Nos vamos de viaje!

No, para mi desgracia no vengo a anunciaros ningún nuevo viaje que vaya a hacer en breve. Aunque a finales de Febrero tenemos pensado escaparnos otra vez a Londres.

Pero lo que hoy nos ataña no es exactamente este tema. Hoy hablaremos de los Bolsos de viaje.

Muchos en estas fechas navideñas que se aproximan tenemos que desplazarnos ciertos días para ver a la familia o amigos, o simplemente para alejarnos del mundanal ruido. La cuestión es que nos marchamos y con nosotros debemos llevar la vestimenta y accesorios necesarios para poder pasar esos días fuera.

En esta ocasión no entraré en lo que hay que llevar para cada ocasión, pues sería un tema demasiado amplio y sigue sin ser el objetivo de este artículo.

Últimamente, por cuestiones profesionales mis escapadas, incluso para ver a la familia, son cada vez más cortas. Por ello decidí comprar en su día un bolso de viaje de piel marrón en Salvador Bachiller.

Yo era de los que siempre llevaba equipaje de más en cualquier viaje o escapada y al final siempre volvía cargando una gran maleta y sin haber usado la mayoría de la ropa que había portado de un sitio a otro.

Desde que me compré este bolso de viaje mi forma de organizar la vestimenta a llevar cambió por completo!

Este bolso me ha acompañado a Londres, Paris, Oporto o Roma. Cumpliendo estoicamente su cometido, incluso portando mis preciados gadgets electrónicos en más de una ocasión, junto con la ropa o zapatos.

Para mí este tipo de bolsa se ha convertido en todo un must, sin el que no podría salir de Madrid.

Además solo la imagen en mi cabeza paseándome con ella rodeando mi hombro, destilando ese aire vintage frente a Notre Dame, Oxford Street o surcando las calles del Trastévere, me resulta infinitamente más atractiva que si portara la típica maleta de ruedas y asa negra en mis manos.

Sí, es cierto, habrá maletas más grandes, más cómodas y mejor organizadas, pero para un trayecto de 2 o 3 días no cambio mi bolso de viaje por nada!

Sabemos que desde mediados de siglo XIX la mayor firma relacionada con el mundo del equipaje es Louis Vuitton, y tiene en su haber varios bolsos de viaje, como el que podemos ver a continuación:

Aunque su calidad no es discutible, yo personalmente prefiero un bolso con cierto aire añejo, con una piel que denote el paso del tiempo sobre ella.
También encontraremos bolsos fabricados íntegramente con telas y añadiendo incrustaciones de piel en las zonas más propensas al desgaste. Yo prefiero desechar esta opción si lo que queremos es un bolso que nos dure en el tiempo, ya que debido a los materiales su integridad podría quedar comprometida con el paso de los años.
Véase el siguiente ejemplo:
También tenemos bolsos de cuero estilo cartera antigua, muy bonitos pero quizás poco prácticos para nuestro uso viajero, ya que este tipo de cueros suele desprender olores prácticamente durante toda su vida, que podrían impregnarse en nuestra ropa.
Pero no quería dejar pasar la ocasión de enseñarlo:
Finalmente, a riesgo de simplificar demasiado este amplio mundo, nos encontraríamos con el mestizaje entre el bolso tradicional y la moderna maleta de ruedas.
A mi parecer este producto a medio camino entre una u otra opción es el menos indicado, pues si bien es cierto que nos quita el problema de tener que cargar al hombro con el peso, es precisamente este hecho, sumado a la rotura estética que supone la incorporación del sistema de ruedas y tirador, lo que hace que el conjunto final sea más un bizarro producto que una solución práctica y estética.
Claro está que es cuestión de gustos y por lo tanto es la subjetividad la mueve mis palabras.
Feliz viaje a todos!

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