Menos es más, también en el hogar.

Estoy convencido que todo aquel verdadero aficionado al buen vestir tiene o desarrolla cierta sensibilidad para otras corrientes estéticas como pueden ser el arte, diseño o la decoración, por citar tan sólo algunos ejemplos. Por ello estoy seguro que hablar en este Blog sobre diseño de interiores no sorprenderá a nadie, como ya hicieramos antaño. En esta ocasión, y como suelo hacer, lanzo una reflexión al aire que lleva tiempo merodeando en mi cabeza.

Si bien en el último año he sido verdaderamente consciente de la importancia de una correcta organización de armario, y tras valorarlo mucho he descubierto que, al menos para mí, la estructuración ideal pasa por la inclusión de prendas polivalentes, prácticas y combinables. Ahora que vuelvo a cambiar de hogar y tengo la oportunidad de volver a configurar el espacio que ocupará gran parte de mi vida personal, hace unos días me pregunté:

¿El diseño de un hogar no debería obedecer a las mismas premisas que un armario?

Es decir, nuestra casa que es, después de nuestro lugar de trabajo, el espacio cerrado donde probablemente pasemos más tiempo, ¿no debería ser práctico polivalente? Y al igual que nuestra vestimenta deberíamos huir de todo aquello superfluo, fútil y artificioso, que no aportase un sentido verdaderamente útil.

Está en boga desde hace ya algunos años lo que se conoce como Estilo Escandinavo o Nórdico, caracterizado por basar su diseño y configuraciones en la sencillez, funcional y cómodidad.

Personalmente llevo justamente buscando esos tres mismos aspectos que comentaba arriba en las prendas de mi armario. Primero porque lo tendencioso tarde o temprano acaba cansándonos, obligándonos a tener que cambiar. Y segundo, no debemos perder el objetivo final tanto de la decoración de nuestro hogar como de nuestra vestimenta. Ambos son formas personales de representación hacia aquellos con los que nos relacionamos, pero también son herramientas de nuestro día a día que deben facilitarnos la vida. Por ello quizás tener una casa repleta de motivos decorativos que nos hacen perder un tiempo (o dinero) en limpiar, mantener y organizar, no nos aporta realmente nada. Acumular muebles y enseres tampoco creo que nos haga la vida más fácil. Análogamente ocurre exactamente los igual con la organización de nuestras prendas.

Seamos prácticos y no caigamos en el error de crear un sistema que nos haga dependientes de él, todo lo contrario, hagamos que estas cosas trabajen para nosotros que es su cometido esencial.

Quedémonos únicamente con aquello que cumple una función concreta y real en nuestro hogar, más allá de simplemente decorar. Y una vez que tengamos claro su cometido, entonces sí, busquemos a través de su estética cómo integrarlo en nuestra vivienda de manera coherente.

Igual que la ropa debe ser pensada para usarse, ser vestida y disfrutada, una casa también. Debemos poder disfrutar plenamente de nuestro hogar con facilidad, comodidad y plenas facultades.

¿Cuántos de vosotros habéis visto o sufrido esos hogares que disponían de un maravilloso salón pulcramente decorado que sólo era usado para “ocasiones especiales” mientras toda la familia hacía vida en una pequeña sala de estar? Esto es como tener un armario repleto de prendas variopintas y al final, por comodidad, tirar de básicos.

¿Suena absurdo, no?

Os transmito mis reflexiones, porque justo ahora que ando de cambios de casa me doy cuenta de todo esto y soy consciente de lo innecesario de muchas de las cosas con las que cargamos durante toda nuestra vida.

¿Tu qué opinas?

4 Comments

  • GONZALO BARROSO dice:

    Totalmente de acuerdo contigo Salvador. No podría haberlo explicado mejor que como lo has hecho en este artículo.

  • Sevilla512 dice:

    Tienes razón. Pero en nuestros genes está el acumular, ya sea por el “por si acaso” o por terminar asociando cosas materiales a vivencias o personas.

    • Sí, puede ser algo que llevemos con nuestra forma de ser e instinto. Pero hay que luchar con ello porque muchas veces el tener tanto te ata en exceso y te impide llevar a cabo muchas otras cosas. Como por ejemplo, en el caso del hogar, tener un espacio agradable, cómodo, funcional.. O nos obliga a necesitar más espacio con el consiguiente coste y repercusión en nuestro esfuerzo económico para conseguir. Y en el caso del armario, tener un armario tan amplio y aglutinado no provocará otra cosa que complicar la elección en cada ocasión, con la pérdida de tiempo y frustración que ello conlleva.

      Tener más generalmente nos impide disfrutar de lo que tenemos con plenitud.

      Saludos
      Salva

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