Un resultado inesperado.

Como ya descubrimos en el anterior capítulo, el encargo a ciegas que Giancarlo de Fields Madrid me preparó era, cuanto menos, inesperado. Sin duda, atrevido. El pantalón de color marfil no revestía mayor extrañeza más allá de la finura de su algodón, perfecto para las épocas calurosas venideras, pero la chaqueta si que produjo disparidad de opiniones en Redes Sociales. Y es que efectivamente resulta un tanto llamativa, pero hoy quiero demostraros, y me gustaría hacerlo a lo largo de esta Primavera, de que sus posibilidades son mayores de las que a priori podemos creer.

Indudablemente lo más destacable de esta chaqueta es el paño con el que está confeccionada, una fina Lana Merino tratada con lo que en Holland & Sherry llaman como Aquarret, una solución que consigue impermeabilizar el tejido sin aportar fibras artificiales al mismo, con lo que tenemos una prenda resistente a la lluvia y a la mayoría de manchas de origen líquido. Pero lógicamente este no es el aspecto más llamativo de dicho tejido sino el estampado tartán de tonalidades cálidas entre rojizas, burdeos y color vino, que no dejará indiferente a nadie.

En cuanto a su diseño nos encontramos con una sencilla chaqueta de hilera sencilla de dos botones, bolsillos de vivos con carteras, construcción de hombro tradicional, botones de ligero contraste y amplias solapas de muesca, pero poco más. Sin embargo, se trata de una chaqueta con un impacto visual fuerte, que debemos saber controlar y contrarrestar con el resto de elementos sencillos tanto en tonalidades como formas, si no queremos correr el riesgo de rozar lo excesivo.

Por ello, en este caso el pantalón crema y la camisa de azul claro le va perfecta a este chaqueta, ya que ninguna de estas prendas pretende pugnar por el protagonismo. Si me gustaría probar en breve con la combinación de un pantalón vaquero oscuro o pantalón de vestir en azul marino, pues diría que incluso harían más cotidiano y natural al conjunto.

Como recordaréis, respecto la prueba anterior decidí pedir a Giancarlo que abriera y redondeara los delanteros para conseguir una chaqueta de formas más abiertas e informales, y el resultado ha sido óptimo. También ajustamos el centro de espalda y aligeramos y redondeamos los hombros, y como podéis ver en las fotos, hemos conseguido justo lo que queríamos. Una postura más relajada y confortable.

Vayamos ahora con el pantalón, un modelo al que tenía muchas ganas desde hace tiempo. Y es que su tonalidad no llega a ser ni un blanco crudo ni un beige, más bien un color marfil que me parece extraordinario para Verano. Y pensando precisamente en esta época decidimos escoger un paño de algodón de los más finos del catálogo de Holland & Sherry, y lo cierto que el tacto y puesta del pantalón es increíble. Sin embargo, tienen un gran inconveniente, y es que arruga con una facilidad sorprendente y su caída, al tener poco peso y cuerpo, es irregular y extraña. Pero es algo con lo que debemos aprender a convivir si pretendemos hacer uso de algodones tan ligeros.

En este caso tampoco yo elegí nada del pantalón, únicamente Giancarlo aprovechó mi interés manifestado hacia este tejido en alguna visita anterior, y él diseño el resto de detalles, pero lo cierto es que acertó de pleno. La inclusión de los bolsillos americanos ayuda a que el pantalón en su parte alta no genere más bolsas, consiguiendo un diseño más limpio. Unos ceñidores discretos y de pequeño tamaño, acompañados de una cinturilla de tamaño medio y ligeramente desplazada en su botón central va en la línea sencilla y pulcra de este pantalón.

Unos bajos, ni demasiado anchos ni estrechos, con vueltas abiertas -yo las prefiero cerradas- terminan de configurar este conjunto.

Como se puede apreciar en mi cara durante la sesión de fotos, estoy contento y con ganas ya de poder usar esta temporada estas prendas. Eso sí, al menos la chaqueta, con mesura pues debido a su protagonismo será probablemente el centro de atención cada vez que la use.

Me queda pendiente contaros qué fue del chaleco, ya que Giancarlo me sorprendió con un cambio en su diseño que deseaba pero no esperaba. Y es que si le sumamos que el resultado fue demasiado llamativo por la intensidad del tejido, que su escote era excesivamente alto, teníamos un conjunto que en mi estilo pocas posibilidades de uso le veía. Sin embargo, Giancarlo decidió bajar y dar forma al escote, consiguiendo un resultado diametralmente opuesto al anterior. Pero esto me gustaría enseñároslo otro día con más calma.

¿Te encargarías una chaqueta así?

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¡Que tengáis buena semana!