Crónica de mi viaje por Ibiza con Cutty Sark.

Ya sabéis que yo no me prodigo demasiado por eventos porque generalmente no es el ámbito en el que me sienta más a gusto. Sin embargo, me propusieron esta aventura con Cutty Sark y una serie de bloggers, a los que no conocía personalmente, y aunque reconozco cierto recelo inicial, me pareció que podría resultar interesante y divertido.
Llega el día y tras una hora de coche, otras tantas en AVE, y un rato de taxi llego al aeropuerto y me encuentro con mis acompañantes de viaje. ¿Habéis hecho muchos viajes con gente totalamente desconocida?

Por suerte, todos somos más o menos extrovertidos y en pocos minutos hemos roto el hielo con bromas, risas y y puntos en común, que se prolongarán durante todo el viaje.
En general se respira un aire de expectación por lo que nos deparará este viaje ya que no nos han querido dar muchos detalles del itinerario a seguir. Esto para mí, que soy una persona con la agenda ordenada al minuto, ya supone un choque. Sin embargo, decido relajarme y disfrutar del momento sin prisas ni agobios durante los 5 días que nos quedarían por delante.
En el aeropuerto de Ibiza nos recoge un minibus que nos llevaría a una playa de la que no recuerdo el nombre para comer y realizar una interesante visita a unas cuevas donde los primeros #cuttybandistas traficaban con el alcohol que la prohibía.
Las increíbles vistas comienzan a sucederse de tal forma que casi acababas acostumbrándote a que en cada esquina haya un rincón cual postal turística…

¡Ahí está! Ya lo vemos, es nuestro barco. Una goleta ecológica llamada Alania de 26´50 metros de eslora y 6´40 de manga, que pasará a ser nuestro alojamiento durante los próximos días.
Empieza el viaje…
La travesía comienza relajada, pero poco a poco las copas de Cutty Sark, el buen rollo y las ganas de divertirse y relajarse comienza a hacer de las suyas y esa goleta tranquila sobre el mar comeinza a convertirse en un espacio de diversión para el que quiere, tranquilidad para el que la busca y en definitiva un pequeño trozo único sobre el Mediterráneo.
Froozens van y vienen cargados de Cutty Sark durante todo el día, y ante el calor se agradece cualquier refrigerio…
Cada instante parecía ese momento sacado de una película de verano. Gran compañía, interesantes y divertidas conversaciones, buen ambiente, música, buen tiempo… ¿Qué más se podía pedir?
A cada lugar donde mirases había alguien riendo, charlando o disfrutando de aquel momento idílico.
Un chapuzón en ese agua cristalina de color azul intenso era un placer para todos los sentidos. El perfecto broche tras una travesía a veces no tan apacible como se esperaba por las inclemencias del mar.
Noches dormidas en la cubierta admirando una lluvia de estrellas, amaneceres sin prisas atracados en el puerto, calas apartadas del mundanal ruíd, atardeceres frente al emblemático Café del Mar… No sabría quedarme con un momento concreto entre mis favoritos.
Pero si la acogida y trato por parte de Cutty Sark fue magnífico, la compañía durante este viaje fue inmejorable. Personas tan dispares como sociables, simpáticos y entrañables. Amigos, que se dice pronto pero que no se hacen con tanta facilidad.
Fuimos algunos más, pero fue especial la conexión con Melo del canal de Youtube YellowMellowCarlos Arnelas, influencer y blogger en el blog que lleva su nombre. Rocio, la simpatiquísima chica tras la revista digital WomanWord. El incombustible Charlie Cole de GlamourNarcótico. La inesperada Cecilia de LaChicaDelFlequillo. Fran, el canario peligroso del blog BowTieBlue. Manu el original chico de las GafasAmarillas. La dulce Raquel de Romantic&Chic. Y el carismático Guillermo de ComiendoSeEntiendeLaGente.
¡Juntos hicimos una pandilla estupenda! Fueron días de aunténtico lujo. No ese lujo material y tangible, sino ese lujo que no se puede comprar, que sólo se puede vivir y disfrutar y compartir con aquellos que te acompañan.

Siempre pensé que hacer vida en un barco de estas características resultaría mucho más incómodo y poco recomendable. Pero nada más lejos de la realidad. La vida abordo era realmente cómoda. Los 6 camarotes dobles y los 2 triples eran lo suficientemente cómodos como para afrontar una estancia como esta. La tripulación en todo momento estaba pendiente de nosotros, preocupándose por nuestras necesidades y requerimientos. Lo dicho, todo un lujo.
A veces, en esos ratos de sosiego, como buen observador me fijaba en los detalles de construcción de esta tradicional goleta, con todos los revestimientos e interiores de madera barnizada, y ese halo renacentista que en ocasiones nos transportaba a otra época.

Ojo, también pisamos tierra en alguna ocasión -que también se agradecía- y pudimos visitar alguna que otra playa en calas que ni recuerdo el nombre, o pasar el día entre el mercado de Las Dalias, San Carlos o Dart Vila. Daba igual dónde fuéramos que allá donde estuviésemos surgía una anécdota, bromas o risas para un buen rato.

Recuerda no ir con bloggeros -entre los que me incluyo- si no quieres que a cada rincón con encanto os tengáis que parar para hacer una sesión de fotos.

Desde aquí agradecer a todos los que hicieron posible este viaje –Cutty Sark incluido- y a los que me hicieron partícipe de ello porque gracias a ellos me llevo un grato recuerdo para toda la vida.
Si he de quedarme con una imagen de esta travesía debe ser esta que os muestro a continuación, pues sin ellos nada hubiera sido igual. (Falta Melo)
¡Nos vemos pronto!





Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *