Última prueba con Víctor Bautista.

Si a uno ya le fascina poder probar y conocer lugares de renombre no os podéis imaginar lo interesante que es descubrir establecimientos o profesionales menos conocidos para comprobar que son capaces de ofrecer un servicio de la mejor calidad.

A lo largo de la historia de este nuevo traje, Víctor Bautista me ha mostrado cómo mima su trabajo desde la primera puntada hasta el último botón, una ardua consecución de labores, pruebas y correcciones que han dado como resultado un traje para tener en el armario por muchos años.

Recordaréis ese final de Septiembre en el que os mostraba aquella preciosa sastrería ubicada en el centro de Albacete. Y cómo seleccionamos aquel curioso paño de un color azulón intenso, compuesto por Lana y Cashmere de la firma Carnet, para diseñar lo que hoy, por fin, ha cobrado vida.

Hace un par de semanas volví a visitar la preciosa ciudad de Albacete, y pasamos una extraordinaria jornada de sábado, en la que, por supuesto, aprovechamos para ver los últimos detalles de este traje a través de esta tercera prueba, ya final.

El traje, como podéis comprobar en las fotos, estaba ya prácticamente listo a falta de retoques y detalles con los que pulir el aspecto final del mismo. Pudimos ver por primera vez el chaleco, con el que se le daba el broche final a este tres piezas peculiar y diferente. En un último capítulo descubriremos con mayor detenimiento todos los aspectos de este traje, como son  esas solapas en punta de lanza, su escote bajo, los bolsillos de parche con fuelle, el pantalón de cintura limpia con doble cinto y botón, y un largo etcétera.

Un traje discreto, vestible y sin estridencias, pero peculiar y diferente tanto en detalle como en su conjunto. Su aspecto en persona es imponente y abrigado, gracias no sólo al diseño y construcción, sino también a la textura vellosa del paño elegido, que lo dota de un estilo poco habitual. Su carácter es claramente sport, pero su color relaja cualquier sentimiento desbocado que pueda producirnos inicialmente. Su tacto nos recuerda más a un abrigo que a un traje de tres piezas y sus 290 gramos de peso para el tejido en realidad parecen multiplicarse en realidad.

Hoy comprobamos cómo Víctor ha sabido captar mi estilo y plasmarlo a la perfección en este conjunto de prendas. Unos hombros perfectamente encajados dan como resultado una espalda limpia que a pesar de no verse expresamente en ninguna de las imágenes de hoy, se intuye perfectamente en algunas de ellas. Unas hechuras extraordinariamente cómodas y favorecedoras.

¿Qué más se puede pedir?

El resultado, sin lugar a dudas, ha sido extraordinario. Consiguiendo unas prendas únicas y especiales que es, al menos para mí, el objetivo que busco en la sastrería más tradicional. Cada prenda por separado tiene su propio protagonismo, pudiendo hacer uso de ellas de manera independiente en otras combinaciones, y sin embargo, convivir en perfecta armonía en conjunto.

Ya sabéis que me gusta exprimir al máximo mis encargos y plantear retos a los distintos profesionales para obligarles a salir de su zona de confort y de esta form que podamos comprobar hasta dónde pueden llegar. Sin pretender ser más adulador de lo necesario, os garantizo que Víctor ha estado sobradamente a la altura de mis espectativas. Pero no lo digo yo, os dejo con las pruebas gráficas que corroboran mis afirmaciones.

Como os decía más arriba, en breve podremos ver, ya en su entorno habitual, a este traje para así poder descubrir sus detalles.

¡Seguimos con la semana!

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