"Per il Sole" (Persol)


Giusseppe Ratti no pensó demasiado cuando decidió ponerle nombre a la linea de gafas de sol que allá por 1917 decidió crear.

Las llamó Persol, derivado de "per il sole" que significa en italiano "para el sol".

Si bien en sus inicios su enfoque era eminentemente profesional, centrándose en aviadores y pilotos deportivos, de unos años a esta parte su estilo se ha identificado claramente con la exclusividad y elegancia.

Prueba de ello era la talla de sus portadores en pasadas épocas:



Marcello Mastroiani
Greta Garbo
Steve McQueen

Entre otros, estos fueron algunos de los ilustres poseedores del famoso modelo 649 que la firma presentó en 1957.



Aunque hoy día son muchas las celebrities que también gustan de esta marca italiana:

Tom Cruise
Piere Brosnan
Rafael Medina



Por nombrar solo algunos de los más conocidos.

Si por algo se caracterizó esta empresa desde sus inicios, fue por la búsqueda de innovación en el sector. Fruto de empeño crearon las famosas bisagras que además de dar un estilo distinto, son un punto clave en la calidad de su construcción.



Otro signo diferenciador lo encontramos situado muy cerca del anterior, y se trata del Meflecto, sistema inventado y patentado por Persol en los años 30 que otorga mayor flexibilidad a las patillas y con el que se consigue un mayor ajuste de esta zona, una vez puestas las gafas.



A todos estos avances tenemos que añadirle la creación (no sé si en primicia) de unas gafas de sol plegables totalmente. Las conocidas 714, convertidas hoy día en todo un objeto de culto entre los seguidores de la marca. Este modelo consigue plegarse sobre sí mismo y ocupar algo menos que la palma de una mano.


Este modelo fue reeditado hace unos años bajo el sobrebombre de "Steve McQueen":



Pero por lo que realmente se caracteriza esta marca en sus modelos más conocidos, es en mi opinión, por ese marcado estilo retro, lleno de curvas, inclusiones metálicas, y colores de acetatos escogidos con gran acierto. En definitiva, detalles que hacen de las gafas Persol un objeto de inevitable admiración.

Yo, no quise ser menos y hace unos días adquirí unas 2931-S:



Básicos de Armario: Camisa Cutaway Collar

La camisa de vestir, tal y como la conocemos hoy día, apenas ha cambiado desde el final de la Primera Guerra Mundial, allá cercano a los años 20 del siglo pasado.


Hay muchos detalles que pueden hacernos ver que estamos frente a una camisa de calidad.



Solo por citar algunos y sin entrar en el importante tema de la tela, ya que no es el objeto de este artículo, diremos que el gran detalle principal es que se mantenga la continuidad del dibujo de ésta en todos sus puntos de cambio de pieza. Ya que, de conseguirse, denota el gran esfuerzo desempeñado en la elaboración de la prenda y sobre todo es síntoma de un inevitable derroche de tela, y claro está que si se trata de una tela de alto coste, este hecho es todo un lujo.



Otro punto a destacar debería ser el canesú de la espalda, en el cual pueden apreciarse signos de calidad como sería su partición en dos mitades, el casado de formas y dibujos o las costuras ocultas.


Los botones de nácar original son otro punto a favor de una camisa destacada, así como el cosido a mano de todos los ojales, tanto de la tapeta como de los puntos - y del cuello, si los hubiera -


Ahora bien, como decía, este no era el tema que hoy nos ocupa, pero consideraba que era necesario hablaros de estos detalles a colación de lo que realmente quiero contaros.


Para mí, sin duda alguna, lo más importante de una camisa es su cuello.





Y en especial hoy hablaremos del Cutaway Collar, también conocido por muchos como el cuello italiano.


Hace no demasiados años no era frecuente verlo en España, y apenas se usaba en camisas de vestir, pero hoy día está algo más extendido, incluso entre las camisas de corte sport.



Confieso que siento especial predilección por este tipo de cuellos, hasta tal punto que durante una temporada en mi armario solo han entrado camisas de este tipo.


Sus puntas abiertas y separadas hacen destacar a la corbata. Y en caso de no llevarla, su notable rigidez  embellecen la zona del cuello, no quedando demasiado separados.


Porque debemos saber que estos cuellos, para lucir con su curvatura y porte correctos deben llevar unas varillas en su interior, para las que tienen preparada un alojamiento en su parte inferior, que generalmente son extraibles para intercambiarlas o cuando debemos lavar la camisa.






Como podemos imaginar, y según las imágenes de este tipo de cuellos, existen distintos matices en función del grado de abertura de las puntas.




Personalmente gustándome más el modelo en el que las puntas del cuello se tornan en dirección a la zona posterior del hombro, y no al pecho. (Conocido como Extreme Cutaway)




Si nos fijamos en la colección de camisas de vestir de Scalpers apreciaremos que ellos han llevado este concepto hasta el extremo, quizás como signo de distinción, dejando cuellos con puntas en posición exageradamente posterior. Hecho que permite incluso enseñar, inevitablemente, la porción de corbata que gira en torno a nuestro cuello y que tradicionalmente quedaría cubierta y totalmente oculta.


Espero, como fan acérrimo de estos cuellos, que cada vez veamos más camisas de este tipo en las tiendas...

Ya huele a Primavera: Siete de Loewe.

La primavera.....una época anhelada por casi todos.

Llena de luz, color, sabores y olores. Precisamente nos vamos a centrar en eso, en los olores.
Todos conocemos la importancia de llevar un buen perfume, como si de un complemento más se tratarse. Nos define como persona y crea en los más allegados una sensación de recuerdo que puede perdurar durante mucho tiempo.

Últimamente he hecho un gran repaso a la amplia variedad de perfumes y colonias que existe en el mercado para el género masculino. Me llamó la atención 7 de Loewe, marca que siempre me sorprende gratamente.

Hay que decir que Solo Loewe dejó el listón muy alto. Es un perfume que envuelve y deja rastro. Pero Siete no se queda atrás, es un eau de toilette con un fragancia suave y poco abrumadora.

Describir la fragancia de este perfume resultaria bastante fácil para cualquier apasionado cofrade. Ese toque tan especial a incienso que lo caracteriza, hace que al olerlo te traslades rápidamente a alguna esquina de cualquier ciudad andaluza durante la Semana Santa.

El gentío, una marcha, el sonido del martillo, naranjos y azahar y la típica nube de incienso que lo envuelve todo. 

Pues si señores, a eso huele Siete a Sema Santa y aunque según sus creadores evoca a los 7 pecados capitales y a la magia de dicho número, ese toque de incienso que lo caracteriza va mas allá.


Desde mi punto de vista, nunca estuvo tan claro el nombre de un perfume: Madrugá o Saeta.... definirían de antemano qué nos vamos a encontrar al desenroscar el tapón.

Panerai. Del mar a la muñeca

Panerai, como marca relojera de prestigio, es distinta a las demás desde sus inicios. No hay más que fijarse en que la gran mayoría de las grandes marcas tienen su origen en Suiza, frente al origen italiano de ésta.


Además, Panerai no nace como una empresa relojera, sino de instrumentos mecánicos de alta precisión. Pero está claro que un reloj puede llegar a ser un gran instrumento de precisión al servicio de la estética y funcionalidad de su poseedor.


La relación de esta marca con la Real Marina Italiana no es ningún secreto para aquel que haya oído hablar de ella. Pero es tal la simbiosis que alrededor de 1890 Panerai se convierte en proveedor oficial de esta división militar, generando grandes avances en cuanto a materiales autoluminosos en la primera década del siglo XX.


Consiguen un compuesto luminoso con sulfato de zinc y bromuro de radio, al que llamarían Radiomir, que daría nombre posteriormente a una serie de modelos, con un diseño de caja un tanto peculiar.


Tan peculiar como el verdadero origen de los relojes Panerai, que debe su existencia a las exigencias del cuerpo especial de comandos de asalto Xª MAS, pues el tiempo y su medición eran factores imprescindibles en sus misiones. Pero debemos de puntualizar que este equipo de asalto era fundamentalmente submarino, por lo que la necesidad de portar relojes totalmente herméticos se convertía en una obligación. 

Es por ello que, tras varios intentos con otras marcas de prestigio, la Real Marina Italiana encarga a Panerai la fabricación de relojes herméticos, resistentes, precisos y con buena visibilidad bajo el agua.


El primer prototipo de reloj fabricado por Panerai data de 1938, el cual montaba una maquinaria Rolex basada en un Ebauche Cortebert, sobre una caja de 47mm y añadiendo el material Radiomir a los índices del dial. Este primer modelo supera con creces todas las pruebas y se adjudica la fabricación de una primera serie de 10 unidades, bajo la referencia de 3646.


Durante los próximos años se fabrican distintas series aplicando mejoras como el calibre Angelus 240 con reserva de marcha de hasta 8 dias, o el característico protector de corona en forma de arco.

 

 

 

 

Pero existe un punto claro de inflexión entre dos etapas esenciales para la historia de la marca, y ese es el año 1993, a partir del cual la marca pasa a pertenecer al grupo Vendôme, y es cuando realmente pasa al mercado civil.


Aparece entonces la reedición de diversos modelos hasta ahora considerados secreto militar, como es el caso de los Luminor, Luminor Marina o Mare Nostrum.


 

 

 

Es en 1997 cuando la marca se expande y empiezan a aparecer relojes en serie con distintas tecnologías desarrolladas, patrocinios y demás estrategias de crecimiento.


Durante esos años hasta el 2005 se lanzan muchos modelos nuevos, como los Submersible, Luminor GMT, Luminor Power Reserve, Radiomir 8 Days, etc. Pero es en este año cuando Panerai presenta su primer calibre manufacturado, el P2002, abriendo así la serie Manifattura. A este calibre le suceden otros y el crecimiento de la firma se ve notablemente aumentado, tanto en prestigio como en volumen.

 

 

Pero el éxito actual de Panerai no solo radica en su buena estrategia de expansión, sino como ocurre en la moda, ha estado gobernado totalmente por el azar. Es conocido por todos los que estamos involucrados de alguna forma en el mundo de la relojería que Paneria tiene muchísimos adeptos. Muchísimos de ellos recogidos en foros de internet o portales en los que comparten una afición común.

 

 

 

Pero me atrevería a decir, que gran parte del éxito de estos relojes, no se debe solo al reloj en sí, sino a un elemento que en ciertas ocasiones tenemos olvidado, la Correa. Son relojes tremendamente camaleónicos que pueden cambiar totalmente de look con solo ponerle uno u otro modelo de correa. Son relojes que veremos poco con brazaletes, que a pesar de existir, en estos modelos han pasado claramente a un segundo plano.

 

 

 

No es extraño ver colecciones de aficionados en las que aparezcan un par de relojes Panerai y media docena de modelos de correas distintos para cada pieza.


 

 

Consciente de ello, la marca sacó hace un par de años un sistema de cambio de correa algo más sencillo que el tradicional, aunque este era bien sencillo, mediante un pasador roscado en punta.


Es por ello que el que compra un Panerai no solo compra un reloj, compra un estilo de vida, una base que cambiará como el ánimo de su dueños, dependiendo de si decides ponerle una correa de cocodrilo marrón o una de piel de vacuno envejecida en tonos claros.

 


Esto es Panerai.


Fotos relojeras

Los que me conoceis sabeis que una de mis grandes pasiones desde hace ya casi 7 años son los Relojes.


He tenido decenas de ellos, y la verdad es que suelo cambiarlos a menudo. Pero otra de mis grandes aficiones es fotografiarlos y así poder disfrutar de ellos cuando ya no estén en mi colección.


Es por ello que os quiero dejar algunas fotos que he ido haciendo a lo largo de estos últimos años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Espero que os haya gustado.


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