Detalles de confección: Los Ojales.

En la mayoría de las ocasiones no valoramos las cosas de verdad hasta que no hemos sido conscientes de lo que supone hacerlas. Desde SinAbrochar siempre he pretendido inculcar un sentimiento crítico y analista a la hora de comprar o encargar nuevas prendas. Porque creo sinceramente que es la mejor forma de hacerlo.
Debemos ser conscientes de lo que la industria nos ofrece (Producto, calidad, servicio, precio…) y cuales son nuestras necesidades y posibilidades frente a ella. Si consumimos sin conocer la industria corremos el riesgo de ser manipulados por ella.
Con esta nueva serie, titulada Detalles de confección, pretendo ir mostrando cada elemento que forma parte de una prenda en concreto, complemento o accesorio y contaros desde mi experiencia e investigación cómo se confecciona, cuales son las alternativas y las soluciones más conocidas.
Los ojales parecen un detalle nimio y sin demasiada importancia al tener en cuenta la cantidad de elementos que influyen en una chaqueta o pantalón. 
Hombros, solapas, picados, cintura, escote, punto de cruce, forro… Son muchas cosas a tener en cuenta, muchas de ellas ocultas o en un segundo plano para un ojo poco adiestrado. Sin embargo, todos en su medida son importantes para conseguir un conjunto equilibrado, cómodo y visualmente atractivo.
Como ya vimos en este otro artículo –Comparativa gráfica de ojales de chaqueta– si bien no es una pieza clave en la calidad de la prenda en cuanto a hechuras y puesta, si que forman parte de esos detalles vistos a simple vista que deberíamos cuidar.
Ya sabéis que soy un fiel defensor de la coherencia a la hora de comprar. Y creo que el mundo Bespoke tiene ventajas que el mundo RTW no aporta, pero al contrario ocurre exactamente lo mismo. y en medio encontramos un sinfín de soluciones intermedias que complican la tarea de sacar conclusiones universales para todos.

Antes que nada, y aunque parezca una tontería deberíamos analizar cuál es el concepto de ojal.
Según la Real Academia de la Lengua un ojal es: 
“Hendidura ordinariamente reforzada en sus bordes y a propósito para abrochar un botón, muletilla u otra cosa semejante.”
Por tanto, si nos fijamos en la propia definición ya se hace mención al refuerzo de los cantos como algo necesario. ¿Por qué? Pues porque sino lo hiciéramos la tela tendería a deshilacharse y con el uso terminaría por estropearse.
En el artículo citado anteriormente vimos como la amplísima industria textil nos ofrece diversas soluciones tanto estéticas como de calidad en cuanto a los tipos de refuerzo. Pudimos comprobar cómo existen algunos hechos a máquina con un aspecto descuidado, otros hechos a máquina pero con un acabado impecable, y finalmente otros hechos a mano con una calidad y apariencia extraordinaria -también existen los hechos a mano con peor calidad-.
En base a mi experiencia, y tras lo investigado, podríamos decir que a grandes rasgos existen dos tipos de ojales: Los confeccionados a máquina y los confeccionados a mano.
Dentro de los confeccionados a máquina ya hemos visto que existen varias calidades y por lo tanto tipo, supongo que en función de la densidad de puntada o de la propia puntada dada.
Y atendiendo a los ojales confeccionados a mano he descubierto que existen principalmente dos, en función de la forma de confección. Ya que en cuanto a la forma que dibuja también existirían otros dos tipos.
A continuación vemos las dos formas que existen según el dibujo que describen:
Atendiendo al dibujo la diferencia no es tan sólo estética, sino en cuanto a la complejidad de confección. Cuanto menos marcada es la curva más sencillo es la realización manual del ojal.
En cuanto a la forma de trabajo, las dos formas existentes más comunes son o bien realizando un nudo en cada puntada o bien pasando simplemente el hilo con el único objetivo de adosar el agreman al tejido para así reforzarlo. (Ahora lo entenderéis mejor)
Pero para que entendamos mejor esto vamos a ver cuál es la estructura de la puntada y pasos a seguir para confeccionar un ojal a mano según el método más común que es produciendo un nudo en cada puntada.
Pasos en la confección de un ojal a mano.
Antes que nada, se agujerea el tejido con la forma que queremos dar al ojal y en el lugar indicado. Esto podemos hacerlo o bien con un corte de tijera o mediante un troquel de corte golpeado por un martillo.
Una vez que tenemos el agujero hecho, el siguiente paso consiste en sobrehilar todo el contorno del mismo para evitar que al coser el ojal se nos deshilache el tejido y nos complique el trabajo.
Antes de seguir debemos entender que mientras que en los ojales a máquina lo que vemos a efectos prácticos es un bordado sobre el tejido con una mayor o menor densidad de puntada. Sin embargo, en los ojales cosidos a mano, el objetivo es adosar un refuerzo -hilo de agremán- al perímetro del corte para que de esta forma perdure en el tiempo su forma y resistencia.
Si os fijáis en las siguiente secuencia de imágenes, el punto dado consiste en pasar sobre el hilo de agreman -hilo grueso que da relieve y refuerza el cosido-. y una vez atravesado el tejido pasar a través de una lazada que hacemos con el propio hilo, generando de esta manera un nudo que fija la puntada.

Según hagamos el nudo, la pericia del artesano y en función también del tipo de hilo usado, el relieve que nos quedará será de una forma u otra, generando o bien esos ojales con mucho relieve o aquellos que casi parecen un ojal hecho a máquina.
Os dejo el siguiente vídeo en el que podremos ver el proceso en directo:


El tiempo de ejecución de un ojal es de entre 10 y 15 minutos. Teniendo en cuenta que la media de ojales de una chaqueta son uno en solapa, dos o tres en el cruce y otros cuatro en cada manga. En el mejor de los casos será al menos 2 horas de trabajo.
Ahora veamos como un una máquina profesional tarda tan sólo 8 segundos en realizar su tabajo:



Como ya os avanzaba antes en la clasificación de tipos de ojales a mano, en el interesante artículo del que extraje las imágenes del proceso que habéis visto más arriba y que trata sobre el método Cifonelli para realizar Ojales a la Milanesa (El proceso que hemos visto), se comenta que hay también una solución algo más sencilla usada por Brioni, en la que se prescinde del nudo de cierre en cada puntada manual, y simplemente se atraviesa con maestría el tejido con pespuntes uno a uno y muy juntos entre si.
Pero también se hace referencia a que el uso tiende a desgastarlo ya que las puntadas únicamente están sujetas por la tensión aplicada al hilo, y esto con el tiempo acaba cediendo.
Sin embargo, diría que es la solución por la que optan muchos sastres para los ojales de solapa, los cuales no suelen usarse para otra cosa que no sea adornar.
Hasta aquí el primer capítulo de esta serie que espero nos ayude a comprender mejor algunos detalles de nuestras prendas.
¡Seguimos con el Martes!








Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *