Demostrando la ambigüedad de un chaleco.

Durante los últimos meses hemos podido ver a lo largo de tres capítulos (1, 2, y 3) el trabajo de una de las sastrerías más reconocidas de Madrid, Sánchez-Caro, a través de la creación de un chaleco diferente y un tanto peculiar.

Hoy quiero enseñaros el resultado final a modo de combinación, mediante uno de los muchos looks que puede ofrecer esta prenda que, a priori, parecía más limitada.

Al publicar alguna foto en Redes Sociales o el Foro, ciertos usuarios preguntaban con manifiesta extrañeza si se trataba realmente de un chaleco o una chaqueta. Y reconozco que con una sonrisa de satisfación en mis labios, he ido respondiendo que es justo lo que queríamos conseguir. El objetivo siempre fue conseguir un chaleco con protagonismo en la técnica y detalles no tanto en la selección de tejido. Y creo que hemos dado justo en la clave. Aunque está claro que todo experimento tendrá sus detractores y seguidores, lo asumo.

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Antes de que los más observadores comiencen a acelerarse en sus comentarios sobre el fit, decir que desde la finalización del chaleco hasta esta sesión de fotos he sufrido una repentina pérdida de peso de casi 6 kilogramos. Y ello se aprecia en ciertas bolsas del delantero. Pero hasta que no termine de estabilizar mi peso no me planteo retocar ninguna de mis prendas actuales. No obstante, decir que me gustan las prendas con vida y arrugas propias del uso, la postura y la naturalidad.

A nivel de construcción, bajo estas líneas podemos ver el principal elementos que nos hace confundir este chaleco con una posible extraña chaqueta corta: Las solapas.

Si os fijáis en  los chalecos que tengáis en vuestro armario, puedo apostar a que en el 99% de ellos -que dispongan de solapa- estará construida mediante un postizo, que además probablemente vaya forrado por dentro con el mismo forro interior/trasero del chaleco.

Esto suele hacerse precisamente para que la solapa asiente de forma más plana y a la hora de vestir sobre el chaleco nuestra chaqueta no tengamos conflictos por demasiado grosor o protagonismo de la solapa interior sobre la exterior.

En el caso de este chaleco, Daniel Schleissner, ante mi solicitud de encontrar un chaleco que vistiese por si solo, me propuso hacer la solapa mediante la construcción de vistas, como se hace en una chaqueta. Y por supuesto acepté. Ahí tenéis entonces parte de la explicación de porqué veis algo extraño en la combinación chaleco-chaqueta.

Con esto hemos conseguido, una vez más, un detalle totalmente impropio en una prenda RTW poniendo la técnica a nuestro servicio.

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Otros detalles que también suman en cuanto a la ambigüedad de esta prenda son claramente los bolsillos inferiores. Ambos en construcción totalmente curva en tipo parche con picado en todo su contorno y con un ancho vivo con pestaña en su abertura. Dándole un gran protagonismo a este elemento, consiguiendo otro detalle para nada típico en un chaleco en general.

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Otras soluciones, en este caso más funcionales que estéticas, son las aberturas laterales tipo polo en cada encuentro de espalda y delantero, con el objetivo de dar libertad a la cadera, que en mi caso suele ser un punto en mi contra.

El picado bien marcado a 3/4 del perímetro de la solapa es otro detalle más propio de una chaqueta que de un chaleco. Es más, si vemos la imagen de abajo casi que no sabríamos ante qué tipo de prenda estamos. Si no fuese porque se ve parte del tejido de la espalda y que este tipo de solapas son demasiado estrechas para lo que acostumbro.

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En el forro reconozco que me apeteció ser extremadamente atrevido, teniendo en cuenta que si en una chaqueta es algo que se ve poco, en un chaleco probablemente sea algo que nadie vaya a ver a menos que se lo mostremos aposta.

Como podéis ver, se trata de un estampado de fantasía con una estética que nos recuerda mucho a las famosas Calaveras Mexicanas del Día de los Muertos que el pueblo norteamericano decora para honrar y recordar con alegría a sus fallecidos. Reconozco que fue todo un flechazo, que casualmente combinaba a la perfección con los dos tipos de tejidos usados en este chaleco.

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Queda demostrado entonces que un chaleco puede tener mucha más técnica y detalle de lo que pueda parecer. Y sobre todo, esa técnica es aún más interesante cuando tiene un sentido y explicación.

Personalmente, aunque he tratado de enseñaros hoy varias combinaciones con elementos ligeramente diferenes (camisas, corbata, etc), el entorno perfecto para este chaleco me parece una combinación relajada y sport de invierno similar a la que os dejo a continuación.

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¡Seguiremos tratando de inventar tanto como la técnica y nuestra imaginación nos dejen!

4 Comments

  • Antonio dice:

    Insisto! Creo que el chaleco es una locura y una vez lo ajustes a tu nuevo peso no dudo de su versatilidad. De quien es el forro? Es de Drapers también?

  • Bescanso dice:

    Norteamericano? México?

    El chaleco en sí no me gusta para debajo de una prenda, yo lo llevaría solo como mucho
    No creo que sea de tus prendas más bonitas pero diferente es un rato

    • Efectivamente. México es un país de América del Norte, o dicho de otra manera Norteamericano, que no Estadounidense. No es lo mismo. Hablamos de continentes no de países.

      Sobre el chaleco, es cuestión de gustos, la verdad. Es muy especial, y por ello entiendo que no guste a todo el mundo. Totalmente respetable, dicho sea de paso.

      Saludos
      Salva

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