¡Desmontando mitos de la Sastrería!

A pesar de haber tratado todos estos temas en innumerables ocasiones tanto a través de conversaciones en el Foro, como en artículos del Blog, cada día tras muchas de vuestras preguntas en Redes Sociales me doy cuenta que todavía es necesario aclarar y explicar ciertos conceptos para que todos entendamos las nociones más importantes sobre el mundo de la Sastrería. Por ello, y con el objetivo de que no se pierda la información en párrafos eternos que os de pereza leer, lo haremos de manera diferente.

1. Sastrería Artesanal e Industrial son dos cosas totalmente diferentes.

No se trata de que una sea mejor que la otra, simplemente son diferentes y ofrecen cosas totalmente distintas.

  • La Sastrería Artesanal se caracteriza por una elaboración a mano de prendas con un patrón totalmente creado a nuestro antojo y con tanta adaptación como el sastre quiera aplicar.
  • La Sastrería Industrial destaca por ofrecer un servicio de personalización de patrones, selección de detalles, materiales y elementos en base a una selección acotada.
  • Un traje en Sastrería Artesanal debe rondar los 1.800-2.000 euros como mínimo, sino podremos sospechar de sus calidades o veracidad.
  • Mientras que un traje de Sastrería Industrial puede estar entre los 399-599 euros de media como precio de partida.
  • No todos los trajes de Sastrería Artesanal tienen el mismo grado de artesanía y elementos cosidos a mano. Por desgracia no hay ninguna clasificación que lo regule, más allá de la designación del sello de calidad de AES (Asociación Española de Sastrerías) y el ojo experto del usuario más aventajado.
  • No todos los trajes que se acerquen a 1.800 euros tienen porqué ser de Sastrería Artesanal. Existen servicios de Sastrería Industrial que consideran acorde ciertos precios en función de sus prestaciones/público, pero no por ello tienen porqué ser servicios artesanales.

2. No todo el que se cuelga un metro es Sastre.

Es habitual que bien por comodidad, ignorancia o simplemente picaresca, a todo aquel que se dedica de una u otra forma a alguna faceta de este oficio se le designe como “Sastre“. Sin embargo, no todos lo son, ni todos necesitan serlo.

Esto es muy fácil de averiguar, puesto que todo Maestro Sastre que se precie debe saber Cortar, Coser y Probar. Por practicidad y eficacia muchos de ellos dejan prácticamente de coser para atender a los clientes, pero Cortar y Probar deben saber hacerlo y aquel que lo es de verdad, lo hace.

Es decir, que todo Sastre veraz cortará las prendas de sus clientes por sí mismo, y en la mayoría de los casos suelen tener la mesa de corte bien visible. Por ello, si no vemos jamás cortar a la persona que nos atiende, a buen seguro que no se tratará de un Sastre sino de lo que yo llamo Medidor. Es decir, la figura profesional que solemos encontrar en Sastrería Industrial, una persona que debe saber medir y probar al cliente para pasar datos al taller (generalmente deslocalizado) que será quien confeccione el traje.

3. Tampoco es oro todo lo que reluce.

Estamos en la era en la que en el mundo del marketing todo parece valer, y el cliente es engañado y se deja engañar gustosamente. Sorprende ver cómo todo ahora parece al alcance de cualquiera sin que nadie se cuestione su veracidad. ¿Tejidos de Cashmere a una cuarta parte del precio que solían costar? ¿Lanas Super 140´s a precio de tejidos de mezcla? ¿Camisas a medida al precio de una de saldo? Y nadie de verdad se cuestiona ¿Dónde está la trampa?

Si algo aprendemos al poco de empezar a tener conciencia es que Nadie da duros a cuatro pesetas. Por ello, si lo que antes costaba X ahora cuesta X/2 es porque algo ha cambiado, aunque no nos demos cuenta, aunque no nos lo digan. Desconfiemos de estas prácticas, o al menos seamos conscientes de lo que adquirimos.

4. La Sastrería no es una ciencia exacta.

Ni la Sastrería Industrial, y mucho menos la Sastrería Artesanal son ciencias exactas en las que todo salga a la perfección a la primera. Una misma prenda pasa por varias manos durante su proceso de confección y por lo tanto hay tantas probabilidades de error, interpretación o variación como manos intervienen en ello. Es por esto que debemos tomar conciencia de la complejidad del servicio, y aunque no es lo habitual, tengamos presente que puede suceder. Por ello no conviene jamás realizar un encargo de sastrería con prisas de ningún tipo.

Hoy sabemos un poco más que ayer pero menos que mañana…

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