Vicktor Frankl en su obra magna «El hombre en busca de sentido» dice que «Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos«. Y algo así vengo a contaros hoy.
Aquellos que también estéis alrededor de la cuarentena estaréis de acuerdo conmigo en que, en los últimos años, todo ha cambiado bastante. Quizás los de esta generación hemos podido ver la diferencia entre la vida analógica y la hiperconectada. La experiencia de lo pausado y paciente en contraste con lo agitado y frenético de la actualidad. El instinto ceremonioso de la tradición frente a lo anti-protocolario y escandaloso.
Nos encontramos sumidos en este renovado carpe diem del nuevo siglo, azotado por enfermedades vacunables, profesiones deslocalizadas, promesas de emprendimiento y riqueza, y redes cada vez menos sociales y más artificiales.
Y entre tanto, no recuerdo el momento exacto en el que la moda comenzó a parecerme banal y artificiosa, pero sucedió. Comenzó a resultarme tan impostada e irreal que dejó de representarme. Y es que recuerdo vagamente la última vez que disfruté estrenando una americana o escogiendo unos zapatos nuevos. En cambio, sí recuerdo cuáles fueron las últimas zapatillas que incorporé a mi armario o la última gorra que compré para tratar de controlar mi ahora desaliñada cabellera.
Lo reconozco, hay cosas que durante estos años no sólo han dejado de representarme sino que incluso me han incomodado y resultado francamente ridículas. Sin embargo, a pesar de varias limpiezas de armario, sigo conservando decenas de trajes, americanas y muchos más zapatos de los que a día de hoy uso. En parte porque la gran mayoría son mucho más que prendas. Son eventos, lugares, momentos, ideas y retos que en algún momento se cruzaron en mi camino…
Hasta ahora no tenía clara la respuesta a esta inexplicable conservación. Ahora sé que en lo más profundo de mi ser siempre he sabido que llegaría de nuevo este día.
¿Qué día? os preguntaréis.
Quizás es por la reciente vuelta de The Seëlk a nuestras vidas -sí, la mía incluida, y esto ya lo explicaré bien-. Quizás por las últimas conversaciones de producto con Gonzalo, o por la mirada desde la que me gusta observar ahora las cosas. Pero siento que de alguna forma he empezado a reconciliarme con la moda, con el mundo en general diría yo. Vuelvo a sentir ganas de dar un nuevo giro -quizás al pasado- a mi armario, a mi forma de entender las prendas. Vuelvo a tener ganas de compartir looks, reflexiones, aprendizajes y a seguir explorando nuevas marcas, conceptos, productos…
Por suerte, en estos momentos empieza a irme bastante bien con el proyecto audiovisual de godoyvisual. Además, casualidades de la vida, estoy retomando también el mundo de la arquitectura y el diseño, con otro proyecto en el que estoy involucrado del que también os hablaré pronto. Pero a pesar de no parar, me apetece más que nunca seguir con SinAbrochar y empezar a implementar muchas de las cosas que he ido aprendiendo en los últimos tiempos. Así que… sí. ¡Vuelve SinAbrochar! Y lo hará a lo grande, con ritmo, ganas y muchas cosas nuevas.
Aunque es muy probable que el formato se aleje de las redes sociales y vuelva a centralizarse en el Blog (llamadme raro), es posible que exploremos nuevos/viejos terrenos como comunidades presenciales, nuevos libros, cursos, talleres, webinars y otras herramientas, he creado un nuevo perfil de Instagram para este proyecto desde el que podrás seguir todo: Instagram de SinAbrochar. ¡Síguenos!
Y si eres una marca, sastrería, establecimiento o lo que sea y te apetece escribirme, puedes hacerlo a info@sinabrochar.com
Un saludo y gracias por estar tras la pantalla.
Salva

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Que buena noticia Salvador, a mi me ha pasado justo lo contrario, cuantas más gorras, no tengo ninguna y más zapatillas, tengo 2 pares, veo por las calles, clientes, … más zapatos me pongo, más corbatas y más americanas.
Deseando de ver sus próximos artículos y proyectos.
Muchas gracias por su vuelta.
Eneko
Gracias Eneko! Ganas de retomar esto de otra forma, seguir aprendiendo, mostrando los entresijos de este mundo que, por suerte, mi posición actual, amistades y trayectoria me ha dado.
Nos vemos por aquí.
Me alegra mucho esto que acabo de leer. Estoy deseando que empiecen esos nuevos proyectos de los que hablas. Suerte!!!
Gracias Alejandro! Poco a poco iremos cogiendo ritmo!
Un saludo