Guía de Básicos de Armario: Las Americanas.

Hoy, después de algún tiempo, le toca el turno a las americanas. Entendiéndose estas como las chaquetas de corte tradicional, obviando por tanto todo tipo de chaquetas con otras configuraciones y tipologías.

Antes de empezar sería interesante recordar la definición que establecimos en su día para básico de armario, siendo toda aquella prenda que destaca por su versatilidad bien sea por su diseño, color o materiales, o una suma de estos.

En el caso de las chaquetas son muchos los modelos que pueden cumplir con estas premisas, por ello las clasificaremos por tipos de color, aunque cobra también especial importancia el tipo de tejido, textura y su gramaje ya que estará directamente relacionado con el grado de polivalencia de dicha chaqueta. Por ejemplo, los tejidos con aspecto demasiado formal tendrán más limitada su combinación con otros ya que sólo suelen casar bien con tejidos muy similares en aspecto. Por ello si buscamos la máxima versatilidad deberíamos huir de chaquetas confeccionadas con tejidos demasiado planos y pulcros, ya que como decíamos su combinación se verá notablemente reducida.

Sin embargo, si contamos con tejidos con un mínimo de estructura como pueden ser esterillas, sargas más marcadas, franelas, tweed, etc… comprobaremos como este tipo de chaquetas se hacen mucho más llevaderas casi con cualquier pantalón o camisa.

Retomando el tema de los colores empezaremos por uno de los representantes claves de la polivalencia: El Azul Marino.

Desde mi propia experiencia recomendaría elegir azules oscuros y neutros, claramente diferenciables de los negros, que no tiendan ni demasiado a los magentas o los turquesas. A continuación veremos una comparativa de azules exagerando el efecto de cada uno de ellos para que notemos la diferencia con lo que podríamos considerar un azul neutro.

Como cabría esperar, en cuanto a americanas azules se refiere no deberíamos conformarnos sólo con una, sino al menos con una de entretiempo útil casi todo el año, otra claramente de verano en algún tejido como lino, algodón o mezcla de estos, y otra puramente invernal en algún tejido de franela, tweed o parecido.

La americana azul marino es a las chaquetas lo que el jeans es a los pantalones, un modelo con tantas variantes interesantes que casi con toda seguridad no tendremos sólo una unidad de ello.

Un vaquero azul lavado podríamos llevarlo a diario y nadie repararía en este hecho. Lo mismo ocurre con una chaqueta azul marino. Fenómeno que ocurre con muy pocas prendas de nuestro armario.

Siguiendo la definición del comienzo, y tratando de imaginarnos las posibles combinaciones resultantes, el siguiente tramo de colores a mencionar sería más bien toda una gama de tonalidades comprendida entre el beige más claro y el marrón más oscuro. Pero en esta ocasión no tenemos por qué hablar de tejidos de color más o menos lisos, sino que podemos incorporar, como veremos más abajo, paños con estructura y motivos variopintos.

Imagina una chaqueta beige bien de fresca esterilla en verano o gruesa franela en invierno, combinada desde con un pantalón gris de vestir y una camisa celeste, hasta con unos chinos azul marino y una camisa denim, pasando por unos jeans azules y una camisa rosa. ¿Es o no una americana polivalente entonces?

El marrón se vuelve un color altamente combinable sobre todo en las estaciones de Otoño e Invierno, sobre todo en tejidos de tweed tipo donegal o franelas.

Y en el mundo de los cuadros de tonos tierra aparece un abanico de posibilidades en un sinfín de cuadros, espigas y demás tejidos de estructura regular. Teniendo que tener en cuenta que cuantos menos colores más allá de los tonos tierra tengan más combinables serán estas chaquetas. Es decir, esos modelos de Príncipe de Gales en tonos marrones y beige que se complementan con un cuadro ventana en tonos tan dispares como celeste, rosa o verde habría que evitarlas como básico de armario porque su combinación se reduce drásticamente.

Una vez que hemos cubierto gran parte de los básicos de chaquetas basadas en los tonos anteriores, podemos empezar a experimentar con nuevas opciones. El mundo de los verdes suena interesante en cuanto a versatilidad se refiere, ya que prácticamente combinan casi con cualquier cosa cuando el tono de verde tiende al khaki o musgo.

A continuación tenemos la gama de grises que aunque a priori pueden parecer una opción imprescindible, en cuanto a chaquetas se refiere está mucho más limitada que en otras prendas. Ya que los tonos más claros deben ser preferiblemente descartados (al menos como chaqueta básica, por su limitación de combinación por contrastes con parte superior). Aunque tendremos las opciones más intermedias y oscuras de grises como opciones más que interesantes.

Y como última opción de básicos, y en la línea de nuevo de todos esos marrones de cuadros que podemos encontrar, cabe especial mención el cuadro Príncipe de Gales en tonos azules sobre fondo beige o crema, como opción de chaqueta que, sin ser lisa, es francamente polivalente y por lo tanto podríamos considerarla todo un básico de armario.

Con estas 9 chaquetas, 3 azules para diferentes climatologías y otras 6 de diferentes tonos, podríamos considerar como base de nuestro armario en cuanto a chaquetas se refiere. A partir de ahí tener chaquetas más o menos capricho y concretas.

Recordad que podéis ver los demás artículos de esta serie siguiendo este enlace. Espero que te haya sido de utilidad y cualquier duda, sugerencia o comentario es bienvenido y podéis dejarlo un poco más abajo.

 

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