Deseos de importancia.

Reconozco que, de un tiempo a esta parte, siento que me apetece reflexionar más que mostrar a través del Blog. Y es que vivimos en tiempos en los que lo único que parece importar es el escaparate constante, a veces sin sentido ni orientación, sin un objetivo más que saciar nuestras ganas de reconocimiento y notoriedad. Y merece la pena pararnos un instante y ser conscientes de ello, porque podemos aprender mucho tan sólo con esto.

Muchos podréis pensar a priori que últimamente me salgo de la temática central que dio origen a esta Comunidad, pero yo pienso que no es del todo así. El sentido de este Blog, y prácticamente el de cualquier otro, ha sido siempre mostrar a través de la propia experiencia el conocimiento sobre Moda Clásica Masculina, a través de reportajes, reviews, colaboraciones, eventos… Pero de nada sirve si luego no interiorizamos todo esto para, de verdad, tomarlo en consideración y aprender de ello.

Desde hace ya bastante tiempo comencé a compartir con vosotros artículos de reflexión (haz click para verlos) a través de los cuales he compartido en voz alta aquellos pensamientos que han ido rondando en mi cabeza. Moda, estilo, firmas, industria… Todo puede llegar a parecer tan superfluo y vanidoso que asusta, y rozar o incluso cruzar holgadamente determinadas líneas es tan sencillo que no nos damos cuenta.

Aprovechando ciertos días de asueto, y tras los últimos acontecimientos, obsesionado por tratar de aprender y sacar conclusiones de los últimos meses, comencé a leer un libro cuyo título no le hace justicia a su contenido por lo pretencioso que pueda resultar en un principio -“Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” del afamado Dale Carnegie-. Sin embargo, me ha resultado muy interesante cómo su primer capítulo hace referencia al Deseo de Importancia que todos llevamos dentro y que sale a florecer de una forma u otra. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, y no sólo eso, sino añadiría que, la forma en la que este deseo se manifiesta es realmente aquello que nos define como personas y miembros de una sociedad. ¿Cómo queremos presentarnos? ¿Cómo deseamos que nos recuerden?

Que estamos de paso en esta vida no es ningún secreto, y personalmente tengo el firme convencimiento de que todos debemos tener un objetivo y misión y tratar de ser fieles a ellos. Encontrarlos nos puede llevar tiempo, a veces toda una vida, pero en el momento en el que somos mínimamente conscientes de ello debemos luchar por conseguirlo.

¿Qué tiene que ver esto con la Moda o el Estilo?

Nuestra imagen es nuestra carta de presentación hacia los demás, esto a estas alturas ya lo sabemos todos. Y bien es cierto que uno debe siempre vestir para sí mismo. Pero lo hacemos dentro de una sociedad, bajo unos principios y costumbres y al fin y al cabo podemos pensar que en cierta manera que también vestimos para los demás. Pretendemos proyectar nuestra imagen tal y como nos gustaría que nos conociesen y por lo tanto es inherente a este postura el tener en consideración al resto. El deseo de importancia del que hacíamos referencia antes toma protagonismo, nunca mejor dicho, en el mismo momento en el que pretendemos agradar al resto con nuestra presencia y actos.

¿Queremos ser recordados por nuestra elegancia? ¿Nuestra capacidad de combinar prendas? ¿Nuestra extravagancia? ¿Nuestra sobriedad? ¿Nuestra discreción? Pero al fin y al cabo pretendemos ser recordados de alguna forma, sea la que sea. Ahí es donde radica, en lo que a estilo se refiere, ese deseo de importancia tan arraigado en las personas hoy día.

Ayer tuve la oportunidad de coincidir unas horas en Barcelona con Fabio Attanasio y estuvimos hablando sobre la actualidad de las Redes Sociales y cómo hoy día la gran mayoría sólo pretende buscar notoriedad a través de ellas. Tratan incesantemente de conseguir la aprobación -o provocación- de todos aquellos seguidores que dan likes a su contenido. Llegando a experimentar la obligación de tener que satisfacer constantemente esos picos de ego producidos como efecto secundario de lo anterior. Y ya sabemos que todo en demasía empieza a no ser sano y peligroso

¿Es así la sociedad hoy día?

¿Hasta qué punto necesitaremos esto? Pienso que mientras exista un mensaje y objetivo más allá del simple acto de mostrarnos, resultará productivo, pero si únicamente tiene como objeto la muestra comienza a carecer de sentido y puede rayar en lo absurdo. Y esto os lo digo desde mi propia experiencia.

La vida real no es más que un reflejo de eso que las Redes Sociales magnifican, a veces de manera desorbitada. Por ello en nuestro día a día nos mostramos igual. En el trabajo, el gimnasio, paseando por la calle, en el coche, con el perro… Y es ahí donde vamos proyectando la imagen que queremos mostrar de nosotros mismos.

Seguro que en alguna ocasión nos hemos topado con algún conocido y nos ha sorprendido su capacidad para ir acorde y desprender elegancia, coherencia y equilibro en cualquier situación. Esas personas que parecen desprender un halo diferente al resto. ¿Porqué sucede esto y a otros nos cuesta tanto conseguirlo?

Tengo la teoría de que, en parte, radica en la forma de ver la vida de cada uno. En la manera de mostrarnos al mundo, con independencia de lo que hagamos sentir a los demás. Sólo así conseguiremos estar, primero, en equilibrio con nosotros mismo y finalmente con todo lo que nos rodea, sin importar situación, lugar o momento. Esto parece sencillo, pero no hay empresa más complicada de cualquier índole que conseguir la independencia total y plena. En parte porque somos seres sociales y dependientes, frutos de una estructura que desde que nacemos hasta que morimos nos hace dependientes del sistema social. Por ello independizarnos de verdad nos es tan complicado, pero es la única forma de conseguir la libertad e individualidad que todos deberíamos tener, y es el camino para conseguir ese equilibrio interior que nos hará, irremediablemente, mostrarnos al exterior de otra forma. Ya no sólo en el plano estético sino en todos los aspectos. Personalidad, relaciones, comportamiento, forma de ver la vida y un largo etcétera.

¡Hemos vuelto!

Y este año viene cargado de novedades, ilusión y nuevos proyectos que estoy seguro de que os gustarán.