En esquí, todo lo que me gusta es caro.

Seguro que no soy el único que se ha sorprendido a sí mismo acuñando esa frase de “Todo lo que me gusta es caro”. Y si bien en otras áreas más o menos termino encontrando alternativas interesante según el rango de precios, reconozco que en todo lo concerniente al mundo del esquí me resulta muy frustrante no encontrar ciertas cosas a precios que no sean desorbitadamente altos. Las últimas colecciones de Brunello Cucinelli, Loro Piana -que pone portada a este artículo- o incluso Dior no ayudan a que piense lo contrario.

En tiendas de esquí parece complicado encontrar prendas con un fit que no recuerde al de un rapero del Bronx neoyorkino y cuente con unas tonalidades sobrias, discretas y elegantes. ¡Por qué!

El año pasado conseguí hacerme con una chaqueta Salomon de características similares pero sigue sin ser la chaqueta perfecta de esquí para mí.

Tonos azules, khakis, cremas, beige no son nada habituales y menos sin grandes logos, letras o mensajes en alguna parte demasiado visible. La única marca de precios acordes que he encontrado es MontecWear, pero desconozco su calidad o acabados, y una vez más el corte de sus prendas no es mi preferido, con chaquetas demasiado largas y pantalones demasiado anchos para mi gusto.

No sé si seré el único o es que soy demasiado maniático, pero sinceramente me resulta mucho más incómodo esquiar con ropa demasiado holgada antes que con ropa que se ciña a mi cuerpo, aún permitiéndome libertad de movimiento. Y si encuentras fit de este tipo es en marcas demasiado racings y colores demasiado estridentes para mí.

Por ejemplo, yo prefiero contar con unas mallas térmicas de ropa interior y unos pantalones de fit más ajustados pero ligeramente elásticos que se ajusten a la bota antes que llevar un pantalón hiper-acolchado, voluminoso y que rebose totalmente sobre la bota. Creo que hoy día los tejidos han evolucionado tanto que se puede conseguir protección, impermeabilidad y abrigo sin recurrir a prendas voluminosas. Por lo que no veo justificada esta estética más allá de que personalmente nos guste.

Personalmente también prefiero chaquetas más cortas que vayan a la cintura y no a la cadera. Me resulta mucho más cómodo a la hora de agacharme o moverme esquiando.

Y bueno, mención a parte es el hecho de tratar de encontrar unas botas, ya no por presupuesto sino por estética y funcionalidad, para après ski de hombre. En mujer encontramos todo tipo de alternativas en casi cualquier marca habitual. Sin embargo en hombre todo lo que encontramos con una estética medianamente interesante alejado de las 100% técnicas es en marcas de gama muy alta -sin contar con Decathlon, claro-.

Las únicas que he encontrado que encajan 100% con un estilo algo retro y estética entre deportiva y clásica son estas Woolrich, pero gastarme 400 euros en unas botas ocasionales no está entre mis planes por el momento. Así que justo ayer me hice con unas Helly Hansen Coastal Hiker, que os enseñaré pronto en instagram.

Esta es mi odisea cada año cuando comienza la temporada de esquí. Tratar de dar, una vez más, con nuevas prendas que se adapten a mis gustos -y manías- e ir incorporándolas a mi armario en la medida de lo posible. ¿Soy tan raro?

Y tú, ¿qué opinas? Déjame tus comentarios un poco más abajo.

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