La importancia de la Grasa de Caballo…

Reconozco que no me gustan para nada los zapatos demasiado lustrosos ni con brillos, pero igualmente no soporto los zapatos descuidados y maltrechos.
También es verdad que suelo cuidar mucho mis zapatos y como dispongo de bastantes, voy alternando su uso para alargar la vida de todos ellos. Sin embargo, de vez en cuando hay que mantenerlos y cuidarlos.
Hoy quiero hablaros de las virtudes de la Grasa de Caballo. Esta es apta para zapatos u objetos confeccionados en cueros o pieles de vacuno, pre-engrasadas o no.
Utilizaremos como ejemplo estos mocasines beefroll con suela de caucho cosida de la marca portuguesa SportRaids, que llevan conmigo 2-3 años y tras muchas horas de uso, lluvia y caminatas siguen manteniendose en muy buena forma.
En el lado derecho encontraréis siempre el calzado con la Grasa de Caballo aplicada, como puede apreciarse, y en el lado izquierdo el zapato sin ella desde hace un par de meses.

Os contaré brevemente cómo aplico yo este tipo de grasas:
1) Con un cepillo de cerdas blandas limpio bien todos los rincones y costuras del zapato.
2) Con la ayuda de un trapo o calcetín viejo aplico y extiendo la Grasa de Caballo procurando que no queden zonas demasiado engrasadas.
3) Cepillo nuevamente el zapato por todos los rincones para retirar los excesos de grasa y esparcirla bien.
4) Dejo reposar unos 20-30 min el zapato en un lugar fresco y seco.
La mejoría de la piel es indudable. Es cierto que el color suele tornarse más oscuro, pero notaremos una piel más hidratada, flexible y con mejor aspecto.
Es importante no excedernos en la aplicación de la grasa, siendo preferible quedarnos cortos que pasarnos. En caso de que nos suceda lo primero, es mejor repetir el proceso sucesivas veces antes que aplicar demasiada cantidad de una sola vez.
Personalmente me cuido mucho de que la grasa no quede almacenada en aquellos sitios propensos a ello como son las costuras, rebajes o picados de la piel. Ya que de ser así esto sería una fuente de acumulación de polvo y suciedad que quedaría adherida a la grasa, produciendo un efecto contraproducente.
Por ello es importante extender bien el producto y cepillarlo suavemente posteriormente.
Como podéis ver el acabado, la presencia y la juventud del zapato cambia radicalmente, y todo gracias a unos pocos minutos de dedicación.
Sigamos viendo la variación entre el antes y el después
Creo que ha quedado claro que, aplicándola con mesura, la grasa puede ser una gran aliada en la durabilidad y mantenimiento de nuestros calzados. Además conseguiremos una mejor protección contra los agentes externos y la humedad.
Espero que os haya sido de ayuda este breve artículo

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