Proceso de Americana a medida en Sastrería Serna (Capítulo III)

Allá por finales de Enero parecía que quedaría una eternidad para poder ver algún avance real de ese prototipo de americana que comenzábamos a esbozar en este artículo. Sin embargo, ya podemos decir que estamos en la recta final del proceso.
La pasada semana, aprovechando una de mis habituales visitas a Madrid, me acerqué a Sastrería Serna para seguir con la que sería la segunda prueba.
Como podréis comprobar en la siguiente serie de imágenes, ya se vislumbran los elementos principales de la chaqueta (Solapas, hombros, bolsillos o fuelle). Sin embargo, en esta prueba se tomó nota de ciertos ajustes necesarios para conseguir el fit que andábamos bucando.
Antes de seguir quiero advertir que no prestéis demasiada atención en el largo de las mangas porque debido a un error de cálculo quedaron excesivamente cortas para esta prueba. Algo que lógicamente va a ser resuelto por Agustín para la prueba final.

La semana antes habíamos estado hablando por teléfono Agustín y yo sobre la forma final del bolsillo, la curvatura de éste en cada parte, así como las dimensiones. Por ello, lo primero que hice cuando tuve oportunidad de cazar ese -todavía- amasijo de hilos, tela y entretelas, fue comprobar cómo habían quedado los bolsillos.
Mi sorpresa era mayúscula al comprobar que se habían confeccionado exactamente como yo tenía en mente, tanto en forma como en proporciones y detalles.

Llega la hora de probar frente al espejo y corregir proporciones, gustos y detalles. Como podéis ver en la imagen bajo estas líneas, es evidente que es necesario subir el cuello y escotar en la espalda para evitar esas arrugas flojas que vemos justo en la parte alta.

La proporción y amplitud de las solapas me gusta, pero le comento a Agustín la posibilidad de bajar un poco más el quiebre. Él toma nota con la tiza y además me propone levantar algo más el cuello de manera que tire de las solapas y tienda a abrirlas de forma natural. Me parece una gran idea.
Como podéis ver abajo también necesitamos ajustar algún sobrante de tela en pecho y cintura, no así en cadera que la veo perfecta.
Sin fijarnos en el largo de las mangas, tengo que decir que la caída de estas era perfecta. Sólo decidimos ceñir un poco se tejido sobrante en la parte trasera superior de las mangas para hacer una figura más estilizada.
Otro de los puntos interesantes de esta prenda eran los fuelles traseros tras el hombro. Si en el capítulo anterior apreciábamos entre arrugas e hilvanes lo que serían los fuelles, en esta ocasión ya podíamos apreciar con mucha más exactitud su forma final, a pesar de seguir sin estar terminados.

Los hombros puede ser quizás el elemento más vistoso de esta chaqueta, a pesar de que estemos tratando en todo momento que no sean especialmente exagerados.
Agustín está probando a incluir un chorizo más o menos recortado que ayude a levantar el nacimiento de la manga en este punto, pero que produzca una caída natural. Algo que no parece fácil y que no es nada habitual en las sastrerías españolas.

Os dejo algunas imágenes más de esta prueba…

Ah! ¡Me olvidaba! Esta chaqueta como ya os comenté al inicio será totalmente desectructurada. Pero hemos decidido darle otro toque especial al forro que cubrirá los vivos de las costuras. Y es que este forro es tornasolado, ofreciendo tonos rojizos y verdosos según le incida la luz.

Próximamente os mostraré el capítulo de la última prueba, mientras os dejo con los enlaces a los anteriores capítulos por si alguien no hubiera tenido oportunidad de leerlos:
¡Seguimos con el Martes!





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