El intento de Mango y Boglioli

Durante estos años es probable que no haya destacado precisamente por hacer amigos dentro de la industria textil. Mi postura en general siempre ha sido un tanto excéptica y desconfiada, lo reconozco. Ya no sólo escribiendo entre estas líneas sino también en mi vida personal. Creo sinceramente que esto es algo que escasea en la sociedad en general, y no es que pretenda hacerme el interesante pero ese punto crítico y reflexivo que nos hace cuestionar lo que nos rodea para tratar de entenderlo de verdad es, desde mi punto de vista, muy necesario. Y hoy día mucho más, que vivimos en un mundo de publicidad, manipulación, y desinformación constante.

¿A qué viene todo esto?

Hace algunas semanas descubrí la última campaña de Mango y Boglioli, marca italiana de moda de hombre. Para el que no lo sepa, han presentado a través de Mango una colección de Americanas sartoriales.

«Buscando la excelencia, esta colección se ha confeccionado mediante procesos artesanales en talleres europeos de alto estándar.»

Entiendo que hay que vender el concepto, pero con estos mensajes empezamos a presentar los primeros indicios de desconfianza. Como aficinado al mundo de la sastrería y confección masculina, esto me pareció interesante y reconozco que las imágenes y la web donde explicaban todo esto me llamó la atención, así que decidí pasarme por la tienda de Mango de la calle Serrano para comprobarlo de primera mano.

Y descubrí que en medio de la tienda tienen un stand dedicado a ello con las 8 Americanas de esta colección y una pantalla explicando detalles de la misma. Toda una puesta en escena muy interesante y elaborada pero que lo cierto es que pasa totalmente desapercibida para la gente que va allí. Al menos el rato que estuve por la tienda.

Y es que creo que somos muchos los aficionados a Mango, entre los que me incluyo, que nos gusta la marca porque tienen un interesante compromiso entre diseño, calidad y precio. Pero hay que tener mucho cuidado con este tipo de “Ediciones exclusivas” pues corremos el riesgo de elevar un precio por encima del habitual en la marca sin que haya suficientes aspectos que lo justifiquen. ¿Es este el caso? Analicémoslo.

De las dos americanas en la parte central de esta captura, como vemos la de la izquierda corresponde a la Colección Boglioli, pues su precio es de 249,99 euros mientras que la que está a su derecha corresponde a la colección estándar de la marca, con un precio de 119,99 euros.

Una de las consignas del mensaje de esta colaboración conjunta es que Boglioli ha puesto al servicio de Mango su saber hacer en patrones y diseño de americanas desarrollado durante años, pero como vemos, las diferencias entre una y otra son muy pocas en cuanto a patrón se refiere. A simple vista vemos una ligera bajada del cruce (pero sigue siendo alto) y un ligero también incremento en el ancho de la solapa. Pero por lo demás la americana es prácticamente igual. Diría que un poco más larga también, pero desde mi punto de vista dista mucho de ser la típica chaqueta sartorial italiana.

También extraíamos una frase de ese mensaje en el que se habla de la búsqueda de la excelencia y la confección mediante procesos artesanales y lo cierto es que inspeccionando la chaqueta nos encontramos una vez más con los mismo detalles de confección de otras americanas de Mango. Y para comprobarlo fijémonos bien en los detalles del martillo de esta chaqueta con unos ojales que distan mucho de lógicamente ser artesanales pero es que incluso algunos no son ni practicables.

En cuanto al ojal de la solapa nos encontramos más de lo mismo. Únicamente apreciamos un pequeño guiño a la sastrería napolitana con la incorporación de ese fruncido característico en la punta de los hombros.

La elección de tejidos es interesante y en general muy bonita. Con tejidos muy típicos italianos con fibras muy abiertas y poca torsión de hilo que serán muy cómodas desde el primer día pero con una durabilidad probablemente acotada. Pero este es un mal característico de algunos tejidos italianos que buscan la comodidad por encima de la durabilidad. Y al fin y al cabo hay que ser conscientes que estaríamos pagando 249,99 euros por una americana, que sigue siendo un muy buen precio. Además, dan a entender en sus descripciones que están confeccionadas con tejidos 100% naturales o mezclados de lo que podríamos considerar fibras nobles, y lo cierto es que no es así. Y para muestra veamos tanto una captura del texto como de la composición asociada a una de las americanas:

Es triste que se tenga que recurrir a textos rimbombantes con medias verdades para tener que posicionar un producto. No creo que sea el camino adecuado.

Para terminar tengo que decir que me encanta que las marcas colaboren de manera conjunta para salir de su zona de confort, eso como consumidor lo valoro muy positivamente. Pero ello conlleva siempre unos riesgos y desde mi punto de vista en esta ocasión desgraciadamente parece que ha quedado en un intento fallido de elevar un producto reflejando este incremento más en marketing que en la propia calidad del producto. Pues a grandes rasgos estaríamos hablando de prácticamente el mismo producto a excepción de una mejora en la selección de tejidos, pero duplicando su precio de venta.

¿Tú qué opinas? Puedes comentar más abajo.

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