¿Qué pasaría si todo lo que tienes desapareciese?

Esta reflexión comenzó justo después de estar charlando con un amigo sobre la ropa de nuestro armario. ¿Qué pasaría si de repente todo tu armario desapareciese? ¿Si todo tu equipo de fotografía no estuviera en su sitio de la noche a la mañana? ¿Y si tu coche no estuviera en el garaje?

Imagina que mañana algo de todo esto dejara de existir para ti. ¿Qué harías?

Obviando el entendible varapalo económico que supondría ya no solo el valor que todo eso tendría para ti y cuánto supondría restituirlo. ¿Volverías a tratar de adquirir lo mismo que tenías?

Imaginando aún más, si al desaparecer todos estos objetos el destino hiciera caer en tus manos el dinero equivalente a esta pérdida, ¿qué harías?

He tratado de ponerme en esta situación imaginaria para hacer este ejercicio de reflexión sobre el por qué tengo las cosas que tengo actualmente tanto en mi armario, mi set de fotografía, garaje o cualquier ámbito material…

Lo primero que me he dado cuenta es que yo a día de hoy ya no soy el mismo que adquirió aquellas cosas en el pasado. Eso es evidente. El paso del tiempo nos suele otorgar experiencia, conocimiento e incluso cualidades con las que quizás antes no contábamos y lógicamente nuestras decisiones se ven irremediablemente influenciadas por estos aspectos.

Mis necesidades de vestimenta no eran las mismas que las que tengo actualmente, como tampoco lo eran mis conocimientos sobre fotografía o mi forma de usar el coche. Sé que no estoy diciendo nada que no sepamos, pero quizás es una cuestión en la que no habíamos caído.

Siguiendo con la retrospectiva también hay que reconocer que todas esas parcelas han ido evolucionando en la medida de lo posible, y uno va deshaciéndose de objetos para hacerse con otros, bien porque nuestro poder adquisitivo cambia, nuestras prioridades también lo hacen, o porque simplemente hay épocas que nos apetece invertir más en unos aspectos que otros. Es igualmente inevitable.

Sin embargo, hay cosas que permanecen en nuestras vidas y en muchos casos no sabemos muy bien por qué… Quizás por pereza, falta de tiempo o cualquier otra razón, estoy seguro que cada uno de nosotros tenemos la casa repleta de objetos innecesarios que ya no usamos, ni usaremos.

Cierto es que plataformas de venta online de productos de segunda mano han facilitado en gran medida que esos objetos salgan de nuestras vidas para tener una utilidad con otras personas. Y ¡esto es fantástico! Pero quien ha hecho uso de estas aplicaciones con cierta regularidad y empeño es consciente del trabajo de recopilación, preparación, gestión, envíos… que ello supone. Por ello, aún así, seguiremos acumulando más de lo necesario con toda probabilidad.

Reconozco que he pensado en más de una ocasión en esto respecto a mi armario. En coger el 80% de las prendas y accesorios que lo componen, hacer un gran mercadillo y deshacerme de ello para diseñar un armario desde cero, con el conocimiento que tengo ahora y con las ideas muy claras de lo que necesito.

Sé que la industria no me lo pondría fácil porque se empeñan en vendernos lo que ellos quieren cada temporada, pero por suerte existen cada vez más marcas de básicos y hoy día podemos recurrir a la medida para prácticamente cualquier tipo de prenda sea formal o casual.

Repasaría mis artículos sobre básicos de armario escritos por aquí, y tendría mucho más en cuenta los aspectos del fit de las prendas que comento en mi último libro. Tendría probablemente muchas menos prendas que las que tengo ahora. Y un tercio de los zapatos que tengo…

Igual que me ocurriría con la fotografía. Probablemente tendría una Leica o Hasselblad con uno o dos objetivos, un juego de filtros y muy poco más. Lo mismo me ocurriría con la ropa deportiva, de esquí o incluso las sneakers.

En la decoración de casa sería lo mismo, me desharía de gran parte de mis libros, objetos decorativos, revistas y demás para diseñar un espacio más minimalista, funcional y práctico.

En definitiva, y tras esta reflexión, vuelvo a ser consciente de muchas de las cosas de las que tengo que deshacerme poco a poco. Y tú ¿Qué piensas de todo esto?

Déjame tus comentarios y reflexiones. Y gracias por leer hasta aquí.

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