El lujo de la Artesanía.

No todo el mundo está hecho para disfrutar del verdadero lujo de la artesanía, y esto no trata de clases, egos, ni poder adquisitivo. Hay una cualidad inherente a la mayoría de procesos artesanales que no se compra con dinero, y que además curiosamente nada tiene que ver con el producto o servicio en sí, sino más bien con el individuo que los solicita:

Empatía

Puede parecer tan lógico que a veces se nos olvida, pero los pasos que sigue un producto artesanal pueden ser lo suficientemente distanciados y tediosos como para que cualquiera acabe desesperado y por momentos totalmente desanimado. Por ello, debemos entender que realmente el producto no es exclusivamente el fin de dicha adquisición, sino todo el proceso que nos lleva hasta él. Por lo que antes de embarcarnos en ello deberíamos preguntarnos si ¿Estamos dispuestos a disfrutar de principio a fin? Habrá quien directamente no esté dispuesto a ello, y es mejor ser consciente desde el principio.

Es importante ser capaz de ponernos en el lugar de ese profesional en el que confiamos nuestro dinero para que nos proporcione un producto que pocos más son capaces de hacer, no al menos como él lo hace.

Si no estás muy acostumbrado a ello, puede resultar complejo entender ya no sólo los tiempos de cada fase dentro de este tipo de servicios, sino un factor mucho más importante en todo esto…

Subjetividad

No hay nada más complicado -y primordial- en un servicio artesanal que hacerse entender y salir por la puerta con un mínimo de garantías de que nuestro encargo es tal y como pretendemos que sea. Pero debemos entender -y aquí es donde radica la complejidad del asunto- que siempre habrá un porcentaje -mayor o menor, según el caso- en el que el artesano en cuestión imprimirá su propio estilo, manías o visión para nuestro encargo. Y lejos de ver esto como un defecto, seamos conscientes de que si hemos llegado hasta él ha sido probablemente porque su trabajo nos ha cautivado con anterioridad, así que debemos confiar en su trabajo.

Confianza

Este es el aspecto básico de todo producto por encargo, ya que estamos adquiriéndolo sin la posibilidad de haberlo visto con anterioridad. Y si además se trata de un producto artesanal en su ejecución es probable que no sólo existan diferencias respecto a la idea que teníamos en la cabeza sino que incluso habiéndolo hecho basado en un modelo anterior es posible también que encontremos ligeras variaciones. Porque todo buen artesano artesano -ya sea zapatero, camisero, sastre o guarnicionero- es un espécimen profesional en constante evolución, que busca mejorar con cada encargo y reto que se pone ante sus manos. Por ello es posible que esa camisa, chaqueta, zapato o maleta que encargaste hace un año no sea igual que la que encargues mañana.

Paciencia

Es muy habitual que un zapato a medida artesanal no siente del todo bien a la primera. O que un traje de sastrería a mano no nos quede perfectamente ajustado hasta la tercera o cuarta prueba. Esto es algo común en los primeros encargos con todo artesano, ya que es necesario ese período de conocimiento mutuo. Para el que hay que estar también dispuesto, y que según mi experiencia no todo el mundo se presta a ello con facilidad.

Hablamos de Empatía, Subjetividad, Confianza y Paciencia en un mundo en el que cada vez escasean con más frecuencia estos aspectos. Es por ello que creo que no es tan fácil como parece encontrar a personas que de verdad sean capaces de vivir y disfrutar con ilusión y ganas de un proceso Made To Order, bien sea industrial o artesanal. En la mayoría de los casos, con suerte, requiere de un proceso de adaptación, reflexión y aprendizaje para moldear o adquirir algunas de esas virtudes para terminar de ser aptos para el disfrute. Con el ánimo de ayudar a quien se encuentra en ese proceso bien de iniciación o de reflexión aquí van algunos consejos:

1- Nunca tengas prisa.

Porque ya hemos visto que los plazos pueden ser imprevisibles y mejor no correr.

2- Explica bien.

No escatimes en detalles, fotos, referencias y todos los datos que ayuden al profesional a entender lo que quieres y pretendes.

3- Confía en el profesional.

Recuerda porqué llegaste a él y confía en su criterio. Si tienes claro cómo quieres algo en concreto o cómo no quieres que sea dilo, no te calles.

4- Recuerda que estás ante un producto único, hecho para ti expresamente.

Aquí está parte del verdadero lujo. Pero el precio de tenerlo no es sólo monetario como hemos visto.

¡Disfrutemos de la artesanía y valorémosla como se merece!

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