Laco. Cómo sentirse un piloto alemán del siglo pasado.

En una era en la que los relojes se cotizan cada vez más al alza, encontrar firmas que nos ofrezcan una interesante relación calidad /precio es ya toda una hazaña, y más aún cuando se trata de una casa, Laco, que lleva 92 años al frente de la fabricación de relojes.

Iguana Sell nos da la oportunidad, en esta ocasión, de descubrir entre su catálogo a todo un heredero de los fliegers militares de antaño, que tan esenciales resultaron ser en el desempeño de aquellos profesionales que los utilizaban.

A estas alturas de la historia no hace falta recordar la gran potencia militar que fue Alemania en el siglo pasado, por lo que no sorprenderá a nadie saber que en esta materia durante décadas fueron a la vanguardia mundial en cuanto a innovación se refiere. Tampoco sería necesario aludir a la fama, prestigio y fiabilidad asociados a la industria alemana durante años. Por ello no extrañará a nadie comprobar que durante la época de entreguerras la innovación relojera al servicio del mundo militar fuera notable y determinante.

Cualquier aficionado a la relojería sabrá del protagonismo e influencia que tuvieron aquellos Fliegers creados para el combate, que años después sirvieron como base para infinidad de diseños y colecciones.

Es inevitable, como ha ocurrido en el mundo textil, que la influencia militar terminara recalando en el mundo civil en muchos aspectos. Y la relojería no es una excepción. Allá por 1940 el ejército alemán decide crear para sus pilotos de combate unos relojes que cubrieran todas sus necesidades. Para ello diseñan un reloj de gran tamaño (por aquel entonces 55 mm) para poder ser visualizado fácilmente en cualquier circunstancia. Con una corona grande y estriada, para poder ser manejado incluso con guantes. Y con una larga correa de piel, para poder ser atado sobre el uniforme.

Se crea así lo que ellos llamaron Beobachtungsuhr” o, abreviado,“B-Uhren”, que significa “Reloj de observador”. Y lo cierto es que se convirtió en un accesorio imprescindible para la aviación, puesto que mediante la medición del tiempo podrían localizar objetivos en los mapas, medir distancias, sincronizar acciones, y todo con mayor precisión.

En un primer momento, la proveedora oficial del ejército alemán era A. Lange & Sohne, pero debido al gran crecimiento de las tropas alemanas sus elevadas demandas exigieron incorporar entre los proveedores a casas como IWC, Wempe, Stowa o Laco.

Hoy día, 75 años después, Laco sigue reeditando versiones de aquellos famosos relojes de aviador que tanta fama le dieron, adaptándolo a los nuevos tiempos y a los usos civiles que hoy día les damos. Por ello, este Pilot Aachen cuenta con una caja de 42mm, sin contar corona, una correa de piel con refuerzos en forma de remaches y un calibre automático Miyota 821 A, a diferencia de los de remonte manual que armaban los de antaño. Todo ello presentado en un estuche y caja sencillos pero preciosos.

Tras ella encontramos un impecable reloj con una esfera inspirada en el Baumuster B, o lo que es lo mismo, el Modelo B de los diseños usados por el ejército alemán por aquel entonces, con un dial algo más complejo, con un aro central en el que se marcan de forma numérica las señales horarias, dejando en el aro exterior la subdivisión por minutos en fracciones de cinco.

Una presentación sencilla para un reloj sencillo y primitivo. En el sentido de que se trata de un reloj-instrumento, como su predecesor, hecho para ser de utilidad, sin detalles superfluos o innecesarios.

El estuche, en este caso, puede ser una opción perfecta para transportarlo durante viajes con mayor seguridad. A pesar de encontrarnos ante un reloj contundente capaz, probablemente, de resistir el paso del tiempo con facilidad. Su caja de acero cepillada y su doble cristal de zafiro (delantero y trasero) ayudan en su resistencia y empaque.

Su correa de piel inicialmente puede resultarnos algo tosca y rígidad pero el cuero se adaptará rápidamente con poco que lo usemos, y la sensaciones, sumado a su grosor, nos hace pensar que tendrá una larga vida. Como pega decir que quizás está pensada para muñecas más allá de los 17 cm de diámetro pues en mi caso queda al límite.

La Superluminova que recubre toda la instrumentación del dial nos garantizará una magnífica lectura incluso en condiciones muy pobres de luz.

Su puesta en muñeca resulta cómoda y no especialmente engorrosa, a pesar de contar, como decíamos antes, con una caja contundente y robusta. Las asas abrazan bien a una muñeca no especialmente grande como lo es la mía, con lo que dudo que tenga problemas con cualquier otra.

Se trata, indudablemente de un reloj muy bonito, clásico y de un estilo que todo aficinado a la relojería debe tener en algún momento entre su colección. Además, su PVP de 300 euros es francamente bueno para la calidad, acabados y fiabilidad que nos ofrece.

Laco, que ahora ya podemos encontrar en Iguana Sell, pertenece a esas casas de toda la vida (1925) que sabes que no van a fallarte. Además, cuenta con una colección muy dispar tanto en calidad como precios, abarcando a un gran público. Pero lo cierto es que su gama de inicio, a la que pertenece este Pilot Aachen, es toda una referencia dentro de la industria.

¡Seguimos con la semana!

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