Baraonda, de Nasomatto. ¿El mejor perfume masculino de 2016?

Reconozco que el título de este artículo se presta a ser tachado de exageración. Después de todo, cientos de perfumes fueron lanzados en 2016, ya sean niche o de diseñador, como para sentenciar de un plumazo que este es el mejor. Y si bien es cierto que podría usar un lenguaje menos ditirámbico y echar mano de los latiguillos que se usan en estas lides (“según mis gustos…“, “bajo mi humilde criterio…“), tan timorata aproximación haría flaco favor a los propósitos que tengo al escribir esto: que salgáis a oler el último lanzamiento de Nasomatto, convencidos de que se trata de un perfumón que destaca por encima del resto y que, sin duda, es una de las composiciones mejor diseñadas que haya olido desde hace mucho tiempo.

El cuerpo de la entrada de hoy será algo distinto del resto de reseñas a las que os tengo acostumbrados. Primero de todo, porque Nasomatto no publica las notas de sus perfumes (por lo que sólo cabe especular), y porque el esprit que Alessandro Gualtieri imprime a sus creaciones, tanto las de Nasomatto como las de Orto Parisi (su otra línea de perfumes) invita a examinar estos perfumes sin el corsé de los tecnicismos y las cuadrículas usadas con anterioridad. Hablaré de notas, de longevidad y de proyección, pero lo haré a la manera que exigen estas creaciones: sin ningún orden en particular, dando cuerpo verbal a las sensaciones que provoca Baraonda según me apetezca.

El frasco, guardando las mismas proporciones que el resto de la línea de Nasomatto (recipiente de 30ml, cuerpo del frasco de tamaño similar al tapón), es muy elegante, y lo primero que percibimos es que el tapón está hecho de un material parecido al corcho (y nada barato, a juzgar por lo que he leído), jugando con el parecido con una botella de whisky. Lo cuál nos lleva al contenido del frasco en sí.

El aroma me recuerda a Frapin 1270 mezclado con Back to Black, de ByKilian. Como dije al principio, Nasomatto no revela las notas usadas, pero para mí es una mezcla (deliciosa) de whisky y miel. ¿Cuenta como gourmand? Podría pasar, sin duda, aunque lo cuentan como un oriental amaderado. Es un perfume denso (toda la línea de Nasomatto es extracto de perfume), y con dos o tres sprays ya deberíamos tener suficiente. Más es contraproducente. La proyección es buena (sin ser nuclear) y la longevidad en mi caso oscila entre 8 – 10 horas (no está mal, aunque PardonDuroBlack Afgano aguantan mucho más, en mi experiencia).

Es un olor elegante, intensomasculino, opulente y añadiría que maduro. Es un perfume con mucho carácter, y desde luego para ser usado en ocasiones especiales y en épocas de frío. El tipo de hombre ideal que casaría con un aroma así sería el mismo creador, Alessandro Gualtieri:

 

En breve me gustaría dedicarle una entrada a este hombre, una de las narices más creativas y atrevidas en la perfumería actual.

Para mí este es uno de los mejores perfumes de Nasomatto, tal vez el segundo mejor de la casa (detrás de Pardon). Todo lo que uno busca en un perfume niche lo encuentra aquí: ingredientes de muy alta calidad, presentación soberbia, una composición muy original que no se parece a ningún perfume “al uso”, un aroma inconfundible, buena fijación y proyección, exclusividad (ya que no es una línea muy “popular” entre los aficionados a la perfumería niche, como sí lo sería Creed)… para mí, sin duda, es el mejor perfume que haya salido en 2016.

Y no es extraordinariamente caro. El precio de cualquier Nasomatto, actualmente, está en los 118€ por 30 ml de extracto de perfume. Puede parecer un precio elevado, pero pensad que esa cantidad os puede durar años, teniendo en cuenta que dos, a lo sumo tres sprays son todo lo que necesitáis.

Mi recomendación, sin necesidad de extenderme más, es que lo probéis estos días, antes de que llegue el “buen tiempo”.

Y luego, lo comentamos en el foro.

¡Hasta la próxima!

– Aitor
aitor@sinabrochar.com

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