Proceso de Americana a medida en Sastrería Serna (Capítulo II)

Hace aproximadamente un mes comenzamos con el primer capítulo de esta nueva serie en la que iremos contando paso a paso el proceso de encargo y confección de una americana a medida en Sastrería Serna.
En ese primer capítulo esbozamos -con ayuda de Rodrigo Saldaña– los detalles que formarían esta chaqueta tan especial, así como os conté los pormenores en la elección de este tejido de Carnet fabricado por Fratelli Tallia di Delfino.
Hoy toca contaros cómo fue la primera prueba y parte del proceso de confección que Agustín García ha podido ilustrarnos parcialmente.
En la primera prueba poco se ve a simple vista pero mucho se tiene en cuenta. Es decir, el cliente no verá gran cosa más allá de una maraña de hilos de algodón, picados, tejido y entretelas. Sin embargo, el sastre tomará informaciones muy valiosas para poder seguir trabajando en una prenda que posteriormente nos calce como un guante.
Pero antes nos remontaremos a unos días después de la toma de medidas, en la fase de corte y preparación de la primera prueba por parte de Agustín…

Sobre las imágenes de arriba vemos como se trasladan todas las medidas y proporciones obtenidas del cliente al tejido. En concreto vemos el dibujado de los delanteros con ayuda de la tiza de la mano de Agustín.
Este es un trabajo que he podido ver en persona ya muchas veces y aunque en directo parece fácil y repetitivo, realmente son muchas las proporciones, datos y líneas que hay que manejar, y mucha la destreza y experiencia para moverse con soltura.

Tras esta fase, vendría el corte de las piezas, y posteriormente la adhesión de la entretela a las piezas, que ayudarán a dar cuerpo y forma allá donde lo necesitemos. En sastrería artesanal es común que este proceso se haga cosiendo y no mediante entretelas termoselladas.
Abajo vemos a Agustín marcando mediante hilvanado lo que será la posición de uno de los bolsillos. Esto es parte del hilvanado principal, en el que se cosen con hilo de algodón unos pesputes más o menos abiertos creando ciertos flojos allá donde nos vaya interesando, de manera que juguemos a nuestro favor con la separación entre paño y entretela a la hora de unir ambas.

Sobre estas líneas vemos uno de los delanteros con todo su hilvanado completo, a falta de unir a la espalda, el otro delantero y una de las mangas, que será el objetivo principal de cara a esta primera prueba. En esta fase pasamos de las dos dimensiones que nos ofrece el plano del paño, a las tres dimensiones que dibujará el tejido sobre nuestra fisionomía
Resulta realmente increíble la cantidad de detalles y aspectos que se tienen en cuanta. Lo que yo os cuento es sólo un resumen más o menos entendible, para aquel que quiera profundizar más en la materia le recomiendo este gran artículo del propio Agustín García en su blog personal.

Llega el día de la prueba y antes de testar la prenda puesta y comprobar qué modificaciones y ajustes iniciales requiere, vemos algunos detalles sobre la mesa…
!Ojo! Todavía no podemos hacernos a la idea -real- de ninguno de los detalles, ni siquiera del tamaño real de las solapas, el montado de la manga, los hombros… Así que mucho de los aspectos que véis en estas imágenes os pueden inducir a error. Tranquilos, ya los veremos mejor en la Prueba de Cantos.
Lo que si podemos apreciar son las infinitas puntadas del picado a mano de la solapa, que para el que no lo sepa sirven para darle forma a este trozo de tela – y entretela- y conseuir que por si mismas tiendan a girarse hacia adentro.

Si abrimos la chaqueta descubriremos el resto del interior de entretela y muletón, y cómo éste está adherido a la primera mediante un hilvanado.
Llega el momento de la verdadera prueba y entonces es cuando, con cuidado, me calzo esa pseudo-chaqueta de extrañas proporciones y aspecto, pero que se adapta razonablemente bien a mi figura.
Es entonces cuando Agustín comienza a ajustarme en hombros, a limpiarme arrugas en la zona del pecho y sisa, comprobar el largo total que prefiero, o el largo de mangas… Y realmente poco más.
¿Os acordáis de esos detalles especiales que ya adelantamos en el primer capitulo? Pues uno de ellos está ya presente en este boceto real de la prenda: El fuelle en la espalda tras la manga.
Como podéis comprobar, ese pliegue que hace sombra sobre si mismo y que nace en la costura del hombro, bajando solidario a la costura de la manga por su parte posterior es ese fuelle que os mostramos en ese boceto ilustrativo y uno de los detalles, para mí, más especiales de esta chaqueta.
En cuanto al puño, decir que al final terminé por convencerme de que sería mejor decantarnos por uno más o menos tradicional, en el que aplicaremos algún que otro detalle diferente.
Mi convicción vino motivada al tener en cuenta que ya iba a probar con un puño tipo camisero en la Teba que encargué en esta misma visita -que ya os adelanté detalles en este artículo-.
A pesar de que, en la imagen sobre estas líneas, veamos la manga aparentemente bien montada, Agustín me advirtió de que esa no sería la construcción final de la misma, por lo que no tuviésemos en cuenta ese flojo, más propio de la casualidad que de una spalla camicia sobredimensionada como estamos acostumbrados a ver últimamente.
En la perspectiva de la imagen de arriba se ve como el ajuste de hombro es bueno y la espalda está relativamente limpia de arrugas. Recordemos que se trata tan sólo de la primera prueba, y todavía queda mucho por hacer y ajustar.
Esta prueba suele ser rápida, ya que no hay mucho más donde ajustar además de los elementos que os he mencionado antes.
Si nos fijamos en el reflejo del espejo de la imagen de arriba casi podemos intuir, olvidándonos de los hilvanes, cómo quedaría la prenda final en proporciones, color y estilo. Pero, lo dicho, todavía quedan muchos detalles que ver.

La experiencia, cómo no, está siendo una vez más realmente gratificante y cada día aprendo más que el anterior.
¡Hasta el próximo capítulo!





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