El accesorio indispensable: El reloj

Este artículo no pretender sentar bases en la relojería, ni convertirse en ningún vademécum en la materia, simplemente quiero comentar la importancia de la que para mí goza este gran accesorio.

Considero al reloj como el complemento perfecto e indispensable en la vestimenta del hombre. Si nos fijamos, puede ser casi la única pieza de verdadera joyería que un hombre puede llevar, a excepción de otros artículos no demasiado bien vistos en la moda clásica masculina.

Supongo que todo el mundo conoce la existencia de los dos tipos de relojes que suelen ser vestidos por los caballeros: El reloj de bolsillo y el reloj de pulsera.

En esta ocasión nos centraremos en el reloj de pulsera, al ser el más usado hoy en día, aunque me gustaría volver a retomar el tema, en otra ocasión, y tratar a los preciosos relojes  de faltriquera (por el bolsillo en el que eran guardados)

 

 

Dentro de los relojes de pulsera existen varios tipos, según sus orígenes o fin para el que han sido diseñados.

  • Fliegers, con reminiscencias al mundo de la aviación.

  • Divers, concebidos para el submarinismo y deportes náuticos.

  • Clásicos, para vestir de forma elegante.

  • Deportivos, creados para el tiempo de ocio o la práctica deportiva en general, entre otros.

Pero estos límites no siempre están tan marcados y en ocasiones encontramos, por ejemplo,  relojes Divers que perfectamente son llevados con traje, como es el caso de un Rolex SeaDweller, aunque esta práctica no sea del todo correcta.

 

 

El reloj a día de hoy se ha convertido en un objeto de distinción y referencia entre los distintos estratos sociales, al igual que lo pudiera ser un coche o nuestra propia ropa.

Sin embargo, actualmente sería casi absurda su utilización tal y como fue originalmente concebido. Y es que no podemos olvidar que, en esencia, no es más que un instrumento de medida del tiempo y la verdad es que para ello hoy en día estamos rodeados de aparatos que nos facilitan esta información: móvil, coche, metro, letreros, microondas y casi cualquier cosa que podamos pensar.

Los verdaderos aficionados a los relojes vemos más allá del concepto instrumental, entendemos el reloj como una pequeña obra de arte concebida tras meses de investigación y diseño para conjugar estética, funcionalidad y fiabilidad en pocos centímetros cúbicos.

 

Si nos paramos a observar el funcionamiento de un Tourbillon (compensador de las fuerzas gravitatorias) o el mecanismo necesario para conseguir un Rattrapante (cronógrafo con segundero doble para medida de tiempos parciales) no podremos más que asombrarnos por la increíble miniaturización de la ingeniería mecánica que portan algunos de estos relojes. O si tenemos oportunidad de ver el despiece de un calibre ETA 7750 y comprobar las varias decenas de piezas diminutas que lo componen nos daremos cuenta de la complicación y el esfuerzo que puede entrañar el montaje de un reloj con este calibre.

 

 

Relojes hay muchísimos, de distintas calidades y casi de cualquier precio imaginable, poseedores de varias complicaciones o tan sencillos y simples que extrañan, pero cabe destacar a lo largo de la historia relojera una serie de modelos que, por una cuestión u otra, han ido escribiendo la historia de la relojería moderna.

Como mencionábamos antes, Rolex es uno de los hitos en la relojería deportiva con sus modelos Submariner, Daytona y Explorer entre muchos otros.

 

 
 

Omega, rival indiscutible de la anterior, es una marca que tiene como modelos estrellas los Seamaster y Speedmaster.

 

 
 

Breitling, marca vinculada directamente con el mundo de la aviación, tiene a los Navitimer, Colt, ó Chronomat y SuperOcean entre otros.

IWC, marca de divers y fliegers, con su famoso y elegantísimo Portuguese Chrono o los deportivos Aquatimer, Ingenieur o Big Pilot.

 

 
 
 

Audemars Piguet, de reconocido prestigio que sigue reeditando su famoso «Jumbo», el Royal OAK, o el inmenso Royal OAK Offshore.

 

 

Jaeger-LeCoutre y su Master Compressor ó Memovox, son dos clásicos reinventados.

 

 
 

Franck Muller y su Casablanca.

 

 

Panerai con el conocido PAM 111 en acero o el PAM177 en titanio, pasando por el cronógrafo PAM212 ó PAM 253.

 

 

Patek Philippe, hizo del Nautilus toda una referencia en el sector.

 

 

TAG Heuer y sus Carrera ó Mónaco son dós míticos vinculados al mundo del motor.

 

 
 

Son muchas marcas más las que forman el universo relojero, Ulysse Nardin, Vacheron Constantin, Zenith, Sinn, Oris, Longines, A. Lange & Söhne, Glashütte Original, Girard-Perregaux, Corum, Bvlgari, Breguet, Blancpain

La relojería es un mundo apasionante que merece mucho la pena conocer de verdad.

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