedicado al diseño gráfico, que un abogado penalista.

Pero es que además los requerimientos de cada oficio serán distintos. Puesto que las actividades profesionales que realiza un artesano no serán las mismas que las de un contable.

Unos requerirán de mayor formalidad y seriedad, mientras que otros buscarán confort por encima de todo.

Igual que no tendría sentido visitar a nuestro asesor fiscal y encontrárnoslo en camiseta y zapatillas, no sería natural encontrarnos un artista en plena faena creativa con traje y corbata.

Entorno Personal:

Afortunadamente no todo es trabajo en la vida. Y nuestro ocio será otro de los factores determinantes para nuestra vestimenta. Es más, os habréis encontrado con muchas personas que en el trabajo visten de una forma y en su ocio de otra totalmente distinta.

Esto parece tener sentido, hasta que encontramos los casos -demasiado habituales- de aquellos que se disfrazan de señor con traje entre semana, portándolo como si fuera un mono de trabajo, sin ganas ni gracia. Y luego llega el fin de semana y visten como realmente les gusta y apetece. -que además suele ser de una forma realmente contrastada con la anterior-.

Personalmente esto me parece un error total. Puesto que todo lo que transmitimos durante esa jornada laboral es incomodidad, falta de naturalidad y desgana. Debemos hacer siempre de nuestra vestimenta nuestro aliado y merece la pena dedicar el esfuerzo de hacer nuestro ese estilo, adaptarlo a nuestros gustos y evitar esa sensación de disfraz constante.

Estilo de vida / Personalidad y Carácter:

Estos dos apartados realmente pueden estar muy relacionados entre sí…

Hay quien goza de la montaña o el deporte a cada rato que tiene, o quien gusta de asistir a eventos para hacer networking, otros viajan todo lo que su tiempo y ocio les permite, y quien disfruta en el bar de cañas con los amigos.

Jamás nos imaginaremos a estos tipos vistiendo lo mismo. Por lo tanto parece comprobado que nuestro estilo de vida es un irremediable factor de influencia en nuestro vestir.

Pero vamos con el que para mí puede ser uno de los aspectos que mayor influencia (y a veces frustración) a la hora de vestir: La personalidad y el carácter. Atrevidos, tímidos, ególatras, discretos, inseguros, creídos… ¡Cómo no va a influir esto!

Nos dejamos llevar por nuestra personalidad a la hora de vestir mucho más de lo que creemos. Siendo, en ocasiones, un freno para vestir como realmente nos gustaría, o en otras para sentir la licencia de excedernos cuando no deberíamos. Es sin lugar a dudas uno de los mayores aspectos de influencia en nuestro vestir, y probablemente de fracaso en el mismo.

Vestir es también un reflejo de nuestras emociones, y debe ser así. Pero éstas no pueden dominar nuestras vidas. No al menos en su totalidad. No deberíamos sentir que perdemos el control de nuestra vida debido a ellas.

Son muchos los que durante estos años me han escrito diciendo que si fuera por ellos -y no por los demás- vestirían de otra forma. ¡Esto no puede ocurrir! Es por ello que nuestra vestimenta suele ir evolucionando, conforme algunos van tomando la seguridad y aplomo suficiente para ir perfilando su estilo hacia donde realmente quieren.

Estatus socio-económico:

Parece quizás el aspecto más obvio de todos, ¿no? Lógicamente no sólo es cierto que el nivel económico nos dará la posibilidad de acceder a cierto tipo de productos que otros quizás no puedan, sino que determinado estatus social hará probablemente que nuestro ocio, entorno laboral y estilo de vida sean diferentes, y por lo tanto influirán casi con toda seguridad en nuestra manera de vestir.

Estos 5 aspectos no sólo influyen en nuestra forma de vestir, sino que rigen nuestra toda nuestra vida. Y es que nuestra manera de vestir está tan viva como lo está -o debería estar- nuestra vida.

Por lo tanto no parece descabellado pensar ahora que irá evolucionando conforme estos aspectos vayan alterándose a lo largo del tiempo. Nuestro nivel económico, nuestro entorno profesional e incluso nuestra personalidad y carácter van cambiando y evolucionando con el paso de los años y toda nuestra vida va girando entorno a ello. Lo que hoy te parece normal, mañana puede parecerte injustificado e inconexo.

Para que os hagáis una idea, os tengo que confesar que el montaje que encabeza este artículo no es en absoluto casual. Los que me conocéis o habéis seguido durante estos años sabéis que yo hace 3-4 años vestía con looks más parecidos a los de los extremos de derecha e izquierda. Y sin embargo paulatinamente he ido encontrándome más cómodo en mi día a día con combinaciones más cercanas a los dos looks centrales. Pero es que mi vida ha cambiado mucho en estos últimos años.

Mi entorno laboral es diferente, mi personalidad es muy distinta, mi ocio, aficiones, estilo de vida, prioridades y forma de pensar han ido cambiando y eso se nota y mucho. No considero que sea mejor ni peor. Es más, considero que seguirán cambiando y evolucionando hacia lo que vaya necesitando y sintiéndome cómodo en cada momento. Y no hay que tener miedo a ello. Es mucho mejor aceptar esto e ir siendo coherente con nosotros mismos que pretender forzarnos y caer en el error de disfrazarnos de quienes no somos.

No hay nada más triste que sentir que somos otra persona distinta a la que proyectamos.

Nota: La cabecera de este artículo está realizada con fotos extraídas de (1) P.Johnson, (2) (3) Informale y (4) Article of Style. En las siguientes fotos (5) vemos a Simon Crompton de Permanent Style y (6) una cazadora de S.E.H Kelly.

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