Viste de traje, viste informal.

La moda clásica contemporánea se esfuerza por tratar de demostrarnos que la elegancia no es sinónimo de formalidad. Prueba de ello es que se puede ser perfectamente elegante vistiendo de manera totalmente informal.
Cierto es que en España todavía son muchos los que tienen el concepto equivocado y siguen pensando que llevar un traje o corbata es irremediablemente sinónimo de formalidad. Y no hay nada más lejos de la realidad.
Esto no tiene nada que ver con aquel tema que tratamos hace un par de años en el artículo Más allá del traje, en el que hablábamos de las distintas maneras de dar informalidad a un traje para situaciones que así lo requisiesen. Lo que hoy quiero mostraros es que el traje por sí mismo puede ser perfectamente formal, y por tanto vestirse dentro de contextos totalmente informales.
Como podemos ver arriba Andreas Weinås, editor en la web sueca de moda masculina Manolo.se,  porta un traje de algodón en verde khaki que no puede ser más informal. Además lo combina, de manera muy acertada, con una camisa button-down en lo que parece un tejido oxford y una corbata de punto de topos. Es decir, el resto de elementos igualmente no pueden ser mas informales. Por lo tanto, comprobamos que estamos ante un look de traje y corbata totalmente desenfadado.
Pero… ¿Dónde está la informalidad en un traje?
Como es lógico, uno de los factores determinantes a la hora de decantar un traje entre más formal o informal es el tejido, de eso no cabe duda. El paño a elegir determinará en gran medida la naturaleza del mismo, pero no será el único factor a tener en cuenta sobre todo si buscamos prendas que jueguen en un entorno intermedio. Como ya vimos en La experiencia Made To Measure de Sastrería Langa, un traje con un tejido en principio relativamente formal puede convertirse en un conjunto de prendas mucho más informales si incluimos detalles y acabados más propios de otro tipos de prendas. Puede ser una solución arriesgada, pero quién dijo miedo!
Pero decantarnos por el encargo de un traje completo -incluso de tres piezas- con paños en principio pensados para americanas o pantalones más desenfadados, puede ser también una buena forma de conseguir un conjunto alejado de toda formalidad. Y como ventaja tendremos la posibilidad de hacer uso de todas las piezas por separado, algo que habitualmente no suele ser posible en un traje más formal.
Por ejemplo, si nos fijamos en el traje que encabeza este artículo, y nos lo imaginamos combinado con una blanca, una corbata y pantalones azul marino y unos mocasines de borlas en color tabaco en ante tendremos un look sport espectacular. Ahora bien, imaginémonos sólo esa chaqueta combinada con un pantalón azul marino y una camisa azul claro, con unos mocasines de antifaz en marrón. Estaríamos ante otro gran look. Y lo mismo podríamos hacer usando el pantalón de forma independiente con otra chaqueta.
En realidad no sólo estaríamos adquiriendo un traje, sino un conjunto con el que se multiplican las posibilidades de combinación.
Los elementos que podemos modificar tanto en la chaqueta como pantalón son diversos. Los más evidentes serían los bolsillos y solapas, si hablamos de la chaqueta. Pudiendo jugar con formas, tipos y acabados diferentes, ya que la formalidad suele ir acompañada de la discreción y la sobriedad en los elementos, por lo que optar por detalles algo más atrevidos puede ser una solución interesante para imprimir cierto caracter personal y desenfadado a las prendas.
Los botones, tanto en chaquetas como en pantalón, pueden hacer que una prenda sea mucho más informal, si optamos, por ejemplo, por botones que generen ciertos contrastes de color.
Otro aspecto que puede diferenciar un traje más sport de otro más formal es el fit o hechuras. En prendas más informales podemos optar por hechuras más modernas y entalladas, tanto en chaqueta como en pantalón. Precisamente así también estaremos diferenciándolo del aspecto de un traje formal.
Otros elementos que quizás pasen más desapercibidos para el ojo poco adiestrado pero que hemos visto en varias ocasiones que pueden ayudar a otorgar ese punto diferencial son el hombro y el bajo del pantalón. El hombro, puede ser construido con más o menos relleno y chorizo, así como optar por una tipo de construcción u otro, y en cualquier caso por lo tanto dotar a la prenda de mayor o menor empaque o rigidez en esta zona clave, provocando así un punto de relajación en la prenda que indudablemente evoca a un contexto más distendido
En el caso del bajo del pantalón, en los últimos tiempos la tendencia slim ha venido acompañada de la inclusión del dobladillo externo de gran tamaño -entre 4 y 5 cm.- considerado este un detalle atrevido y por lo tanto más propio del ámbito más sport.
Estos son sólo algunos de los elementos y detalles que, junto el denso mundo de la pañería, pueden ofrecernos un sinfín de posibilidades para un conjunto de prendas, como es el traje, que inicialmente hemos entendido siempre como algo rígido, clásico y limitado al entorno más formal de nuestra vida. Espero que tras este artículo hayáis podido comprobar que no tiene porqué ser así.
¡Buen fin de semana a todos!





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