Londres ¿Un imperio agotado?

Ya sabéis que hace algunas semanas estuve por Londres y, entre otras cosas, descubrimos al valenciano Julio F. Mompó y cómo patear la ciudad ataviado con unos blucher de Harry´s 1982. Pero lo cierto es que aquel viaje de cuatro días dió para mucho más de lo esperado. Y es que pasear por la capital británica es, además de siempre un placer -incluso a pesar de la lluvia-, una fuente inagotable de conocimiento y descubrimiento.

Londres es una ciudad perfectamente ordenada dentro de su propio caos. Sus fuertes contrastes sociales, arquitectónicos y culturales hacen de esta urbe el claro paradigma cosmopolita de la era contemporánea. Todo bajo un robusto equilibrio, consiguieno hacer vivir en armonía lo moderno y pintoresco con lo ancestral y arcaico.

Savile Row, buque insignia en el profundo océano de la sastrería sigue, en líneas generales, ceñido a su riguroso papel. Uno ya no sabe si es mejor el extremo inmovilismo de Henry Poole & Co o el histriónico estilo de Ozwald Boateng. Ambos, prácticamente uno frente a otro en un acto simbólico de pugna por conquistar el imperio sartorial. Sin embargo, estando justo allí en medio me preguntaba… ¿Se está librando aquí la batalla?

Y es que, dejando la nostalgia a un lado, y por mucho que Simon Crompton se empeñe, el protagonismo y hegemonía de la sastrería está dejando de residir en Reino Unido para quedar esparcido por nuevos rincones a lo largo y ancho de este mundo. Y es que ¿Quién le iba a decir a Maciej Zaremba que su sastrería en Polonia estaría en el punto de mira de muchos nórdicos? o ¿Quien hubiera pensado hace años que Antonio Liverano (Florencia), a su edad, daría la vuelta al mundo atendiendo a clientes? ¿Alguien hubiera vaticinado hace 5 años que dos desconocidos como Paul y Caterina a través de su Sastrería 91 sacudirían muchas consciencias dentro de la sastrería en España? Y así podríamos seguir citando decenas de establecimientos que hace poco más que algunos años no eran conocidos en medio mundo como lo son ahora: B&Tailor, Ripense, Sciamat, Chiaia Napoli, P.Johnson, Ambrosi Napoli, Sastrería Serna, y un larguísimo etcétera.

Las cosas cambian y el mundo se mueve demasiado deprisa, si no te adaptas acabas en el olvido, arrastrado por la marea.

Hoy día la revolución en las comunicaciones y los medios de transporte hacen posible la conexión de medio mundo de manera relativamente sencilla. Eso, sumado a la era del consumo online, no hace otra cosa que acortar barreras y acercar distancias. Es muy probable que conozcas mejor un establecimiento a 5.000 km de distancia que aquel que tienes a la vuelta de la esquina. ¿Cómo es posible? –Si llegas a hacerte esta pregunta es que aún no has entendido nada-.

A pesar de todo esto, y aún menteniendo unos de los precios medios más altos dentro del sector, Londres sigue ostentando un alto nivel de producción sartorial y prueba de ello es la intensa actividad de esos talleres que podemos ver a pie de calle. Parece, por tanto, que aún así la sastrería británica goza de aparente buena salud, y muchos clientes siguen confiando en sus cortes, tradición y sello de identidad. Sin embargo, la competencia se pone las pilas y acorta distancias, esas mismas que hace décadas parecían insalvables y hoy día ya están a pocos pasos.

A pesar de mi consabida crítica hacia el modelo anglosajón reconozco no poder evitar observar con profunda admiración y fascinación la tarea desempeñada en estos talleres y establecimientos que hacen gala de ese regio e inigualable estilo.

¡Larga vida a la sastrería!

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