El reloj de los Boinas Verdes: Ball Engineer II Green Berets.

Los aficionados a la relojería probablemente conocerán, sin lugar a dudas, la firma de relojes Ball Watch, y casi con toda seguridad serán conocedores de la tecnología luminiscente basada en el gas de Titrio que ha hecho parte de su sello de identidad. Sin embargo, lo que muchos no sabrán es que Webb C. Ball fue uno de los pioneros en estandarizar y controlar el tiempo, y que lo hizo pensando en la seguridad de la red ferroviaria de Estados Unidos.

En 1891, a consecuencia de un grave accidente acaecido en Kipton (Ohio) por el choque frontal de dos trenes, el Inspector Jefe, Webb C. Ball, por insistencia de los trabajadores se vió obligado a establecer un estándar de medición de tiempo y el control periódico de sus relojes como medida de seguridad para la gestión de las líneas ferroviarias entre maquinistas. Nace así una firma relojera con una clara máxima práctica y funcional al servicio de la vida diaria del ciudadano.

Desde Iguana Sell me propusieron hacer un repaso a este modelo de la serie Engineer II, en concreto el Green Berets, modelo conmemorativo de la Special Force Airbone, las fuerzas especiales del ejército estadounidense, también conocidos como Boinas Verdes.

Se trata de un reloj con caja de 43 mm de diámetro fabricada en Titanio y con acabado TiC, que le da ese tono negro intenso. Cuenta con cristal de zafiro con antirreflejos, y corona roscada. No es de extrañar que conmemore a una de las más conocidas fuerzas especiales del planeta, ya que la construcción de este reloj puede soportar impactos de hasta 5.000 Gs, y cuenta con una protección antimagnética de hasta 4.800 A/m.

En lo que a diseño se refiere, estamos ante un reloj sencillo y funcional estéticamente, con un tamaño adecuado casi para cualquier muñeca, una altura de caja cómoda y un conjunto de contraste curioso y últimamente muy de moda, con la caja en acabado negro casi mate y la correa de nobuck color tostado. Lo hacen un reloj perfecto para sport, como podéis ver en las imágenes.

El fondo ciego nos muestra un grabado haciendo referencia a la Special Force Airbone con su distintivo. Este reloj destila calidad allá donde miremos, sencilla y práctica calidad. ¿Para qué más? No cuenta con alardes de diseño más allá de sus 15 microtubos de gas Titrio luminiscente alojados en cada señal horaria y en cada aguja.

La hebilla de su correa una vez más vuelve a jugar con el contraste del conjunto, y no combina con el acabado TiC de la caja sino con la tapa trasera que encierra un calibre BALL RR1103-C con certificado COSC.

Su legibilidad es clara y sencilla, a pesar de contar sólo con la referencia de minutos y no de horas, pero sus índices de gran tamaño permiten una lectura rápida y cómoda de la hora. Si a eso le sumamos el eficiente antireflejos con el que está tratado el cristal y la inclusión de la lupa para el fechador, obtenemos como resultado un conjunto sin pegas a la hora de ser visto. Y mucho menos en la oscuridad, puesto que recordemos que los microtubos de gas Titrio no necesitan recargar su luminiscencia para ofrecer su máximo esplendor.

En la muñeca resulta un reloj muy cómodo y manejable. Su corona es quizás algo pequeña para las proporciones del reloj, pero se agradece a la hora de llevarlo puesto, y no supone problema en la puesta en hora o ajustes.

Un reloj que por un precio de 1.955 euros nos ofrece una tecnología, prestaciones y diseño muy interesantes, y prácticas. Y como habéis podido ver, combina a la perfección con un look sport o relajado.

Encontraréis más información en este enlace de Iguana Sell.

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