La polivalencia hecha americana.

Tenía pendiente mostrarlos el resultado final de aquella Americana Shepherds que encargamos en Sastrería Serna, de la cual hemos podido ir viendo todo el proceso, hasta llegar a aquella última prueba que realizamos.

En estos últimos meses debido a una reducción de peso notable el proceso de retoque final se ha ido alargando, al igual que me ha ocurrido con otras prendas en los últimos meses. Son cosas que pasan y que tenemos que asumir.

Por fin hoy presento en sociedad esta chaqueta realizada con un polivalente paño de Holland & Sherry. Tal es la capacidad de adaptación de esta chaqueta que podemos acompañarla desde con vaqueros o chinos de sport, hasta con pantalones más formales.

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Si habéis seguido todo el encargo de esta prenda recordaréis que algunos de sus elementos y diseño supusieron todo un reto. La clave era conseguir una prenda especial en sus detalles pero que pudiese pasar desapercibida para no comprometer su usabilidad. Una de esas premisas iniciales fue el conseguir una zona superior de la espalda en una única pieza apoyada sobre una martingala con dos pequeños pliegues laterales que ayudarían a ceñir en esta zona.

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Esta opción que a priori puede parecer sencilla tiene su complejidad en la ausencia de costura a centro de espalda, gracias a la cual puede ajustarse y ceñirse esta zona según requiera la fisionomía, con ayuda de las pruebas. De esta forma toda la responsabilidad de esta tarea queda relegada a los hombros y parte trasera de sisas como zona de ajuste.

Por si esto fuera poco le transmití a Agustín mis ganas de conseguir esos hombros amplios y de sisa ajustada que ya os expliqué en su día en El hombro que nunca quisimos. Todo ello hizo que el ajuste en cada prueba fuera quizás más complejo de lo normal. E incluso a día de hoy, que sigo perdiendo peso, aún hay que terminar de ajustar más.

Sin embargo, como podéis ver en la siguiente imagen, el ajuste y aplomo de la espalda es realmente bueno en esta chaqueta.

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Otra de las peculiaridades de esta chaqueta está en su cuello. Me decanté por un cran profundo de puntas matadas en redondo y por si esto fuera poco, también pedí que en la medida de lo posible el cuello describiese una línea curva.

El resultado es una solapa y cuello totalmente diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver, pero siendo una solución discreta y perfectamente asumible, sin que resulte condicionante para su uso. Sino júzgalo por ti mismo…

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Todavía quedan algunos detalles más por citar, como ese martillo de manga terminado en redondo y con un sólo ojal en diagonal.

La espalda termina, en su parte inferior, con una abertura única en el centro. Debido al exceso de medida en mi cadera y mi deseo de que resultase una chaqueta cómoda y con cierto aire desenfadado, bajo la martingala encontramos una parte baja de la espalda con cierto vuelo que personalmente me encanta.

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El interior de esta chaqueta carece por completo de forro, únicamente habiendo terminado las costuras con vivos, usando un tejido camisero denim con pequeños bordados regulares.

Este mismo tejido fue usado para confeccionar el bolsillo interior, en forma de parche y con botón de cierre. Y hablando de bolsillos, en esta chaqueta los bolsillos laterales exteriores son de parche totalmente curvos y en disposición girada, pero es tal el grado de perfeccionamiento del casado de los dibujos por parte de esta sastrería que lo cierto es que a cierta distancia pasan totalmente desapercibidos.

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Los botones son tipo asta con acabado mate, que además de ser uno de mis tipos de botones preferidos, en esta ocasión creo que nada hubiera quedado mejor para una chaqueta tan versátil como esta.

Como podéis comprobar, esta americana combina perfectamente con un look desenfadado como el de hoy, que gira entorno a unos vaqueros claros. El resto del look se compone de una camisa azul claro de algodón, una corbata de 7 Pliegues con tejido de lana fría en azulón, un pañuelo de seda mate burdeos, unos mocasines y cinturón en ante color tabaco y los vaqueros azul claro que os comentaba antes. Y para combatir el incesante sol de estos días, un sombrero Panamá.

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Ahora sí podemos dar por zanjada la presentación oficial de una prenda totalmente artesanal, confeccionada por Sastrería Serna, que ha pasado a formar parte de la zona más exclusiva de mi armario, y que pienso usarla hasta la saciedad gracias a su naturaleza, calidades y confort.

¡Comenzamos la semana!

Recuerda que todo comentario será bienvenido, y muy agradecido.

2 Comments

  • astolfi dice:

    Estimado Sr. Godoy. Cada vez que leo uno de sus artículos pienso en que están basados en algo que, generalmente, se olvida o, al menos, se deja de lado en nuestra vida cotidiana (en tantos campos de nuestra vida cotidiana): los detalles. Los detalles son esas cosas que no son necesarias para que la maquinaria funcione, pero que son importantes para que la maquinaria haga algo más que funcionar. Y a mí me gustan los detalles, aunque sean algo innecesario, como dejar pasar a alguien delante en una puerta, un buen emplatado en el restaurante, regalar una flor o diseñar unas mangas como la de su teba, con terminación redonda, un solo botón y ojal diagonal (que me ha en-can-ta-do). ¿Todo eso es necesario? No. O sí, según la sensibilidad de cada cual (estoy seguro de que para usted lo es).

    En fin, que cada vez que leo uno de sus artículos, describiendo la hechura de estas prendas a medida de tantísima calidad, estilo, buen gusto y detalles, pienso en una de las sentencias de mi adorado Oscar Wilde, acerca de la necesidad del lujo: “Vivimos en una época en la que ciertas cosas innecesarias son nuestras únicas necesidades.”

    Para despedirme, también indicaré una frase de alguien mucho más cercano, el Marqués de Griñón, D. Carlos Falcó, en una cata de sus vinos (lujosos) a la que asistí: “El lujo es una cosa buena y positiva.”

    Un abrazo cordial.

    • Hola Luis.

      Por favor, tutéame. Agradezco tu comentario y me alegra saber que mis artículos evocan a la reflexión sobre los detalles, algo que entiendo que es la verdadera esencia de las cosas.

      Mencionas una gran cita de un gran edurito del siglo pasado y te respondo con otra de sus grandes citas:

      “Escribí cuando no conocía la vida. Ahora que entiendo su significado, ya no tengo que escribir. La vida no puede escribirse; sólo puede vivirse.”

      Para decirte que los detalles son los que hacen que nuestras creaciones (prendas, platos, diseños, trabajos…) tenga un verdadero valor e identidad personal, que sólo puede aprenderse y asimilarse mediante la vivencia de las experiencias, o como dice el señor Wilde, “La vida no puedes escribirse; sólo puede vivirse.”

      Saludos
      Salva

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