¿Qué está pasando con la Moda Masculina?

Llevo tiempo pensando en estos temas e incluso he compartido comentarios con algún usuario de SinAbrochar más cercano en alguna de nuestras quedadas, pero me gustaría reflexionarlo con todos vosotros.
De unos años a esta parte la industria de la moda masculina ha pegado un giro impresionante, y concretamente el sector dedicado al estilo más clásico.
Echando una mirada atrás vemos como en todo el mundo ha ido floreciendo este negocio, incluso a contracorriente de la tan comentada crisis. Es más, diría que da la sensación de que países de referencia como Reino Unido han quedado eclipsados por el protagonismos de ciertos establecimientos sitos en Italia, Rumanía, Korea, China (Hong Kong), Australia (Melbourne) o Estados Unidos (Nueva York).
Hace años la gran mayoría de los ciudadanos de a pie, incluso siendo aficionados a la Moda Clásica, no sabían lo que era el Pitti Uomo en Florencia, y recordemos que hoy estamos a las puertas de la 86ª edición de dicho evento.
La industria de la moda clásica se ha universalizado, y se ha conseguido popularizar lo que antes era un rincón reservado sólo para unos pocos. 
Es cierto que esta globalización, como suele ocurrir, es un arma de doble filo y tiene sus ventajas e inconvenientes. Por ejemplo, siguiendo la estela de marcas de referencia han aparecido otras firmas de calidades menores, más populares que artesanales y que, según algunos, distorsionan este negocio.
Sin embargo, lo bueno de esta expansión es que se ha dado a conocer, como una opción más, el vestir clásico. Y ahora ya no tiene porqué ser una opción limitada, encasillada o manipulada por unos pocos.

Antes hablábamos de países concretos como protagonistas de esta evolución y crecimiento, y es que Internet y las Redes Sociales han abierto la puerta a todos esos establecimientos que de otra forma quizás jamás habríamos conocido tan pronto. Casos como los de The Armoury que con tan sólo 4 años de vida son ya conocidos por la gran mayoría del sector gracias a una fuerte presencia en Redes Sociales, resultan realmente sorprendentes.
Todas estas nuevas sastrerías o establecimientos han creado una filosofía de vida que renueva el anterior dogma de esta industria. Actualmente se fabrica lo que se vende, en lugar de vender lo que se fabrica. Parece un simple juego de palabras, pero lo cierto es que se ha conseguido que el estilo clásico esté más vigente y actual que nunca. A día de hoy está de moda vestir clásico.
España es un claro ejemplo de esta gran evolución, pues en estos últimos años han aparecido en escena decenas de establecimientos y marcas apostando por la moda más clásica y atemporal. Podría decir muchísimos nombres, pero no quiero centrarme en ninguno en concreto. Unos con más fama, otros con más ganas… lo cierto es que muchos empresarios y emprendedores han apostado, y parece que con éxito, por esta industria. Una de las pocas que, a día de hoy, parece no sólo seguir a flote sino crecer a cada año que pasa.
Seguro que te sonarán nombres como Scalpers, Sastrería Langa, Silbón, El Ganso, Harry´s 1982, Enrile, The Brubaker, Meemin, Carmina, Crownhill, Knack Men, Fields, Absolute Bespoke, Sastrería Serna, Bow Tailors, HaberdashersTomBlack, Zapatería Estellés, The Gentleman, Sastrería El 91, Man 1924Lander Urquijo, y un largo etcétera que forman esa nueva generación reinventada de emprendedores españoles que han decidido apostar a contracorriente y entre todos situan a España como uno de los países en el que el crecimiento dentro del sector masculino ha sido más acusado.
Esta oferta tan plurar y heterogénea no puede ser más que positiva. El tiempo, los usuarios, sus estrategias y prendas decidirán quién perdurará en el tiempo y quien ha venido fugazmente. Pero personalmente soy de los que piensan que la competencia y la oferta siempre es algo positivo.
Ahora sólo falta que el mundo de la sastrería artesanal en España se ponga las pilas y se adapte a los tiempos, mirando por esa gran ventana que nos ofrece la Red y tratando de llegar, como los demás, a cualquier rincón del mundo. Si nos conformamos con llegar sólo a unos pocos no llegaremos a nadie.
Por suerte, sastres como Agustín de Sastrería Serna o Joaquín de Sastrería Langa, se les ve con ganas de cambiar las cosas y tratar de tener una mayor presencia. Pero si que es verdad que todavía les cuesta saber llegar con esa naturalidad -y periodicidad- con la que llegan por ejemplo Alan See de The Armoury, Nicola Ricci de Sciamat o Chang Woo Park de B&Tailor.
Esperemos que poco a poco vayamos notando ese crecimiento también desde el mundo de la Sastrería más artesanal, incluso por parte de los sectores más anclados en el pasado.
Desde SinAbrochar trataremos de hacer todo lo posible porque así sea.
¡Seguimos con el Martes!




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